Votos y poder

¡Nunca había hablado tanto de política! me decía una compañera en la comida hace unos días. A mí me pasa lo mismo y probablemente a usted también. Desde que empezó la campaña electoral, más o menos después del verano (mucho antes del comienzo oficial) parece que en España no se habla más que de política: en la radio, la televisión, la máquina del café, las comidas familiares… Y después de las elecciones es aún peor. Ha pasado más de un mes, seguimos sin gobierno y sin perspectivas claras de tenerlo así que… ¡cómo no vamos a hablar de política!

Lo malo es que casi todo este “hablar” es de muy poca calidad: los políticos con su bullshit o su langue de bois, los opinadores profesionales pontificando en tertulianés, y los cuñados con sus cuñadismos.

Vamos a ver si para variar, podemos decir algo con un poco más de sustancia.

***

Lo primero que hay que tener claro antes de opinar es que una democracia, a pesar de su etimología, no es el “gobierno del pueblo”. Los votos se traducen en escaños y los escaños sirven para formar mayorías. Sólo entonces hay gobierno. El primer paso (la traducción de votos en escaños) es la tarea del sistema electoral. De esto se ha discutido mucho, y todo el mundo parece convencido de que es mejorable (otra cosa es poner el cascabel al gato y diseñar un sistema que realmente sea mejor). Del segundo paso apenas se habla, y sin embargo, ahora estamos viendo que es tan importante o más que el primero: se trata de formar coaliciones que tengan la mayoría suficiente para gobernar.

En este proceso puede haber distorsiones más importantes aún de las que introduce el sistema electoral. Porque resulta que una cosa es el número de escaños y otra el poder que esos escaños confieren.

Lo mejor es verlo con un ejemplo. Supongamos que en Villacañí concurren a las elecciones cuatro formaciones políticas: el Partido Avícola, el Partido Buenista, el Partido Circular, y Democracia Cañí (los abreviaremos como A, B, C, D, por razones obvias). Tras las elecciones, se forma el consistorio con estos concejales: A=12, B=9, C=7 y D=4 (un total de 32). Para ser nombrado alcalde hay que conseguir la mitad más uno de los votos, es decir, 17.

Nadie tiene esa mayoría absoluta, pero se puede conseguir con una variedad de coaliciones. Por ejemplo, podrían coaligarse AB o hacerlo AC, o unirse al pacto D para formar ABD o ACD, etcétera. Pero el papel de cada partido en estas coaliciones es distinto: en AB (21 escaños) y AC (19 escaños) ambos son imprescindibles: si se retira cualquiera de los dos, no hay alcalde. Sin embargo, en ABD (25 escaños), el partido D es prescindible: si se retira, AB siguen ganando. Lo mismo, obviamente, ocurriría en ACD. Esto significa que en estas coaliciones a tres quienes tienen el poder son A y B. La presencia de D es meramente decorativa, y lo lógico sería que A y B no se molestaran en pactar con él, porque no tiene nada que ofrecerles.

Los partidos que en una coalición son imprescindibles para que triunfe son lo que llamaremos votantes críticos, y vamos a distinguirlos subrayándolos al escribir la coalición. Así, pondremos AB, AC, ABD, ACD, etc. Vemos que puede haber casos en los que todos los votantes son críticos, como en las coaliciones AB y AC (o en la “coalición de perdedores” BCD), pero también casos en los que ninguno lo es, como la “coalición universal” ABCD.

Los votantes críticos son los que controlan las coaliciones, los demás son irrelevantes. Cuantas más coaliciones controle un partido, más poder tiene. Así podemos medir el poder de un partido por el número de coaliciones en las cuales es votante crítico. Con más precisión: hay que formar todas las coaliciones ganadoras y contar para cada partido en cuántas es votante crítico. Ese número es la medida del poder del partido. Para facilitar las comparaciones, normalizaremos ese número dividiéndolo por el total de votos críticos, convirtiéndolo en un porcentaje. Lo que obtenemos así es el índice de poder de Banzhaf.

***

Vamos a ver qué nos sale en Villacañí. Hay siete coaliciones ganadoras:

AB, AC, BCD, ACD, ABD, ABC, ABCD.

El número de coaliciones en el que cada partido es crítico es simplemente el número de veces que cada letra está subrayada: A=5, B=3, C=3, D=1. Dividiendo cada resultado por el total (5+3+3+1=12) obtenemos los índices de poder. Los resumo aquí, comparados con el porcentaje de escaños que obtuvo cada partido sobre el total de 32:

A: 12 escaños =37.5%, índice de poder de Banzhaf= 41.6%
B: 9 escaños =28.1%, índice de poder de Banzhaf = 25%
C: 7 escaños =21.8%, índice de poder de Banzhaf =25%
D: 4 escaños =12.5%, índice de poder de Banzhaf = 8.3%

Poder y escaños no son lo mismo: B y C, a pesar de su diferencia en escaños, tienen el mismo poder, y D pinta bastante menos de lo que dicen sus escaños.

***

Hay una pega que se le puede poner a este análisis. Ya vimos que si A y B han llegado a un acuerdo, no tienen ningún incentivo para pactar también con D, que no les aporta nada. Así que coaliciones como ABD, en la que uno de los partidos no es crítico, son poco probables, y quizá es razonable no tenerlas en cuenta. En nuestro caso, nos quedaríamos sólo con AB, AC, BCD. Esto es lo que se llama “coaliciones ganadoras mínimas”: aquellas en las que todos los partidos son imprescindibles. Además, el poder que una de estas coaliciones le aporta a un partido quizá debiera dividirse por el número de partidos que hay en ella: así, la coalición AB aporta ½ al poder de A y ½ al poder de B, mientras que BCD debería aportar 1/3 a cada partido.

Con estas modificaciones, A tendría ½ + ½ =1 punto, B=C=1/2 + 1/3=5/6 de punto, y D=1/3 de punto. Convirtiendo una vez más a tanto por ciento (dividiendo por 1+5/6+5/6+1/3=3), tenemos lo que se llama el índice de poder de Deegan-Packel:

A: 12 escaños =37.5%, índice de poder de Deegan-Packel= 33.3%
B: 9 escaños =28.1%, índice de poder de Deegan-Packel = 27.8%
C: 7 escaños =21.8%, índice de poder de Deegan-Packel =27.8%
D: 4 escaños =12.5%, índice de poder de Deegan-Packel = 11.1%

Con esta medida, el poder de B y C sigue siendo igual, pero es mayor que antes, mientras que A está ahora bastante por debajo de su porcentaje en escaños.

***

Las diferencias entre el poder y los escaños en Villacañí son llamativas. Pero pueden ser mucho mayores. Resulta que en las elecciones anteriores no se presentaron el Partido Circular ni Democracia Cañí, pero concurrió el Partido Faquitol (F), con un programa radical que pretendía dividir Villacañí en diez o quince pequeños municipios. Había entonces 33 escaños en juego, de los que los faquitolistas obtuvieron dos ediles, mientras que los tradicionales Partido Avícola y Partido Buenista tuvieron, respectivamente, 16 y 15. Aquí tienen los índices de poder:

A: 16 escaños =48.5%, índice de Deegan-Packel= índice de Bandzhaf= 33.3%
B: 15 escaños =45.5%, índice de Deegan-Packel= índice de Bandzhaf= 33.3%
F: 2 escaños = 6.1%, índice de Deegan-Packel= índice de Bandzhaf= 33.3%

¡Los faquitolistas, con una representación irrisoria, tenían el mismo poder que los partidos mayoritarios!¿No es una injusticia? Quizá sí, pero ¿a quién reclamamos? Las matemáticas son inapelables.

***

El lector perspicaz quizá haya sospechado que no he puesto estos números por casualidad. En efecto: los escaños del nuestros partidos Avícola (A), Buenista (B), Circular (C) y Democracia Cañí (C) en el consistorio de Villacañí se corresponden respectivamente (redondeados y divididos por 10) con los del PP, PSOE, Podemos (+Compromís) y Ciudadanos en el parlamento de España el las últimas elecciones. Y los faquitolistas tienen un papel análogo a los nacionalistas en legislaturas pasadas.

Saquen ustedes las consecuencias…

***

PS1: Ojo, no olviden que una pequeña modificación, como introducir los pequeños partidos que aquí no he contado, puede producir cambios importantes. Como las cuentas a mano se hacen enseguida imposibles, les recomiendo que usen este utilísimo calculador online (también calcula otro índice de poder alternativo, el de Shapley-Shubik, pero los de Banzhaf normalizado y Deegan-Packel que hemos discutido aquí son los más útiles e intuitivos).

PS2: En todo esto, claro, no estamos teniendo en cuenta la ideología de los partidos ni sus dichosas líneas rojas…

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29 respuestas a Votos y poder

  1. Ramonmo dijo:

    Muy interesante, pero haría una precisión terminológica. La democracia sí es el “gobierno del pueblo”. El que nuestro sistema funcione como tú has descrito no significa que no entendamos bien el concepto de democracia, sino justamente que tal sistema no lo es.

    Yo propondría el nombre de “partitocracia electiva” como más adecuado para lo que tenemos aquí.

  2. Loiayirga dijo:

    Pseudopodo, ¿Y dónde aprendes todas estas cosas?

  3. Clodoveo11 dijo:

    El dato que falta es que en España (y en otros paises supongo que también, no vamos a ser marcianos porque sí) la gente vota para que NO salga A, B, C o las letras que se quiera, y consecuentemente las coaliciones se forman para que NO salga A, B, C u otras letras. Con lo cual los avícolas lo tienen imposible (todos le odian) y lo previsible-factible es que se coaliguen los buenistas y circulares con las narices tapadas y con el apoyo- complacencia de los faquitolistas, porque todos ellos odian a los avícolas en mayor proporción que a otros.

    Cosa que ya se atisbaba desde la noche del 20-D.
    ¿Hace una cerveza virtual como apuesta, Mr, Pseudópodo? 😉

  4. Ana Márquez dijo:

    Clodo, es justamente eso que estás indicando lo que nos convierte en marcianos 🙂 No es que todos odien a los avícolas, es que todos odian a todos, y los odios entre los no-avícolas tampoco son moco de pavo… El odio del que podemos hacer gala los españolitos se podría poner en un marco. Es un odio perfecto e immarcesible, que va mucho más allá de las lógicas diferencias ideológicas entre partidos. Ese es el problema más grave y difícil de solventar que yo veo y que sí nos diferencia de otros países, aunque no nos guste reconocerlo. Los alemanes mataron a Hitler hace mucho y siguieron adelante, con algunos corpúsculos neo, pero adelante. Aquí todavía no hemos matado a Franco… El viejo tirano sigue vivo y coleando y campando por sus respetos, no sé si se me entiende. No estoy hablando sólo de lo que haga o deje de hacer la derecha, estoy hablando de lo que hacen todos. La Guerra Civil nunca terminó. Nunca se pidió perdón, por lo que nunca hubo reconciliación, y eso hace que el “milagro” de la Transición no pueda ser llamado de otra forma. Esa inquina vieja se nota cada vez que un político patrio, sea del bando que sea, abre la boquita. Somos un país cainita, de rancia raigambre fratricida (“no pienso pactar con los rojos-marxistas-bolcheviques”, piensan unos, “no pienso pactar con los fachas-curas-caciques”, contestan los otros, pero todos azuzados por el mismo odio que a todos iguala y desvirtúa; seguimos en la batalla del Ebro). Y así, a golpe de bilis enconada y etiquetazo, nos pueden dar las uvas. Que nos darán.

    Ya lo dijo Churchill: “blood, blood, blood…”

    Bien, don Pseudo, bien 🙂 Abrazos a todos.

  5. pseudópodo dijo:

    Ramonmo, yo creo que los vicios de nuestra democracia no están en lo que describo yo aquí, ni siquiera en la ley electoral (que no es tan mala como dicen). Que “el pueblo gobierne” es un problema muy complicado de resolver, y una democracia representativa puede que sea una de las mejores soluciones.

    Lo que nos pasa aquí es otra cosa: falla la separación de poderes, no hay buenos mecanismos para detectar y poner coto a la corrupción y el amiguismo, no valoramos el mérito, tenemos muy poco aprecio por la cultura, y mejor no sigo… Bueno, puedo seguir con el cainismo que señala Ana (muy bueno que el “milagro de la transición no pueda ser llamado de otra forma”). A mí me asombra (y sé que a estas alturas no debería) que desde la elecciones de lo que más se ha hablado es de “líneas rojas”. ¿Qué sentido tiene ir a negociar poniendo por delante “yo a ese no le ajunto”, “a los avícolas ni agua” y cosas por el estilo? Así que en fin: totalmente de acuerdo con Clodoveo: aquí se vota para que NO salga fulanito, y además lo que tenemos ya se veía venir desde la noche del 20-D, como bien dices. Yo apuesto otra cerveza virtual a que no se llega a ningún acuerdo.

    loiayirga, pues de estas cosas la primera vez que me enteré fue en un libro que se titula Las matemáticas en la vida cotidiana, que está muy bien por cierto. Pero lo que me gustaría saber es si estas cosas las estudian en Políticas. Deberían hacerlo, y Pablo Iglesias y compañía deberían saberlas al dedillo. Yo supongo que sí las saben, y por eso a Iglesias, teniendo el mismo índice de poder que Sánchez, debió de parecerle de lo más normal y hasta generoso ponerse de vicepresidente y hacerle el gobierno…

    • bloodykefka dijo:

      Pues yo si tengo problemas con el sistema electoral. Personalmente creo que por ejemplo, el reparto d’hont castiga mucho a las minorías (y si, entiendo porque existe este sistema). Sin embargo comprendo que modificando antes otras cosas, como el tamaño de la circunscripción o el actual sistema de avales, el sistema sería más representativo. Muchas veces se plantea el cambio por el cambio sin pensarlo dos veces, como por inercia.

  6. Epicureo dijo:

    Me encanta hablar de política, pero ya llevo hablado demasiado, y lo que nos queda. Mucho mejor hablar de matemáticas, y realmente me encantan estos índices de poder que tan amablemente nos presenta Pseudópodo. Se puede jugar mucho con ello si a la mera combinatoria le añades condicionantes políticos: partidos incompatibles entre sí, partidos “mediadores” que pueden facilitar una coalición entre tres, y coaliciones posibles. Sería interesante que los líderes españoles lo conocieran, pero como la mayoría son (o parecen) analfabetos matemáticos y el resto analfabetos a secas, sería inútil. En cambio, si me lo permites se lo recomendaré a un amigo que estudia para politólogo (pero no es de Podemos, gracias a Dios).

    Como no podía ser menos, ha salido el tema de lo horribles que somos los españoles, “cainitas” como dice la buena de Ana Márquez y tantos otros. Me siento obligado a romper una lanza por nuestro país. Es verdad que nunca seremos Suiza, probablemente ni siquiera Dinamarca, pero países tan pacíficos como Bélgica han vivido situaciones de bloqueo político mucho peores. Yo creo que el espíritu de la transición sigue vivo, aunque bastante mal herido por la corrupción y la incompetencia de prácticamente todos los partidos que han tocado poder. Ahora estamos padeciendo unos cuantos problemas, algunos propios de nuestro país y otros muy extendidos por Occidente, algunos fácilmente resolubles y otros casi imposibles de resolver. Pero ahora no tengo tiempo de extenderme, porque es muy tarde. Solo diré que no creo que llegue la sangre al río.

    • bloodykefka dijo:

      A mi eso de que “mágicamente somos así y por eso nos va tan mal” me parece una respuesta simplona. No sólo eso, sino que sin ser muy patriota, me horrirza que precisamente los mitos nacionales que nos hemos construído se basen en el autorechazo. Por ejemplo, ideas como el “suelo americano” serán muy cuestionables, pero al menos hace que la gente tenga una visión más positiva de ellos mismos. Aquí parece que intentamos ir de listos despreciando a los demás. No se, no se puede negar que Dinamarca o los nórdicos son más avanzados que nosotros, pero yo creo que eso es porque ya tuvieron en su momento su ración de mierda, como la estamos teniendo nosotros. En realidad en todos los lados se cuecen habas, simplemente no se hace del mismo modo.

  7. bloodykefka dijo:

    A mi me gustaría plantear un problema. Con esos partidos, y con D’Hont en la mano ¿qué pasa si aumenta la abstención pero se mantiene la proporción de votos?

    • Epicureo dijo:

      Nada en absoluto, todo sigue exactamente igual. Para la ley D’Hont la abstención no cuenta, y los votos nulos tampoco. Solo cuenta la proporción de votos válidos (por eso es un sistema proporcional). Si un partido saca 10 millones de votos y el otro 5 millones, pero luego se abstiene el 99,9 % y sacan uno 10.000 votos y otro 5.000 votos, sacan exactamente los mismos escaños que antes.

      Lo que suele ocurrir, claro, es que cuando aumenta la abstención las proporciones cambian, porque hay grupos de votantes más propensos a abstenerse. En España, tradicionalmente se abstienen más los jóvenes y la gente de izquierda. Así que, si se repiten las elecciones y se abstiene más gente, algo normal porque estamos hartos de baja política, probablemente la derecha mejorará sus resultados.

      • bloodykefka dijo:

        ¿Estás seguro? Porque precisamente yo hice las cuentas (con un simulador), disminuyendo paulatinamente los votos, y nanai de la china. Se dice mucho sobre que la abstención y lo nulo, al no contar, no afecta. El problema es que llega un momento en que las proporciones ya no se pueden mantener y, aunque por ejemplo si de 2000 personas, votasen 1000, y esas abstenciones se “repartieran” entre los partidos, que a un partido grande no le voten 200 personas no le afecta lo mismo que a uno pequeño. Luego también está la fidelidad de los votantes, que es algo que se suele obviar y me parece importante, pero no era eso a lo que me refería. Quizás me equivoque, pero diría que esto tiene relación con el hecho de que cuanto más votos tengas, más barato te sale el escaño.

      • Epicureo dijo:

        Estoy matemáticamente seguro, no sé qué simulador usarías. Tampoco entiendo eso de que “llega un momento en que las proporciones no se pueden mantener”. Se pueden mantener (en teoría) hasta que solo queda un puñado de votos y redondearlos a un número entero da un error significativo.

      • bloodykefka dijo:

        Este: http://icon.cat/util/elecciones

        Esto es lo que he hecho:

        En el primer caso tenemos 10000 votantes, repartidos de la siguiente manera: A=4000, B=3000, C= 2000 y D=1000. No hay abstención, vamos una situación ideal. Para el segundo caso lo que he hecho ha sido provocar un 10% de abstención (1000 votantes menos) reduciendo a cada uno 250 votos para mantener la proporción. ¿Qué es lo que ocurre, pues que A obtiene un escaño más y D, ninguno. Y si seguemos así, los primeros se irán fortaleciendo mientras que los últimos irán perdiendo. A lo mejor me estoy equivocando, pero lo hice hace años y estoy muy seguro.

        Pero además, es que tiene bastante sentido, tu mismo has hablado de cuando ya no se puede redondear da error, y de hecho D’hont lo que hace es ir asignando los restos priorizando a los partidos mayoritarios ¿no? Yo diría que por esto mismo, a uno grande que no le voten 250 de sus electores habituales no le duele tanto que a uno más pequeño.

      • bloodykefka dijo:

        Lo que no me mola es que la imagen no se ve tanto como a mi me gustaría. Espero que esté clara, igualmente.

      • Epicureo dijo:

        ¡Ah, ya veo! Es que no estás manteniendo la proporción. Para que se mantenga la proporción, tienes que reducir a todos los partidos en el mismo porcentaje, que en tu caso es el 10 %. O sea, tendrías que reducir al A en 400 votos, el D en 100 votos, y así. Al reducir todos en 250 votos, el primero le estás reduciendo un 6 % y al último un 25 %, y lógicamente las proporciones cambian (como ves en la imagen que adjuntas: el partido D pasa del 10 al 8 y pico por ciento).

      • bloodykefka dijo:

        Vaya, pues no lo había visto así. Pensaba que la proporción “se mantenía” si a todos les quitaba lo mismo. Es decir, como quito 1000 votos, lo que hago es repartir esas ausencias por igual porque así pensaba que se mantenían las mismas condiciones y era el caso “más justo posible”. Sin embargo ¿no tiene más sentido que se los quite a todos por igual? Lo más seguro es que me equivoque, pero pensaba que así, el único factor que influía era el reparto D’Hont, porque todos dependían únicamente del número de votos y la fórmula. De hecho, si he puesto estas condiciones ideales es porque en la realidad, es mucho más probable que la sangría en D sea mayor que la de A, dados sus votantes :S

      • bloodykefka dijo:

        Es decir. Mi idea era demostrar que la abstención perjudicaba más a uno pequeño que a uno grande, por eso lo hice así. Pero vamos, perfectamente puedo haber cometido una chapuza.

  8. Epicureo dijo:

    Por cierto, si os interesan las matemáticas electorales, debéis saber que está demostrado matemáticamente que ningún sistema electoral puede ser totalmente justo:
    https://es.wikipedia.org/wiki/Paradoja_de_Arrow

    Y también, que la culpa de que el sistema electoral español machaque a las minorías no es de d’Hont sino de la circunscripción provincial. Como hay muchas provincias con 5 diputados o menos, el tercer partido no tiene opciones si saca menos del 15 % de los votos.

    • bloodykefka dijo:

      Conozco la paradoja. Por eso, a pesar de D’Hont (por los motivos expuestos arriba) no me hace mucha gracia, entiendo que quizás habría otros factores a cambiar antes del reparto. Además entiendo los motivos por los que D’Hont se puso, para fomentar gobiernos estables y tal.

      A mi lo que me hace gracia es cuando los periódicos te ponen “así sería el resultado con circunscripción única”. Luego hablar con un colega comunista, cuasi confederalista y decirte que lo suyo sería la circunscripción única…

  9. josele dijo:

    Mi apuesta:

    Sale A con D más algunos díscolos de B (que resulta que tus cálculos estas cosas no son posibles, pero en la realidad sí; los modelos ideales platónicos… ya sabes) pero el Gallo líder del corral es sustituido por la gallinita clueca en un coche con pedal.

    Esta apuesta tiene algunas semanas ya, y va sobre ruedas…

    Cuando el Barça-Madrid lo vemos.

    saludos

  10. josele dijo:

    Por cierto; si gano, mi apuesta es que te leas los 2 textos propuestos en y respondas al comentario aun pendiente de responder de hace 3 posts o asi.

  11. pseudópodo dijo:

    Epicureo, ya nos dirás si a ese amigo le habían contado algo de esto en Políticas. A mí tampoco me gusta caer en la autoflagelación. No creo que seamos tan diferentes de otros países, no creo que haya una “excepción española” y sí que nosotros mismos nos hemos creído cierta leyenda negra. Pero también es verdad que tenemos una veta cainita, y a la vista está estos días. Pero esto daría para mucho y tampoco era mi idea: prefiero las matemáticas… aunque se me ha hecho muy tarde para decir nada hoy.

    josele: hace la apuesta. Si pierdes, me das un año para leerme esos textos y responder (bueeno: lo intentaré antes 🙂 )

  12. Tintín dijo:

    Un artículo muy interesante! Enhorabuena.

    Pero un poco falaz, también. No te dejes llevar por los sociólogos, parece que su forma de poner nombres no se guía porque se ajuste a la realidad sino porque venda más. ¿”Índice de poder”? Bueno bueno… No tan rápido. Si el PP o el PSOE se van la a la oposición ya me contarán que quiere decir ese “poder”: nada, cero. “Control de pactos” vale, pero “poder” no lo compro.

  13. Tintín dijo:

    Por cierto, y ya que te has metido en el proceloso mundo de la política. Para los que estamos fuera de todo medio de comunicación nos resulta obsceno y muy extraño todo lo que se habla de “corrupción”. Que si hay “mucha”, que si es “insoportable”, “más que nunca”, etc… Desde fuera parece un sentimiento completamente desajustado, exagerado, y bastante inducido.

    Me pregunto si, de manera aséptica y algo objetiva, se puede responder a la pregunta. ¿Es España un país corrupto? Me gustó mucho la observación de Epicúreo de que más cainitas que los españoles han sido los belgas en muchas otras situaciones ¿pasará lo mismo con esa dicha “corrupción”?

    Y por último, imperdonable por mi parte no haber estado para la tan atractiva serie de posts sobre Rene Girard. Definitivamente tendré que ponerme al día, pero quizás no ahora sino para otra madrugada insomne. Le vent se lève, il faut vivre.

  14. josele dijo:

    My stand is still standing. 135+35 (+-2) plus the missing needed to (responsibly) fill in the gap

    the master of the universe is coming in be-cause pedal

    and that’s it

    I love it

    I don’t care

  15. josele dijo:

    A 135 + D 35 + 7 B if need B

  16. josele dijo:

    Pse, ¿te voy pasando ya el libro o prefieres esperar al barça-madrid en cuestión?

  17. josele dijo:

    Y bien, gané la apuesta; el Barça – Madrid es el 3 de diciembre, se me han adelantado unos dias -era difícil hacer cálculos en enero, aunque aquí lo escribiera en febrero-, y aunque lo de la sustituta está por ver, espero que a estas alturas, me concedas algo de credibilidad; supongo que la haran Vicepresidenta Primera o algo asi para que sustituya al interino cuando proceda, supongo que en la vuelta, cuando cambien la hora otra vez, hacia el Madrid-Barça… ya sabes, poli-bueno / poli malo…

    Entretanto, el PSOE hará su renovación, reelegirán a “Pe-dro” (léase á lo Penélope Cruz cuando lo del Oscar), los díscolos irán con sus maletas a C’s para garantizar la esta-habilidad, y el nuevo PSOE… eso.

    ¿Das por bueno que gané la apuesta?

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