Impresiones de una desconexión (II)

(continúa de aquí)

5

Tenía a medias desde el verano “Las variedades de la experiencia religiosa”, el clásico de William James. Se metieron otros libros de por medio y ahora, cuatro meses después, me daba pereza porque no era fácil coger el hilo. Así que unas cuantas noches las he dedicado a subrayar lo que llevaba leído.

No es fácil contar esto, y quizá debería hacer un post explicándolo. Posiblemente sería uno de los pocos servicios que podría prestar yo a la humanidad: explicar cómo leer un libro, disciplina en la que subrayar desempeña un papel central. Pero por ahora basta decir que, siempre que leo un ensayo, lo hago con el lápiz en la mano, presubrayándolo. Esto significa simplemente hacer serie de marcas en el margen para hacer visual la estructura del argumento del libro. Si luego hay que repasarlo, basta con leerse las líneas marcadas. Pero si se quiere retener mejor las ideas, lo que hay que hacer es convertir el presubrayado en subrayado.

Yo subrayo a pulso, con un rotulador naranja (el Edding serie 1200 nº6, no puede ser otro), y he (re)descubierto estos días que es un placer refinado. Añadir la actividad manual a la actividad intelectual le da un sabor distinto, le añade una dimensión física, y no de cualquier manera sino sincronizada, como en un baile. Bailo muy mal pero creo que subrayo muy bien: quizá es lo más cercano al fluir de Csikszentmihalyi  a lo que consigo llegar.

 6

Finalmente subrayé todo lo que llevaba leído del libro de James, lo retomé, y acabé de leerlo en noches ganadas a Internet gracias a la desconexión. Ahora me falta subrayar todo lo leído en la segunda etapa, y no bastaría con eso para asimilarlo. Descartes aconsejaba, en las Reglas para la dirección del espíritu (aquí el resumen), este método para estudiar:

Regla VII: Para completar la ciencia es preciso recorrer en un movimiento continuo e ininterrumpido del pensamiento todas y cada una de las cosas que conciernen a nuestro propósito, y abarcarlas en una enumeración suficiente y ordenada.

Aquí se trataba de asimilar aquellas verdades que no se deducían inmediatamente de los principios primeros. Si llegamos a E por un encadenamiento lógico de A con B, de B con C, etc, en el que cada paso es entendido con claridad, luego tenemos que recorrer toda la serie de A a E con un “movimiento continuo del pensamiento”, varias veces si es necesario, hasta que “parezca que intuyo el todo de una vez”. Entonces es cuando hemos hecho nuestras esas verdades.

Cuando se trata de un libro, este movimiento del pensamiento sólo se hace posible si repasamos un material presubrayado. Es lo que hacemos al subrayar, pero así no podemos abarcar todo el libro en un único movimiento continuo. En pasadas sucesivas, una vez subrayado el libro, sí es posible ir dejando en segundo plano los detalles e quedándose con la esencia (en un proceso de destilaciones sucesivas, podríamos decir).

¿Merece la pena hacer esto cuando no se trata de un material de estudio? Seguramente con la mayoría de los libros no, pero sí con los realmente buenos, uno o dos quizá al año. Y en cualquier caso, es un ideal que hay que tener como referencia. Hay que saber lo que realmente es bueno, aunque sólo sea para saber cuan lejos estamos.

En mi caso, lo que se me hace evidente es lo superficiales que son mis lecturas habituales. En el 90% de los casos me quedo en el primer paso (el presubrayado) de un procedimiento mucho más complejo. No es raro que no les saque mucho fruto.

 7

Un ejemplo de lo que acabo de decir: el libro de Weiszäcker  “La importancia de la ciencia”. No consigo recordar porqué lo saqué de la estantería, pero resulta que lo había leído (y presubrayado de principio a fin) hace cinco años. Y al releer cosas sueltas me pareció interesantísimo. ¿Cómo podía recordar tan poco?¿Merece la pena leer así? Al menos, mis marcas de lápiz me han servido para entrar en materia rápido. Pero si no las hubiera hecho, habría sido igual que si no hubiera leído el libro (no es la primera vez que me pasa esto, pero el tema de estas anotaciones era otro).

8

Rehabilitacion del Kindle, capítulo 2. Me doy de alta en http://www.papyrefb2.net, una web que me había recomendado un amigo. Resulta que aquí hay libros interesantes, no sólo las típicas novelas históricas. En dos tardes me bajo 30 o 40 libros. Algunos pesos pesados que perseguía desde hace tiempo (pero no me gustaban las ediciones que había encontrado) como La interpretación de las culturas o Masa y poder; otros por los que tenía curiosidad pero no tanto para comprar en papel (por ejempo: La civilización del espectáculo, La felicidad de los pececillos, Limónov…) y finalmente novelas que seguro que no compraría, pero así, gratis, para algún día de cansancio a la vuelta del trabajo, o simplemente para ver qué tal, pues… (cosas de Kundera, Aramburu, Pynchon, Javier Marías, Antonio Orejudo…).

(Añado, un mes después: Y sin embargo, lo único que estoy leyendo en el Kindle es “Thinking, fast and slow”, de Kahneman. Lo tengo en papel, pero pesa demasiado para la mochila).

(continuará)

Esta entrada fue publicada en Blogs, Computers & Internet, Ideas & Thoughts, Libros y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

18 respuestas a Impresiones de una desconexión (II)

  1. Tengo la rara sensación de ser yo quien ha escrito esta entrada 🙂

  2. Frenzo dijo:

    Muy buenas estas instrucciones para leer un libro. Recuerdo que Eco recomienda también subrayar los libros para entrar rápido en sintonía al releerlos. Eco también dice que, a menos de que se trate de un libro muy valioso, no hay que tener ningún prurito en subrayar y anotar los libros, i agrega total, si los vas a revender, te van a dar dos monedas. Pero una cosa es una anotación de Eco y otra -muy distinta- una anotación mía, así que trato de no subrayar porque siento que los arruinaría como mis comentarios, y me gustan como quedan, después de leídos, limpios de tonterías marginales. Finalmente, Eco comenta que había un libro que tenía subrayado con negro, rojo, verde, etc., y cada color correspondía una lectura distinta que hizo en distintos momentos de su vida, porque con los años veía en el mismo texto (no recuerdo cuál, pero debía ser un texto muy rico) cosas diferentes dignas de recordar que anteriormente se le habían escapado.

  3. Daniel Neira dijo:

    Una vez que he leído un libro muchas veces quedo con la sensación de que podría haberle sacado mayor provecho de haberlo subrayado debidamente, pero de pequeño me “enseñaron” a cuidarlos (mucho) y parte de eso consistía en no rayarlos. Se entendía, pues en mi casa contábamos con una pequeña biblioteca de la que todos hacíamos uso y por tanto los libros tenían cierta categoría de “públicos”, pero ahora, a pesar que ya soy adulto y afortunadamente cuento con la posibilidad de poder comprar mis propios libros, me resulta imposible desprenderme de mi aversión a subrayarlos o escribir notas en los márgenes. Eso, a pesar que tengo perfectamente claro que de dicha manera los aprovecharía mucho más… debo trabajar en ello, a ver si en algún momento logro liberarme de esa restricción. ¿Algún consejo? Ojalá puedas concretar la idea que dejas entrever al comienzo de esta entrada, esa de escribir un post dedicado a compartir tu método de lectura.

    Se agradece mucho tu regreso. Simpre es un gusto leerte.

  4. loiayirga dijo:

    Querría consolarte en relación con las lecturas que uno ha olvidado. No estoy seguro que mi argumento sea cierto, pero es creíble. No podemos saber qué es lo que nos ha servido hacer y lo que no. Los cimientos son el fundamento de un edificio pero no hace falta que el arquitecto recuerde haberlos puesto, es suficiente con que los pusiera en su momento para que cumplan su función. Creo que hay lecturas que me sirvieron para ser quien soy y para llegar a donde he llegado y que he olvidado. Tuvieron sentido en su momento y no yo sería el mismo ni estaría en el mismo sitio sin ellas. Son como herramientas que fueron usadas y luego desechadas (como la escalera de Wittgenstein, ¿recuerdas?). Por ejemplo, muchas lecturas de Zubiri. A mí me sirvieron para sacar la oposición y aunque ahora recuerde muy poco de ellas, qué duda cabe que tuvieron una utilidad muy concreta.
    Parece mentira que la memoria sea tan frágil. Yo ya no puedo recordar cosas, no ya que leí, sino, que escribí y a las que dediqué muchas horas de redacción.
    ………………………
    En relación con “Masa y Poder”, te diré que está en mi librería sin utilidad ninguna. No sé por qué lo compré pero sí recuerdo que no entendía nada. No lo terminé. Pero nada de nada. A mí me parecía un libro muy profundo, pero opaco para mí. Tengo una edición de “Modernos y clásicos de Muchnik editores”. No sé si la traducción es buena, pero la pinta es muy buena. Estoy seguro que no volveré a querer leerlo. Cuando quieras te lo regalo, por si prefieres el papel. Por cierto, está impoluto. Ni una nota, ni un subrayado (si siquiera un presubrayado, algo que yo no hago). Ni siquiera tengo puesto mi nombre en la primera página, que es algo que yo no acostumbro a hacer.

  5. Gladys dijo:

    Subrayar con rotulador es un atentado contra los libros, aunque imagino que esos libros serán tochos de páginas pegadas a un cartón. Aún así, los libros merecen un respeto.
    Se subraya con lápiz para que esas marcas no perduren más que usted. ¿Sabe que es mortal y tiene los días contados?. Aunque esas colecciones de hojas mal pegadas tampoco pueden pretender convertirse en una herencia como si lo han sido todos los libros de siglos anteriores. Rogaré a Dios por usted ya que parece una persona muy espiritual.

  6. Hesperetusa dijo:

    Pseudópodo, cuando has dicho que subrayas con rotulador naranja ya me esperaba que iban a caerte todas las recriminaciones, reproches, anatemas y demás.
    Yo tengo un sistema muy parecido de lectura de ensayo al tuyo. En literatura es muy raro que subraye o haga notas (más esto último) pero en el ensayo es necesaria tanto la nota como el subrayado.

    Las notas, salvo alguna excepción en libros de poco valo,r siempre son con lápiz o portaminas (me gusta la escritura muy fina) Pero el subrayado con lápiz no me sirve. Uso o lápices de color, multicolor, esos que en una misma mina tiene azul, rojo, verde…, aunque son poco satisfactorios dado que el color con el que se está subrayando se acaba momentáneamente. O como hago en los últimos años con rotulador marcador amarillo (Uso desde hace un par de años los de MUJI que tiene punta fina y son excelentes) Ahora me merezco todas las lapidaciones de los partidarios de la sacralidad de los libros ¿Por qué el amarillo fosforito? porque se ve bien, es discreto…, y con el tiempo se atenúa o incluso acaba casi borrado. Me dolería un libro subrayado con fucsia, verde o azul. Aparte, como digo amis alumnos: subrayar todo es lo mismo que no subrayar nada y el libro y la lectura acaba dando asco. Una de las cosas que intento enseñar es a subrayar…, pero me parece una batalla perdida.

    No subrayo los libros carísimos (casi de lujo) de Arte, pero bien subrayado que anda Erwin Panofsky. También leí en mis años universitarios a Umberto Eco y aquello que “el libro es tuyo y deja tu paso por él”, parte de que is vendes no te van dar casi nada. Soy una compradora de Iberlibro y tengo libros subrayados de otra gente, no me gusta que estén con bolígrafo, pero no me molesto en borrar los subrayados de lápiz. Tengo otras cosas que hacer. ¿Qué no soy eterna? ya lo sé, pero mis libros tampoco. Sé que mi biblioteca acabará en las librerías de viejo si aún existen. Après moi le deluge y a quien le molesten mis subrayados que se aguante.

  7. pseudópodo dijo:

    Qué bien que anoche no me diera tiempo a contestar porque Hesperetusa lo ha hecho muy bien por mí… Efectivamente, el lápiz es fantástico para notas y para marcar lo importante (presubrayar), pero para subrayar hace falta algo que tenga más impacto visual pero a la vez que no sea demasiado chillón. Me gusta el naranja por eso, mucho más que el negro (fúnebre) o el rojo (escandaloso). El rotulador no lo aguantan todos los papeles (si son muy finos se transparentan, si son demasiado satinados no se seca bien) y por eso a veces uso un lápiz bicolor, rojo y azul.

    A los libros hay que tratarlos con amor, pero no con respeto supersticioso, como si fueran un ídolo sagrado. Lo que dice Eco, que cuenta Frenzo, está muy bien (¿dónde lo dice, por cierto?). Un consejo para Daniel: usa un portaminas no demasiado blando, tendrás la tranquilidad de que siempre se puede borrar perfectamente, como si no hubiera pasado nada. Y no subrayes con él en horizontal, que ensucia el libro, haz marcas en vertical, para señalar las ideas importantes, que es lo que hago yo al presubrayar.

    Para Gladys: subrayar al tun tun, con líneas torcidas, con rotuladores demasiado gruesos o ensuciándolo todo claro que es un atentado contra el libro. Pero la única manera de respetar un libro no es manteniéndolo virgen por siempre. El libro puede y hasta debe perder la virginidad cuando hay una prolongada relación de respeto y cariño mutuo. Después de un noviazgo como Dios manda, vamos 🙂 . Por eso digo que sólo normalmente hay pocos libros, a lo mejor dos o tres al año, que merezca la pena subrayar.

    Ya que estamos, voy a hacer una foto con el móvil a una página del libro de James, para que os hagáis una idea. Como muy bien dice Hesperetusa, hay que subrayar poco; subrayar lo todo es como subrayar nada, sólo que hemos dejado el libro hecho un asco.

    Ah, loiayirga, he pensado sobre lo que dices y a lo mejor me parecía tan interesante el libro de Weiszäcker precisamente porque lo había leído y había hecho mías algunas de sus ideas. Y luego pensaba: ¡que tío, que inteligente, piensa como yo! 😉 Seguramente es verdad que muchas cosas que nos sirvieron y nos enseñaron ahora no las recordamos pero han dejado su huella. Es un consuelo, efectivamente.

    Sobre el libro de Canetti, ya te diré… de momento ni lo he empezado (es lo que pasa con el Kindle, más aún que con los libros de papel: la tendencia a acumular aún cuando no hay tiempo

    (Estoy viendo que a lo mejor voy a tener que escribir ese post sobre el método de lectura, en ese caso reciclaré parte de este comentario…)

    • Daniel Neira dijo:

      Siempre he tenido malas experiencias con los portaminas y lápices de grafito (tiendo a ensuciar todo), pero podría buscar uno con el que me las pueda arreglar bien, que no sea tan blando… no había pensado, como me recomiendas, el rayar de manera vertical los libros a pesar que lo hago de manera habitual cuando leo fotocopias o textos que he impreso.

      Recuerdo que la primera vez que tomé realmente en cuenta el asunto de subrayar los libros fue cuando en su momento leí lo que escribiste sobre How the mind works de Pinker. Te cito:

      “Pensé que tenía que leerlas en su contexto y compré en amazon.es el libro en inglés, que es mucho más barato que en español: 6.95 € en vez de 25 €. Pero me arrepiento de mi tacañería: la letra de la edición de Penguin es pequeña que se hace difícil de leer en el Cercanías, y su papel tan deleznable que es imposible subrayarlo. Gástense los 25 €, me agradecerán el consejo”.

      Esa idea me quedó dando vueltas: gastar más plata en un libro para poder rayarlo.

      Hace unos meses leí un artículo donde se comentaban las distintas formas de leer un libro, donde citaban “How to mark a book” de Mortimer J. Adler. No sé si conocerás. Adler propone ahí 7 maneras para rayar un libro (subrayando, trazando líneas verticales, etc.), cada una con su función. Lo enlazo por si acaso: http://www.maebrussell.com/Articles%20and%20Notes/How%20To%20Mark%20A%20Book.html

      Saludos.

  8. pseudópodo dijo:

    Aquí está la página. Se aprecian también las marcas del lápiz del presubrayado:
    Página de James, subrayada

  9. triglifo dijo:

    Bien, me confieso: yo pertenezco también al bando de los “subrayadores”. Aunque con ciertas restricciones, en la línea del último comentario de Hespertusa:

    -No subrayar libros que compartes con la familia, amigos, pareja… (a menos que haya un acuerdo previo sobre eso) y, desde luego, tampoco los que tomo prestados de la Biblioteca.
    -No subrayar libros de Arte, en los que primen las ilustraciones o si el libro es en sí mismo una obra de arte o tiene un gran valor, por ejemplo, por ser muy antiguo.

    Suelo subrayar con rotulador “gordo” amarillo o naranja. (Me arrepiento de las veces que subrayé en verde e incluso… ¡en fucsia!). Y suelo subrayar sólo en obras de ensayo, divulgación… y no siempre.

    También subrayo a lápiz a veces, pero le veo dos problemas:

    -si quieres que se vea bien el subrayado, el lápiz debe ser algo blando, lo que lleva a que se acabe emborronando la página.
    -si utilizas un lápiz más limpio, esto es, de mina más dura, tienes que apretar tanto que la agresión al papel es muy superior a la de un rotulador.

    Con el rotulador tengo un problema: la tinta es demasiado líquida y tengo que esperar demasiado a pasar página si no quiero crear un test de Rorschach a doble página… Puede que sea por utilizar rotuladores demasiado baratos. ¿Alguna recomendación?.

    Y por último, decir que antes de pasarme de bando, me ocurría un poco como lo que comenta Daniel: un exagerado respeto hacia los libros que los hacía intocables. Hasta que me di cuenta de que lo importante no eran las páginas en sí sino las ideas del autor, y qué mejor manera de honrar al autor que subrayar, destripar, las páginas del libro para comprenderlo mejor. Además, el libro se acabará degradando igualmente. Qué mejor muerte para un libro que “morir con las botas puestas”: roto, ajado, grasiento, subrayado.. antes que amarillear lánguidamente en una olvidada estantería…

    De alguna manera, considero el acto de leer emparentado con la gastronomía. Lo importante es el acto de degustar y hacer una buena digestión.

    • Daniel Neira dijo:

      Tiendo a estar de acuerdo con eso de que subrayar y anotar un libro honra al autor. De hecho, hace un tiempo, frente a la posibilidad de que una periodista me firmara un libro de investigación, desistí de la idea en buena parte porque a pesar que lo había comprado como en julio, que lo había leído y que el encuentro con su autora fue en diciembre, el libro parecía nuevo… y ahí sentí que en realidad debería haberlo rayado harto y digerido bien para poder comentarlo con ella provechosamente y así tener algo que decirle más allá de que me había gustado y quizás mencionar alguna cosa que apareciera en el libro y que me hubiese llamado la atención. En esa ocasión en particular me di cuenta que quizás había valorado más el libro en sí como objeto que los años de trabajo que a ella le tomó escribirlo, cometiendo un gran error. Espero releerlo en algún momento en mayor profundidad y en una de esas, ojalá, a futuro tenga una nueva oportunidad de comentarlo con ella.

  10. Hesperetusa dijo:

    Si no recuerdo mal, el libro de Umberto Eco en que dice lo del subrayado de los libros es “Como se hace una tesis” Lo recuerdo como un libro ameno y divertido con muy buenos consejos, o al menos a mí me sirvieron entonces, para el estudio y los trabajos de cierto nivel. Y me enseñó a hacer una bibliografía. No sé como habrá envejecido el libro, pues no he vuelto a leerlo y era un libro de la biblioteca pública que no subrayé en absoluto.

  11. pseudópodo dijo:

    triglifo, yo a los que subrayan los libros de una biblioteca los ejecutaría. Soy de natural pacífico, pero ese es un tema que saca a la Almudena Grandes que hay en mí… Tampoco me gusta que los libros de segunda mano -que ya son la mayoría de los que compro- estén subrayados, pero porque los subrayados suelen ser muy malos (y muy feos).

    No creo que lo de los rotuladores dependa del precio. A mi me gustan los edding porque se encuentran con facilidad, duran bastante y siempre tienen el mismo tono de naranja, pero no porque la tinta sea mejor. Si no se te seca será seguramente culpa del papel del libro (demasiado satinado). De todos modos, viene bien tener a mano un trozo de papel higiénico como secante…

    Hesperetusa: gracias. Estaba convencido de que tenía ese libro pero no ha aparecido por casa. Supongo que era de mi hermano. Yo también lo leí hace mucho tiempo (antes de que pensara en hacer una tesis, en realidad) y tengo buen recuerdo. Se me quedó grabada una frase: “No expliques dónde está Roma si luego no explicas donde está Tombuctú”. He tenido ocasión de decirla en más de un tribunal 🙂

  12. Frenzo dijo:

    Eco habla de la conveniencia de subrayar en “Cómo se hace una tesis de doctorado” y, si no recuerdo mal, también en “Nadie acabará con los libros”, donde menciona lo de subrayados en distintos colores para cada lectura. Por cierto, “Nadie acabará con los libros” me parece muy recomendable para los amantes de los libros, no sólo por su contenido, sino también por el objeto físico en sí. Hay argumentos muy propios de Eco, entre la astucia y el humor, como que el libro es perfecto como una cuchara: es imposible diseñar algo mejor que la cuchara para tomar la sopa, y lo mismo pasa con el libro cuando se trata de leer.

  13. BloodyKefka dijo:

    Yo siempre he subrayado he incluso he dibujado cosas obscenas en mis libros de texto. Evidentemente es una guarrería pero no seré yo quien te juzge, pseudy 😉

    Mi pregunta es, ¿Que tal está “Pensar rápido, Pensar despacio”? Es un libro que me interesa bastante, pues el concepto es uno de los pilares de mi forma de ver la vida (de hecho, creo que he sido lo suficiente pesado como para que se entienda que mi princical crítica al materialismo es que es un algo propio del sistema 1 que se reviste como un sistema 2). Sin embargo, me gustaría conocer cuales serían las críticas que se peuden sacar de ese libro.

  14. Vicente dijo:

    La verdad, después de este post, yo también estoy considerando subrayar lo que leo (mayormente divulgación o ensayo) porque me fastidia mucho no recordar apenas nada de lo que leo después… o al menos eso creo. Quizás sí se recuerde lo más impactante aunque no explícitamente, me explico: supongo que le ha ocurrido alguna vez que ha creído tener una idea que se atribuía a sí mismo y, sin embargo, tiempo después recordó que la leyó en algún sitio. Creo que incluso existe un término para nombrar la experiencia en concreto, aunque ahora no lo recuerdo.
    De su técnica me surge una duda: ¿cómo identifica las páginas subrayadas para no tener que buscarlas después una a una? ¿Pone un post-it?

  15. pseudópodo dijo:

    Frenzo, tomo nota del libro de Eco; me lo recomendó mi librero, pero me fío más de ti. Lo de la cuchara es una muy buena idea, pero aun así no estoy yo tan convencido de que los libros vayan a sobrevivir, porque aunque en muchos sentidos sean una solución óptima, hay otras consideraciones comerciales y económicas que juegan en su contra…

    Bloody, ese libro es, en dos palabras, im-prescindible… Lo tengo ahora aparcado porque se me han cruzado otros en medio, pero me está pareciendo mucho mejor de lo que esperaba (y eso que esperaba mucho de Kahneman). Eso sí, la traducción española es poco ágil; aunque no he visto errores gordos, podrían haberlo hecho bastante mejor.

    Vicente, yo subrayo con dos finalidades: (1) hacer visible la estructura lógica del libro (una especie de radiografía) (2) marcar ideas curiosas o pasajes memorables. En el presubrayado (con lápiz) uso una línea recta en el margen para (1) y una línea ondulada para (2). Los pasajes memorables pueden aparecer más o menos a menudo, pero difícilmente en todas las páginas, y podría tener sentido poner un post-it (hay quien dobla las esquinas pero a mí no me gusta), yo a veces lo he hecho. Pero como yo subrayo también para (1) al final es rara la página que no tiene una marca de lápiz de un tipo u otro. Lo que suelo hacer es usar un folio doblado en 4 como marcapáginas y anotar ahí, con el mismo lápiz que presubrayo, las páginas que me han llamado la atención, con una frasecita que lo explica. A veces he hecho eso en la última página del libro, pero si no se pone una pequeña explicación al final tampoco se sabe por qué anotaste la página (aunque siempre es mejor que nada).

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s