Diez libros de divulgación realmente malos

Ya lo dijo Ortega y Gasset en su Prologo para franceses: la obra de caridad más propia de nuestro tiempo es no publicar libros superfluos.  Pero casi ochenta años después estamos inundados de libros, y ni los más avezados evitamos en ocasiones caer en uno de esos que, si hubiera más caridad en este mundo, nunca se habría publicado. Aquí tienen diez, para que no repitan mis errores.

10. El cerebro musical, de Daniel J. Levitin.

daniel-j-levitinFue una equivocación. Llevaba ya un par de horas en La Central, se me hizo tarde, y por no marcharme con las manos vacías me llevé este libro. Pensé que era la traducción de This is your brain on music, del que había leído buenas críticas… pero no: ese libro se ha traducido como Tu cerebro y la música, y éste es del mismo autor, pero su título original es  The wold in six songs (lo reconozco: si lo hubiera mirado en Amazon con el móvil no habría picado 😉 ).

Levitin fue durante muchos años músico y productor, para dedicarse después a la psicología cognitiva. Su problema no es que no domine el tema, ni que no tenga cosas interesantes de qué hablar. Al contrario: habla mucho, demasiado; no para de hablar y no parece darse cuenta de que un libro es otra cosa. No basta con transcribir tu stream of consciousness, hay que sentarse y pensar muy bien lo que quieres decir, en qué orden y cómo lo vas a explicar. Levitin está encantado de conocerse (y de ser amigo de Sting, Oliver Sacks y unas cuantas estrellas del country) pero según pasan las páginas uno se va impacientando y al final lo da por imposible. Por mi parte, hacia la mitad desistí de aprender nada de ciencia y me conformé con ir apuntando las canciones que mencionaba. Por si me las bajo del eMule

9. La medida del universo, de Kitty Ferguson.

KittyFerguson Hace años me picó la curiosidad por saber cómo habíamos conocido la escala del universo. Me sonaba que la paralaje permitía medir las distancias de algunas estrellas cercanas y que la ley de Hubble servía para hacer lo propio con las galaxias, pero ¿cómo había podido Hubble llegar a su ley sin una estimación independiente de distancias? Este libro parecía venirme al pelo porque prometía justo eso: “la búsqueda científica de la cuantificación del  cosmos a través de la historia”. Un fiasco.

Ferguson, dice la solapa, estudió en Cambridge y es autora de una aclamada biografía de Stephen Hawking. Lo que no dice es que se explica como el culo tiene una incapacidad patológica para hacerse entender. Este libro me fue sumiendo en la perplejidad: cada dos por tres usa conceptos que no ha explicado, y cuando los explica es casi peor (nunca he visto peor contada la idea de paralaje). Para colmo, la traducción es patética, llena de erratas y de meteduras de pata… que a veces eran lo mejor del libro (¿sabían ustedes que Yorkshireman William Gascoigne fue el inventor del micrómetro?).

8. La termodinámica de la vida, de Eric D. Schneider y Dorion Sagan.

DorionSaganDurante más de diez años he dado clase de termodinámica en la universidad, así que no debería haber tenido dificultad con este libro. Pues bien: no me enteré de nada. No es que fuera difícil, no. El problema es que parece que no había nada de lo que enterarse. Página tras página los autores decían que estaban explicando algo muy importante, pero no se sabía muy bien qué era, y nunca, en un texto confuso, y repetitivo, se llegaba a saber. Por lo menos, hasta que lo dejé. Lo único que aprendí es que Dorion Sagan quizá haya salido a su padre en alguna cosa, pero desde luego no en las que nos interesan a los lectores.

7. La simetría y la belleza del universo, de Leon M. Lederman y C.T. Hill.

Lederman Lederman es premio Nobel y Hill fue director del Departamento de Física Teórica del Fermilab. Leyendo este libro, a uno le queda clarísimo que sus méritos están en la física, no en la escritura. Pero no me entrengo, que ya lo despellejé en su día.

6. Prohibido aburrirse (y aburrir), de James D. Watson.

Watson_prohibido_aburrirseLa doble hélice, el relato que hizo James D. Watson del descubrimiento del ADN, sorprendió a propios y extraños por su sinceridad y su frescura. Era un relato en primera persona en el que un jovenzuelo descarado pintaba un mundillo científico muy humano (demasiado) y lo salpicaba, además, de opiniones tirando a incorrectas sobre sus colegas. No era lo que se esperaba de un Nobel, y menos en 1968, pero quizá por eso el libro se ha convertido en un clásico de la divulgación.

Cuarenta años más tarde, Watson ha vuelto a la carga con Prohibido aburrirse (y aburrir). Y lo que en el joven era simpático, en el anciano resulta insufrible. Un libro narcisista, arrogante, vano, y, para colmo, aburrido.

5. El pasado de la mente, de Michael S. Gazzaniga.

Michael S. Gazzaniga Seguimos con científicos ilustres que no saben escribir. Gazzaniga, dice la Wiki, que lo menciona en 13 idiomas,  “is one of the leading researchers in cognitive neuroscience”. Nada menos que Steven Pinker dice en la contraportada: “Fascinante, fácil de leer, ingenioso y sabio”. Yo, sin embargo, escribí esto mientras lo leía:

  • (Pg 62) La sustancia de lo que ha dicho cabía en dos páginas, pero se extiende en filípicas contra sus oponentes científicos o contra la tontería divulgativa, seguramente con razón, pero sin que venga a cuento ni maneje argumentos convincentes.
  • (Pg. 129) “Talentosísimo psicólogo de Harvard”, dice. Qué manía de poner notas (o repartir medallas).
  • (Pg. 132) Es irritante lo mal que describe los experimentos, sin dar detalles suficientes para entender qué pasa. Como contándoselos a alguien que ya los conoce.
  • (Pg. 152) Chistes sin gracia: otra señal del mal divulgador.
  • (Pg. 195) Se pasa el libro “preguntando” a un hemisferio cerebral u otro ¡sin explicar cómo se hace eso!

Leí este libro pensando que iba a aprender algo sobre el libre albedrío, de uno de los más eminentes expertos en el tema. Después de aguantar este tostón durante 220 páginas, me encontré esta conclusión: “Nuestros cerebros son automáticos porque el tejido físico se encarga de lo que hacemos. ¿Cómo podría ser de otro modo?”. ¿Y para eso escribe un libro? Si pillo a Gazzaniga en ese momento lo estrangulo…(¿cómo podría ser de otro modo?)

4. El Universo Para Ulises, de Juan Carlos Ortega.

Juan Carlos OrtegaLa propaganda decía que este libro era El mundo de Sofía de la ciencia. Luego me enteré que quien lo afirmaba era compañera del autor en la radio, y eso lo explica todo. Ulises tiene cinco años, es el hijo del autor, y el libro es un largo monólogo en el que le explica las maravillas de la ciencia. Mi experiencia con hijos de 5 años es que a su edad tiene mucho más sentido una dieta de cuentos de hadas, pero podemos aceptar el planteamiento como una plantilla retórica. Lo malo es que parece que Ortega se siente en la obligación de soltar de vez en cuando admoniciones contra el pensamiento mágico, sin duda porque puede llevar al vicio nefando de la religión.

Eso es lo malo, pero lo peor es otra cosa: que Ortega no sabe de lo que habla. No es un científico, sino un fan de la ciencia. No la entiende, pero la admiiira (pronúnciese a la manera de Les Luthiers en Jingle Bass Pipe). Estos fans abundan mucho en internet, pero suelen conformarse con poner comentarios en Naukas. Ortega se ha atrevido a escribir un libro, lo que nos permite leer perlas como ésta: Ortega_gravedad Ulises, ahora que no nos oye tu padre: no es verdad. Cuando seas mayor, busca en la Wikipedia Ley de acción y reacción. Me lo agradecerás.

3. Lenguas viperinas y soñadores tranquilos, de Michael White.

MichaelWhite Un ejemplo excelso de divulgación-basura. White sabe de ciencia tan poco (o menos) que Ortega, y es tan fan (o más) que él. Y trabaja como un poseso: ha escrito 35 libros, incluyendo una biografía de Stephen Hawking (¡igual que Kitty Ferguson!). En España, el último traducido es Galileo anticristoVade retro!) Como ya le dediqué un post a Lenguas Viperinas, etc, no insisto aquí en tan penosa tarea.

2. Una Pequeña Historia de la Ciencia, de William Bynum.

BynumEn 1935 Ernst Gombrich aún no era Sir Ernst, el famosísimo historiador del arte, sino un estudiante de doctorado en Viena. Un día, la hija de unos amigos le preguntó a qué se dedicaba, y su respuesta llegó a ser un libro: Una pequeña historia del mundo. Con el tiempo se convirtió en un pequeño clásico, traducido a 13 idiomas, pero no al inglés: Gombrich no lo permitió porque tenía que hacerlo él. Cuando murió, en 2001, aún no lo había terminado, pero la Yale University Press se sintió libre para completar la traducción y lanzar a bombo y platillo no sólo este libro sino toda una serie de “pequeñas historias” inspiradas en él.

Para nuestra desgracia, la pequeña historia de la ciencia se la encargaron a William Bynum, un veterano historiador de la medicina que, a la vista de su libro, uno duda de si no tendría una incipiente demencia senil (falleció en 2013). Eso explicaría que para él los fotones tengan masa (pg 255), o que, en sus propias palabras, “si un cuerpo, por ejemplo la Tierra, es muy grande y el otro, por ejemplo una manzana, es muy pequeño, la Tierra asumirá casi toda la fueza de atracción”. Como Ortega, pero con una sintaxis más confusa.

1.     Manualito de imposturología física, de Fernando Vallejo.

manualito_vallejo

Seguro que los habituales de este blog ya se lo imaginaban: el number one sólo podía ser este disparate de proporciones épicas, que demuestra que para ser un escritor de prestigio y publicar en la misma editorial que Adorno, Benjamin, Chomsky, Darwin, Eliade, Freud… (y podría seguir con todo el alfabeto) no resulta inconveniente, es más, parece una ventaja, ser un perfecto…

…bueno, mejor me ahorro el adjetivo y les remito al post que le dediqué en su día a este bodrio.

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35 respuestas a Diez libros de divulgación realmente malos

  1. Pues no sé si es suerte u ojo clínico, pero no he leído ni uno de ellos.

    Una idea muy original y excelente blog, por cierto.

    Salud

  2. Urko Benito dijo:

    En relación al segundo libro de la lista, hay uno llamado “Las medi​das del Univ​erso” de Tomás Hormigo Rodríguez que me pareció una auténtica maravilla. Lo tengo guardado para leerlo con mi hija cuando sea un poco mayor (que creo que es lo mejor que pude decir un padre de un libro). Lo compré en la ciudad de las artes y de las ciencias de Valencia y creo recordar que estaba publicado por ellos mismos?

  3. Frenzo dijo:

    Me divertí mucho con este post y me pasé un buen rato releyendo los viejos posts relacionados. Es increíble como se escriben libros de divulgación de física sin entender ni los conceptos más básicos, como son las leyes de Newton. De todas formas, el esfuerzo y el candor de Ortega son conmovedores: uno se imagina a Ulises flotando en el espacio, y ahí va la naranja, y casi que se ven las flechas imaginarias surcando el cosmos.

  4. JesúsGG dijo:

    Sólo conozco el de Bynum, un horror que tuve que abandonar. Supuse, por el estilo, que estaba dirigido a chavales de 9 o 10 años, pero no me atrevo ni siquiera a dárselo a mis sobrinos.

  5. triglifo dijo:

    Es raro que no haya ninguno de Punset… (es broma).

    Pues muy útil la lista. De los citados sólo recuerdo haber visto y haber tenido alguna tentación de adquirirlos el 10 y el 2. Aunque debo decir que ya hace bastante que no leo demasiados libros de divulgación científica. Cada vez me vuelvo más selectivo, por cuestiones del maldito tiempo, y además desconfío de libros de más de 150 páginas… Creo que la mayoría de textos que ha escrito el hombre (incluyendo, dede luego, todo lo que pueda escribir yo mismo por aquí) podrían haberse escrito con muchas menos palabras y de forma mucho más clara y con mejor estilo. No todo el mundo es Proust. Es indecente la cantidad de toneladas de árboles que se han talado para llegar a decir tan poco y/o tan mal.

    Sobre lo del dibujito del libro de Ortega, la verdad es que esas dos puntas de flecha indicando módulos de diferente intensidad para lo que creo debería ser la misma fuerza (aunque de sentidos contrarios), sí que parece rara… Aunque si no voy errado, la conclusión a la que llega: “al final acabaríais uno al lado de otro (tú y la naranja)” sí es correcta.

    Ahora, si no lo has hecho ya, y para compensar, pseudópodo, quizá estaría bien hacer un ranking de los 10 mejores libros de divulgación científica del momento.

  6. pseudópodo dijo:

    Daniel, gracias… no sé si la idea es original, pero yo creo que es útil. Demasiado a menudo las críticas de libros son muy poco informativas, y además tienen a ser demasiado condescendientes con el autor. Yo creo que hay libros tan malos que se merecen una campaña para advertir a los ingenuos…

    Como dice Frenzo, es increíble que salgan al mercado libros en los que los autores no entienden ni los conceptos más básicos, y para colmo de editoriales prestigiosas. El de Bynum sobre todo me ha dejado pasmado. Para empezar no avisan que, como dice JesúsGG, está dirigido a niños, pero es que luego es un disparate continuo. Podía haber puesto más ejemplos; en física es catastrófico, espero que en historia de la medicina sí que acierte, pero en todo caso, está pésimamente escrito, y no es cosa del traductor, por lo que he podido ver. Bueno, pues este desastre de libro está editado por Galaxia Gutenberg, una editorial de primera división, y está en todas las librerías.

    Triglifo, si te gustan los libros cortos ya te veo leyendo a Byung-Chul Han (ojo: para escribir el nombre he tenido que poner en Google “filósofo coreano afincado en Alemania”). No hay ninguno de Punset porque no he leído ninguno, pero seguro que se lo merece 🙂 Ah, y fíjate que en el libro de Ortega no es sólo el dibujo: dice con todas las letras que “tú la arrastrarías (a la naranja) con más fuerza”.

    Otra cosa: sí que hice hace mucho tiempo un post con los diez mejores libros de divulgación, aunque no estaría mal actualizarlo porque ahora haría algunos cambios.

  7. Epicureo dijo:

    Yo también tengo la suerte de no haber leído ninguno de estos… Es que yo suelo ponerme a leer libros de estos después de haberlos vistos recomendados por alguien de confianza, como aquí Pseudópodo o los comentaristas habituales.

    Ahora mismo estoy leyendo “De animales a dioses” de Yuval Noah Harari y todavía no tengo muy claro si es de los mejores o de los peores. Si a alguien le interesa ya diré lo que decido.

  8. Ana Márquez dijo:

    Pues tomo nota, don Pseudo, que ya me he llevado yo también algún que otro chasco en este sentido. Me pasó con “Dios no ha muerto” de Amit Goswami. Me dejé “encandilar” por el título tan rimbombante (que ya debía haberme puesto en guardia, lo sé) y los laureles académicos del autor, pero sólo pude leer las ciencuenta primeras páginas. No entendí nada y no me apetecía estrujarme más las meninjes cuando tenía otros títulos más interesantes y menos farragosos en la lista de espera. Me dio la sensación de que, o bien Goswami sólo escribe para expertos en la materia a los que no es necesario explicar el significado de algunos términos y conceptos (si es así, debió advertirlo en la sinopsis, que el librito vale una pasta y así los legos pueden abstenerse de comprarlo), o bien tiene tal cacao mental que ni él mismo sabe muy bien de qué está hablando. Otra posibilidad es que se entienda bien, y yo no dé para más. Tampoco lo descarto. Sea como fuere, yo tuve todo el tiempo la sensación de haberme incorporado al visionado de una peli media hora después de su comienzo, sin que nadie me hubiera puesto en antecedentes sobre la trama. Algunos seguidores me han aconsejado añadirlo a la bibliografía de “Dios y la Ciencia”, pero no me parece honesto aconsejarlo a los lectores si yo misma no entendí ni papa.

    Si usted, don Pseudo, lo ha leído, no me vendría mal que me “ilumine”, porque yo me voy apañando sólo con una bombilla de bajo consumo 🙂 Y pido disculpas si mi crítica ofende a alguien, que igual el libro es bueno, pero, oyess, ya digo que yo no lo pillo.

    Un abrazo a usted y a todos, a ver si WordPress hace una gracia y me deja pasar el comentario.

    P.S. Con Punset me pasa algo parecido: tampoco soy capaz de pasar nunca de la pág. 50. En este caso es peor, porque a Punset sí se le entiende todo 🙂

  9. Ana Márquez dijo:

    “Meninges”, claro. “Mese” disculpe 😉

  10. triglifo dijo:

    Gracias por lo del autor coreano-alemán, pseudópodo, no lo conocía y la entrevista que has enlazado me ha parecido muy interesante. Justamente estaba estos días siguiendo una línea de pensamiento, en otro blog, que va en la misma onda. Intentaré leer algo de él. Quizá el más corto de sus cortos libros 🙂

    También he repasado tu lista de los 10 (14 al final) mejores libros de divulgación científica (post del año 2006). Gracias de nuevo. Ahí sí se encuentran verdaderos pesos pesados… literalmente.

    Por cierto, ya que hablamos de libros de divulgación científica, tengo a medio acabar el “Microcosmos” de Lynn Margulis y Dorion Sagan. Alguien me lo recomendó como un clásico de la divulgación. Y tiene más de 25 años… Me está costando un poco, seguramente porque me falta una base más sólida en biología y la versión que tengo es la de Tusquets que viene sin dibujos explicativos (¡cuánto los echo en falta!). Aún así, lo que voy pillando me parece fascinante. ¿Qué opinan de este libro? ¿Está algo desfasado? ¿Demasiado heterodoxo? ¿Revolucionario?

  11. vicente dijo:

    ¡Mil gracias! Nos has ahorrado un dinerillo. Jamás hubiese pensado que la colección “Metatemas” de Tusquets albergase tales bodrios.

  12. jesuszamorabonilla dijo:

    ¡Bien, no he leido ni uno de ellos! Gracias por la lista

  13. pseudópodo dijo:

    Epicureo, qué casualidad: yo he empezado a leer ese libro, aunque he tenido que aparcarlo tras leer el capítulo 1 porque tenía que leer otras cosas con urgencia. El que primero que lo acabe que dé su opinión, yo de momento estoy como tú.

    Ana, de Goswami sólo sé que salía en “What the bleep do we know”, película que tampoco he visto pero que mucha gente de fiar ha puesto a caer de un burro… Me da la impresión de que el problema es de Goswami y no tuyo. Un libro (¡que tampoco he leído!) que parece bastante más de fiar sobre un tema parecido es “El enigma cuántico”.

    jesus y vicente: de nada, esto es un servicio público. 🙂 Sobre ”Metatemas”, es verdad que es una colección que tiene mucho prestigio, pero vengo observando que se fijan más en el nombre del autor que en el contenido. Y no es raro el caso de la vaca sagrada a la que nadie se atreve a decir que no sabe escribir; yo creo que los tres libros que cito aquí son ejemplos de eso.

    Triglifo, del “Microcosmos” no puedo decirte nada, a ver si hay por ahí algún biólogo de guardia. Y al coreano-alemán tengo ganas de leerle; el día que me llevé el libro de Levitin estuve hojeando alguno de los suyos pero lo que me pasó es que, al peso, resultaban muy caros. De momento no voy a usar el enlace de Tanis (gracias de todos modos), que no tengo muy claro que eso sea legal…

  14. Gondomar dijo:

    De Byung-Chul Han me quedo con “La sociedad de la transparencia” y “En el enjambre”, que aportan una perspectiva muy interesante sobre esta sociedad hiperconectada mediante internet, aunque a veces usa cierta retórica posmoderna que no me agrada. Son libros breves pero densos. “Psicopolítica” y “La sociedad del cansancio” también están francamente bien, aunque me pareció que repetían demasiadas ideas de los anteriores. “La agonía del eros” me pareció flojo.

  15. triglifo dijo:

    Gracias por la valoración de la obra de Byung-Chui Han, Gondomar.

    Por cierto, Ana, recuerdo que hace tiempo, en una librería, estuve mirando un buen rato el libro que citas de Goswami, y llegué a conclusiones parecidas a la tuya: un buen cacao mental. Me dio la sensación de que lo único claro que tenía el autor era la conclusión a la que quería llegar… plasmada en el título del libro.
    Y es que las credenciales del autor como participante de la película que cita pseudópodo: “What the bleep do we know” no deberían ser muy halagüeñas. Vi esa película (documental) en su momento y me pareció bastante mala, confusa, aburrida…

    En el libro “Espiritualidad Integral” de Ken Wilber (2006), en el apéndice III hay una reseña crítica de libros del momento sobre espiritualidad, misticismo… Es bastante duro con la mayoría de los que cita, pero especialmente con la película “What the bleep do we know” a la que achaca la creencia, disfrazada de cientifismo, en el leimotiv básico de la literatura “New Age”: “usted crea su propia realidad”. Cito un fragmento:

    “Ninguna de las seis grandes escuelas de física moderna conincide con las afirmaciones generales esbozadas en esta película. No hay ninguna escuela de física que considere que el ser humano pueda colapsar la ecuación de la onda de Schrödinger en el 100% de os átomos de un objeto para poder “materializarlo”. La imagen de la física presentada en esta película es muy lamentable, y el misticismo no sale mucho mejor parado”.

  16. Epicureo dijo:

    Pseudópodo, como ya he terminado “De animales a dioses” de Yuval Noah Harari, voy a comentar un poquillo.

    Lo he terminado con la misma impresión de “sí pero no” que tenía a la mitad. Por momentos es interesante, aunque nunca tan original o clarividente como pretende ser. Está escrito en un estilo fácil y directo, y a veces cae en el vicio de hacer afirmaciones sensacionalistas para luego matizarlas. Yo diría que vale la pena leerlo, aunque sea para no estar de acuerdo con él.

  17. Sertorius dijo:

    Creo que algunos confundieron “La simetría y belleza del universo” con el “Universo elegante” de Brian Greene que gusto a mucha gente y sonaba muy a alta divulgación.
    En cuanto al “Universo para Ulises” creo que deberías reparar en que junto a la conocida categoría de Ciencia Pop existe otra mas minoritaria que es la Ciencia Manga que llego a España de forma potente en los puños de Goku en Bola de Dragón y los pies de Benjuí y Oliver pero que ya lleva mucho, mucho tiempo circulando por ahí.
    La verdad es que uno, según las leyes del genero fantástico y de ciencia ficción, puede asumir que el Mazinger Z no se hundirá en el suelo aunque pese una barbaridad de toneladas, pero la física manga va mas allá, es origen de superpoderes y se basa en trayectorias de acción y reacción complicadas y efectos musculares de la gravedades aumentada.
    Esta física manga podría ser importante para tu museo de la “Pequeña ciencia que todo el mundo sabe pero que es mas falsa que un billete de seis euros” deberías echarle un vistazo

    • bloodykefka dijo:

      Que poco me ha gustado siempre eso de justificar poderes fantásticos con palabrería científica, especialmente porque luego no puedes hacer algo coherente con eso y te impide usar la suspensión de la incredulidad. Como recurso narrativo me parece bastante barato. Pero bueno, los bueno de esos mangas es que la palabrería científica o es muy escueta o directamente no existe 😄

  18. Ana Márquez dijo:

    Gracias, don Pseudo y Triglifo, por la aclaración sobre el libro de Goswami… O sea, que hice el indio comprándolo :-/ Al menos ahora sé que mi incapacidad para comprenderlo no se debía sólo a mis básicos conocimientos sobre física cuántica, ya puedo poner una tirita a mi maltrecha autoestima 🙂 a ver si cicatriza.

    En su momento vi también el “documental” ese que citáis. Me pasó como con el libro, que no llegué ni a la mitad… Si lo de la “ley de la Atracción” fuera cierto, hace tiempo que me habría tocado el Gordo, porque es algo que “visualizo” cada diciembre y desde hace muchos años :-), más por el gusto de soñar que porque crea que soñar sirva para “materializar” lo soñado. La verdad es que algunos hacen negocio con cualquier cosa.

    Un abrazo a todos, un hilo excelente, como siempre.

  19. MarianoS dijo:

    Sobre el hilo de “What the bleep do we know”. Esa cosa (me resisto a llamarla documental) repite hasta el aburrimiento que se basa en la ‘visión más moderna’ de la Física Cuántica. Hace un par de años me invitaron a participar en una sesión con el propósito de distinguir ante el público (que resultó ser muy numeroso, con bastantes activistas new-age) lo que era ‘real’ y lo que era ‘imaginario’ en las menciones a la Física Cuántica en esa película. Por ello tuve que verla unas cuantas veces y no tuve la opción de dejarla a la mitad :-).

    El ‘documental’ (por abuso de lenguaje) entrevistaba a unos cuantos personajes, presentándoles como personas de relevancia en su campo (de la física a la neurobiología). Amit Goswami era uno de los entrevistados con credenciales académicas en Física Cuántica que progresivamente había ido adquiriendo otra conciencia. Algunas frases aisladas de sus intervenciones sobre la física Cuántica habrían sido quizás aceptables y correctas si hubieran sido dichas en el contexto adecuado, pero otras eran completamente engañosas en cualquier caso y la conjunción (que se presenta para que sea el espectador quien llegue por su cuenta a la conclusión final) era un sinsentido científico por completo. No me extraña nada que el presunto soporte científico de su libro sea incomprensible, y tu autoestima, Ana, debería cicatrizar por completo en un par de horas 🙂 como mucho.

    Un solo ejemplo de una de las frases que anoté para la sesión (no tengo anotado si la decía Goswami u otra persona): “El materialismo moderno despoja a la gente de sentirse responsable, y con frecuencia la religión hace lo mismo. Pero creo que si tomas la mecánica cuántica en serio, pone la responsabilidad en tu regazo. Te enfrenta al misterio pero no te da la respuesta, habrás de decidir por ti mismo”

    Cuando me documenté algo más, resultó que casi todos los entrevistados eran realmente insiders de una cuasi=secta cuyo leitmotiv abierto era ‘tú puedes crear tu propia realidad y eso es lo que nos enseña la física y la biología más avanzada’ La parte oculta del leitmotiv, –ésta en mis propias palabras–, sería: ‘Si tú aún no sabes como hacerlo, nosotros te podemos enseñar, para lo que puedes apuntarte en nuestros cursos pagando un autentico pastón’. Negocio puro y duro, y por lo que debió ser en su momento, cuando se estrenó WTB… muy lucrativo en USA al menos. Aquí tengo la impresión que pasó más desapercibido, aunque por lo que veo, aún hay página web activa y ofrecen talleres en España.

    Otro físico cuántico que interviene era David Albert, uno de los pocos entrevistados ajenos a la ‘secta’. No quedó nada contento con como editaron y recortaron sus intervenciones: ‘…. Had I known that I would have been so radically misrepresented in the movie, I would certainly not have agreed to be filmed ….’.

    Los que lo dejasteis a la mitad, os perdisteis a la lideresa de la secta hablando a través de Ramtha. Resulta que la lideresa canaliza al tal Ramtha (que da nombre a su negocio – escuela de iluminación), una entidad-guerrero de hace 35.000 años que dirigió un ejército de 2.500.000 hombres contra la Atlántida (la población mundial estimada en esa época es al parecer de algo menos de 1.000.000, pero si Rahmta le dice a su medium que solo los guerreros en una región eran más del doble ….)

    Aunque nada tan impagable como la descripción (enlace y pronunciación Luthiers incluida) de Pseudópodo de los fans de la ciencia: “no la entienden pero la adzdmiiran”. Y gracias por la lista de libros que haremos bien en evitar.

    • bloodykefka dijo:

      1.000.000 de personas hace 35000 años?. No te digo que sea cierto, pero me cuesta creer que fuera tan poca.

      • MarianoS dijo:

        Bloody, en el comentario anterior puse el valor estimado de la población mundial que tenia apuntado en mis notas sobre la pelicula. Supongo que cuando las tomé daría por buena la fuente; no lo recuerdo. Al ver tu comentario he dudado y he buscado informacion en Internet. Varias estimaciones independientes http://en.wikipedia.org/wiki/World_population_estimates dan una población total de entre 1 y 10 millones hace 12.000 años (en -10.000) y un peligroso cuello de botella (no tenía ni idea y es impresionante, la catástrofe de Toba) hace 70.000 años, que dejó del orden de 10.000 sapiens supervivientes en todo el planeta. Así que la estimación del orden de 1.000.000 humanos hace 35.000 años parece razonable.

        Y por cierto, en el comentario omití un adjetivo esencial: donde dice ‘Negocio puro y duro’, debería ser ‘Negocio fraudulento puro y duro’.

      • bloodykefka dijo:

        Coño es cierto se me había olvidado la teoría (creo que hipótesis) de la catástrofe de Toba. Algunas opiniones incluso apuntan a que ese evento es la base de los mitos de diluvios que hay en diferentes religiones. Sin embargo, me había parecído leer hace unos meses que la teoría había sido desestimada porque no era viable que la catástrofe hubiera tenido el alcance (de longitud) que se supone que tuvo para masacrar a tanto ser humano. No obstante, deberías revisarlo por ti mismo. A mi me parece un tema sobernamente interesante.

  20. martincx dijo:

    Cuando quiero ver una pelìcula procuro hacerlo sin màs detalle que la recomendaciòn escueta (y de ser posible sin mayores detalles) de uno de mis mejores amigos, pues si la elecciòn fue mala lo peor que podrìa pasar es perder 2 horas de mi vida; pero esto no pasa con los libros, estos ocupan mayor tiempo y dedicaciòn, pues aunque en la pàgina 40 me sienta tentado a mandar todo al diablo, una parte de mì me pide seguir leyendo, como quien quiere darle oportunidad de redimirse, y en este caso prefiero leer la mayor cantidad de opiniones al respecto; por eso agradezco este artìculo, me permitido esquivar un par de balas.

    Saludos desde Ecuador.

  21. Dime si me merezco unas cuantas collejas por esto, Pseudópodo (te prometo que las admitiré deportivamente): http://picandovoy.blogspot.com.es/2015/05/destruccion-ab-toto-en-vez-de-creacion.html Por cierto, ¿qué te parece el libro de Vlatko Vedral ‘Decoding Reality’? ¡Un saludo!

  22. pseudópodo dijo:

    Uf, lo siento: me voy de viaje y hasta la semana que viene no tendré tranquilidad para contestar o escribir… Nicolás, ya te contestaré, pero a la vuelta… MarianoS, muchas gracias por el comentario, muy informativo (y qué paciencia para verte el “documental”… ¡unas cuantas veces! Eso es sacrificarse por la ciencia).

  23. Epicureo dijo:

    Aunque no sea el tema, un libro de divulgación realmente bueno: “Solos en el universo” de John Gribbin. Solo he leído el principio, pero la manera tan clara y actualizada que tiene de explicar la formación de galaxias, estrellas y planetas me ha impresionado.

  24. Tintín dijo:

    Lo pongo aquí porque quizá interese, aunque no sea el lugar más apropiado.

    ¿Conocíais la aplicación Ngram de Google? Quizá se pueda sacarle provecho simpático. Aquí van unos ejemplos que se me ocurren con mi deformación propia 😉

    ¿Y si la secularización ya ha tocado fondo?
    Ejemplo 1

    ¿Y si la nueva religión fuera flor de un día y más ruido que otra cosa?
    Ejemplo 2
    Ejemplo 3

    Quizá Voltaire estaría más que justificado a enfadarse con la ineficacia de ciertos profetas
    Ejemplo 4

    ¿Cuántas aseveraciones divertidas, atrevidas y aventuradas no podría hacer alguien con una herramienta como Ngram?
    link Ejemplo 5

  25. Tintín dijo:

    Hmmm… del Ejemplo 1 quitaría a Muhammad. Quizás los musulmanes no deben referirse a él así (tampoco aparece nada notable con The Prohet) o quizás utilizan la escritura arábiga محمد que Ngram no reconoce, o quizás haya razones que no sé. En cualquier caso, no me parece respetuoso el enlace anterior. Mejor así
    Ejemplo 1 ‘

    • pseudópodo dijo:

      Hola Tintín (más vale tarde que nunca 🙂 ): a mí me encanta el Ngram viewer. Es muy entretenido y muy ilustrativo también, pero como tú mismo empiezas a apuntar aquí, no es tan sencillo usarlo bien…Te enlazo el post que le dediqué hace tiempo.

  26. Andrés dijo:

    Hola, quería dejarte este link, es la entrevista a un científico argentino que habla (entre muchos temas) de la divulgación científica, de cómo en muchos casos responde a intereses del mercado y cómo puede llegar a ser dañina para el desarrollo de la ciencia misma.
    http://nexciencia.exactas.uba.ar/un-anaximandro-del-siglo-xxi

    • bloodykefka dijo:

      Hola no me la he leído entera pero esto me causa muchas dudas:

      “Existe toda una batería de experimentos que nos han mostrado un montón de cosas acerca del cerebro, de cómo funciona, de cómo se producen los pensamientos, de cómo se produce la conciencia y demás. Todos los fenómenos que ocurren en el cerebro son fenómenos clásicos, no hay fenómenos cuánticos.”

      Uffff, soy un fucking ignorante en neurociencias, pero esto me parece muy muy muy precipitado. Con lo poco que he investigado sobre el tema me parecen estas cosas muy matizables. Supongo que un neurólog me daría en la boca, aunque yo creo que quizás la neurología se está basando demasiado en explicar tanto como la mente se genera del cerebro que se olvida del entorno externo que el influyen en la persona.

  27. wraitlito dijo:

    Muy necesaria esta entrada.
    A diferencia tuya, con los libros de Watson yo disfruto un montón, Quizá es que a mí me encanta el cotilleo. 😉
    Saludos.

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