Impresiones de una desconexión (III)

(continúa de aquí)

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De los propósitos que me hice al iniciar el paréntesis, el que menos he cumplido ha sido el de limitar la conexión en el despacho. ¿A quién no le ha pasado que, buscando un dato concreto (para un informe, artículo, trabajo…), se ha vuelto al ordenador, ha mirado el correo, ha pasado después al periódico y ha acabado sabe Dios donde, para volver al informe, artículo, trabajo… y darse cuenta de que no había mirado el dato? Que se me haya repetido esta experiencia a menudo era una de las razones para poner restricciones al número de veces que miro el correo (no más de cuatro veces al día, dije).

Pero no conseguí mantener el compromiso más de dos o tres días. Enseguida estaba metido en un trabajo con varios compañeros en el que nos intercambiábamos correos constantemente. No duró mucho, pero una vez rota una promesa parece que ya no hay incentivo para renovarla. Es lo que pasa al glotón que está a régimen: cuando un día ya se lo ha saltado, suele darse un buen atracón y abandonarlo (“total, de perdidos al río”), hasta que se acumula el remordimiento y se vuelve a intentar, con la autoestima erosionada un poquito más.

No es que sea mi caso exactamente, pero trato de identificar los mecanismos que se revelan en esta desconexión y este sin duda está ahí. Para aprender más, quizá debería buscar “from lost to the river psychological mechanism” en Google Scholar

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Algo he conseguido, de todos modos, gracias a otro descubrimiento imprevisto (y paradójico) de estos días: mirar el correo en el móvil puede ser una ayuda para la desconexión. Antes lo había hecho alguna vez en las vacaciones cuando no tenía internet en el pc, o no tenía pc, pero con mi tarifa de móvil era muy caro. O más bien lo sospechaba, porque ni me había puesto a mirarlo. Un día me puse y cambié a una tarifa con la que la conexión a internet es mucho más barata. Pero curiosamente eso no ha hecho que me pase el viaje en el cercanías mirando la pantallita (como el resto de mis congéneres). Pero algunos días lo miro de camino al trabajo para consultar el correo y así puedo permitirme el lujo de empezar a trabajar sin encender el ordenador: ¡nada menos que pensar durante una hora o hasta dos! Les puedo asegurar que esa es una actividad insólita en un profesor universitario…

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Pero ¿Porqué no me distrae el móvil en el cercanías? Porque no tengo whatsapp, no uso el facebook, no me he bajado apenas aplicaciones, no me he enganchado a ningún juego…

Bienaventurados los pobres de apps, porque de ellos será el reino de la atención.

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Una de las apps que sí tengo es Evernote. De hecho, las dos anotaciones anteriores están hechas en el móvil usando Evernote. He tardado 35 minutos en escribirlas: muchísimo más que si lo hubiera hecho en el cuaderno, y más cansado. Aún así creo que sí puede ser útil (¿alguna sugerencia?)

(continuará)

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8 respuestas a Impresiones de una desconexión (III)

  1. BloodyKefka dijo:

    Entonces mi pregunta es ¿Conseguiste mantener el compromiso? Ya te puse el enlace de aquel que lo intentó y al final vió que simplemente volvía a distraerse… con otras cosas.

    Es cierto que he hecho eso de “lectura diagonal” (leer por encima, pero es que ahora se inventan eufemismos para todo y poder quedar como un hipster) pero lo poco que he leído he intuído que iba por ahí y la cosa, y que era el aspecto más importante.

  2. Hesperetusa dijo:

    Sugerencia sobre Evernote.

    Es la única app que tengo instalada en todas partes. En el caso del móvil y del iPad me evita tener que instalar algún tipo de procesador de textos (que todos son de pago). Es cierto que se puede usar Google Drive, pero para eso hay que tener conexión a internet y con Evernote puedes escribir sin conexión. cuando se tenga conexión estará en todos los dispositivos.

    En efecto que es más lento y cansado que escribir con un teclado normal o con un cuaderno, pero es que el móvil y el iPad son dispositivos para salir del paso. De ninguna manera pueden sustituir al ordenador…, por más que intenten meternos con calzador eso de la era post-PC. Es cierto que a la mayoría de la gente le bastan y sobran, de ahí que ya hayan superado las ventas de ordenadores, pero es que la mayoría de la gente no crea contenidos. La mayoría de la gente se compró un portátil para mandarse chorradas por correo electrónico y conectarse a Fecebook, de ahí que vaya sobrada con móviles y tablets.

    Yo uso Ervernote de varias maneras: me sirve para capturar webs enteras con sus enlaces( que sólo puedo ver si tengo conexión) Creando una libreta y capturando varias webs se puede hacer una excelente guía de viaje, por ejemplo. Me sirve para tomar notas (mis notas pueden tener varias páginas) de bibliografía. Eso es algo que hago principalmente en casa y no escribo ni tecleo: le dicto directamente al dispositivo: título, capítulo, página tal o cual…, y dicto lo que me interesa. Es así como ahora ficho libros. Claro que eso sólo puedo hacer en casa o en el trabajo cuando estoy sola en el departamento. Hablar con el dispositivo en el tren o cuando está trabajando es molestar y que te miren de manera muy rara. Luego hay que revisar bien después de cada dictado porque estos trastos no siempre transcriben bien las palabras (y lo hace mejor Android que el Siri del iPad que a veces saca textos surrealistas) Pero el método me está ahorrando muchos tecleos.

    De todos modos, en la funda del iPad va siempre un cuaderno fino de papel y un rotulador o bolígrafo fino. Hay compañeros de trabajo que se sorprenden y ríen cuando ven que vas con la última tecnología y sigues con “sistemas primitivos de escritura”, es algo que me han dicho. El asunto es lo esos sistemas son rapidísimos y jamás fallan. Yo uso cuadernos pequeños, máximo A5, finos, cosidos, es decir libreta sin espirar, las espirales no me gustan de MUJI o de los que me compro en museos y exposiciones. Me alienta escribir en un cuaderno que tiene una portada de Leonardo da Vinci o Tintoretto.

    En cuanto a las app mi móvil tiene las justas que uso: el WordPress, Flickr, Evernote, lector de libros electrónicos y sí tiene WhatsApp, que uso con cinco personas (dos en el extranjero) para mensajes rápidos y gratos.Me niego a que me pongan en ningún grupo. No tengo instalado Facebook porque no me fío un pelo de la privacidad del sitio y que vaya diciendo por donde ando aunque haya desactivado la localización.

    • Hesperetusa dijo:

      Mensajes gratuitos, sorry 😦

    • Aloe dijo:

      Excelente, informativo y muy útil. Gracias por el comentario.
      Por cierto, hace poco leí por ahí algo con lo que estoy completamente de acuerdo: “Sabes que estás usando de verdad el ordenador para trabajar cuando necesitas papel y boli”.
      Es así. No tiene que ver con ser tecnófobo (yo no lo soy y la informática me gusta).

  3. pseudópodo dijo:

    Hola Bloody… en atención a que eres el comentarista nº1 del blog (bastante por delante de mí, dice wordpress) no te regaño por eso de la lectura diagonal… 🙂 El compromiso lo logré mantener más o menos bien en casa, pero como digo aquí, en el trabajo no duró nada. La experiencia ha sido instructiva y creo que es bueno limitar la conexión, pero la cuestión es cuánto y cómo, no es nada sencillo. Todavía tengo que hacer el balance de la experiencia personal en otro post… (perdona por el cuentagotas, pero precisamente es una de las consecuencias de limitar la conexión).

    Hespertusa, muchísimas gracias por las sugerencia sobre evernote: ¡no tenía ni idea de que hiciera todo eso! (de momento sólo lo había usado para tomar notas offline y luego subirlas, pero tengo que probar todo eso que me cuentas).

    • BloodyKefka dijo:

      Debería comentar menos, que muchas veces me enredo, e incluso acabando en luchas de egos (o no XD), así que eso de ser el comentarista número 1 no ha de ser necesariamente un cumplido… aunque eso de que me perdones la lectura diagonal si XDDD.

  4. Antonio dijo:

    Sinceramente, creo que la clave del asunto es el balance que haces de la desconexión, en el sentido de si el conectarte te aporta más que el estar desconectado, si ese tiempo que inviertes en la desconexión hace que tu vida sea mejor, en definitiva, o es al contrario. ¿Te compensa todo lo que pierdes al no conectarte? Los comentarios del blog que te sugieren lecturas, o te proponen ideas interesantes, el placer de leer tus webs favoritas, el ver un video en youtube que no podrías ver en otra parte y que de repente te descubre a un músico que te acaba encantando, etc…

    Esto, que tiene su cierta subjetividad, es lo que cuenta al fin y al cabo de esta experiencia, y tu valoración de todo esto es lo que más espero de todo este “experimento” (que todos podemos hacer, al fin y al cabo y juzgar por nosotros mismos). Yo no tengo nada claro de que lado se va a decantar la balanza, máxime cuando como sospecho, tu dosis diaria de conexión antes de empezar con todo esto tampoco creo que fuera excesiva.

    Saludos y seguiremos atentos.

  5. edulcorado dijo:

    Una de las app más sugestivas para los que tenemos siempre pendiente la tarea de aprender Inglés es “TED” , unos vídeos a modo de monólogos en los que se difunden ideas dignas de compartir. Uno de los videos más populares es el de la abogada Susan Cain sobre el poder de los introvertidos.
    Ella pertenecía a una familia de lectores empedernidos. A los nueve años se apuntó a un campamento de verano e inocentemente se llevó una maletita llena de libros. Ya en el campamento, una monitora miró a la maletita con desaprobación y le recomendó que mejor la guardara bajo la cama. Allí estaban para socializar, compartir,hacer muchas amigas con dinámica de grupos…
    Ella obedeció como buena chica, pero se sentía culpable por abandonar a sus queridos libros. ¡Sus libros que querían ser leídos! Y así pasó todo el verano…socializando.
    La tesis de la charla es que el mundo está hecho por y para los extravertidos. Que entre el 30 y el 50% de la población son introvertidos. Que vivimos en un mundo en que lo guay es estar interconectado, hiperextrovertido, con dinámicas de grupos e inteligencias enriquecidas por estímulos exteriores. Denuncia que no hay el espacio para el monólogo interior, el ritmo pausado y la soledad que necesitan los introvertidos para dar fruto.
    Gandí, Darwin eran introvertidos. En religión: Moisés, Jesús, Buda necesitaron largos tiempos de soledad para tener revelaciones.
    Lo que viene a continuación es mío:
    Jesús “desconectó” cuarenta días, con cuarenta noches en el desierto. ” In the desert you can remenber your name” que dice la canción.
    Cuando me entran paranoias pienso que el gran hermano de la globalización, ya no necesita dispersar manifestaciones en la calle, le basta con dispersar nuestras mentes.

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