Hablando de libros que no he leído

El puente del Pilar lo pasamos en mi particular Vetusta, la vieja capital provinciana en la que me crié y donde nuestra casa está a dos pasos de la biblioteca (“de la biblioteca donde me crié”, podría decir, pero sería una pequeña exageración).

Los astutos funcionarios se tomaban vacaciones el sábado (ninguna explicación, sólo un cartel de “disculpen las molestias”, total, aquí nadie protesta por estas cosas…) pero fuimos más rápidos: el viernes por la tarde ya estábamos ahí. Husmeando entre los estantes me llamó la atención un título: Cómo hablar de los libros que no se han leído, de Pierre Bayard. Tomé la decisión inmediata de no leerlo, pero me dio la idea de reseñar los libros que iba a sacar para el puente y que, evidentemente, no iba a tener tiempo de leer. Aquí están:

  • Librerías, de Jorge Carrión. Si fuera una serie de artículos en un dominical seguro que la devoraría. Pero una cosa es picotear párrafos y otra leerme de cabo a rabo un tomo de 344 páginas que no parece gran cosa como ensayo ni sirve como guía de viaje. Excesivo, incluso para un librómano como yo.
  • Sed sabios, convertíos en profetas, de Georges Charpak y Roland Omnès. Un premio Nobel de física y una primera figura en el campo de los fundamentos de la mecánica cuántica se proponen contar al lector lo que la ciencia nos dice sobre “la vida, el universo y todo lo demás”. Pero, ay, son franceses. Muy franceses. Superlativamente franceses. No compensaba el esfuerzo de digerir esa prosa.
  • Acontecimiento, de Slavoj Žižek. “La estrella de la filosofía actual” (lo dice El País) es brillante y divertido… hasta que cita a Lacan y ya no se entiende nada. Al final, resulta difícil saber dónde va a parar y qué quiere decir exactamente.
  • Musicofilia, de Oliver Sacks. No es su mejor libro: un caso claro en el que el todo es menos que la suma de las partes. Eso sí, mucho mejor que el infumable de Levitin.
  • Una profesión peligrosa, de Luciano Canfora. Para profundizar en la Grecia Clásica y sus filósofos. Bien escrito, pero no fácil de leer. Sobre todo porque habla como si lo supieras ya todo sobre la Guerra del Peloponeso o la profanación de las hermas

Que no se me entienda mal: hojear un libro y probarlo por aquí y por allá nunca sustituirá a una lectura a fondo. Pero está bien poder catar un vino antes de comprar una botella y es una maravilla que las bibliotecas nos permitan hacer eso… aunque nadie proteste cuando las cierran.

Y al final, ¿me leería entero algo de la cosecha de este puente? Pues quizá a Žižek, ya ven: ideas no le faltaban, y me gustaría decidir si es un sabio o un payaso.

* * *

P.S.: Ya hablaremos de cosas más sustanciosas… como por ejemplo de los libros que sí he leído. Pero después de casi tres meses de letargo, hacía falta un post de calentamiento. Bienvenidos sean los que por aquí se asomen.

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10 respuestas a Hablando de libros que no he leído

  1. crissbauher dijo:

    🙂 tengo un par de libros que no he leído 😉 buen post

  2. Ana dijo:

    ¡Albricias! Don Pseudo re-vuelto y en pie de paz. Me pilla con ciática… pero me pilla 🙂 Y hablando de libros no leídos, yo pellizqué este verano, sin rematarlo del todo, “La estructura de Dios”, de J.A. Canicio. Como me suele ocurrir con estos densos (que no extensos, en este caso, son pocas páginas) tratados de ciencia, me he enterado sólo de la mitad, pero la otra mitad, la que sí pesqué, no me ha disgustado. O no del todo.

    Un placer volver a saberle a pie de teclado, don Pseudo. Aquí estamos para recoger lo que tenga a bien ofrecernos. Un abrazo a usted y la concurrencia.

  3. pseudópodo dijo:

    crissbauher, ay si sólo fueran dos…

    Ana, siempre me alegran tus comentarios y esta vez más aún :-). Me ha encantado lo de re-vuelto y en pie de paz. Voy a mirar eso de “La estructura de Dios”, que es un título impresionante…

  4. icosaedro dijo:

  5. Mamen dijo:

    No se quien eres pero me has hecho despertar de mi aturdimiento habitual horizontal en espera del paso del tiempo. Quizás me t ome hoy jueves la copa de cava.

  6. pseudópodo dijo:

    Me alegro de que el blog te haya sacado de la postura horizontal… en esa posición el cava entra muy mal. Que aproveche.

  7. Sertorius dijo:

    Un tratado sobre “Como hablar de libros que no has leído” podría escribirlo yo, que soy bibliotecario astuto. Una señora les dijo una vez a mis atónitos compañeros que yo me había leído “todos” los libros de la biblioteca. La verdad es que me encanta saber y la mejor información que se puede recoger sobre un libro es la cara que pone el lector que lo devuelve ante la súbita pregunta de “¿Te ha gustado?”. Con eso, las cubiertas y cuatro preguntas estratégicas ya sabes mucho de un libro.
    Y lo más importante que hay que saber de un libro es ¿Para quien es? Porque yo creo que no hay un libro que le guste a todo el mundo pero tampoco hay un libro que no le guste a nadie.
    Me dan tanta pena los libros sin lector.

  8. pseudópodo dijo:

    Ya veo que en verdad eres astuto… pero en el buen sentido, no en el que se lo llamaba yo a los de “mi” biblioteca. Seguro que así se puede aprender mucho, y enseñar mucho también.

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