(A)simetrías morales

Supongo que no habría caído en la cuenta si los dos artículos no hubieran estado en el mismo número de The Economist. Pero estaban, en el del 28 de enero, y los leí con poco intervalo entre uno y otro.

En la página 32 se explicaba que la orden ejecutiva de Trump, que prohíbe la financiación de ONGs que promuevan el aborto, probablemente consiga lo contrario de lo que pretende. The Economist dice, haciéndose eco de la postura de Marie Stopes International, que esas ONGs son importantes proveedoras de anticonceptivos en países pobres, donde la ausencia de programas de planificación familiar disparará el aborto, tal como parece que ocurrió en África cuando George W. Bush hizo algo similar a lo que ahora ha hecho Trump.

Nos vamos ahora a la página 10 y leemos un duro editorial contra la enmienda aprobada por el parlamento ruso que descriminaliza la violencia doméstica “cuando es la primera vez, a menos que cause serias lesiones”. Su impulsora, “la senadora conservadora Elena Mizulina”, argumenta que la ley enmendada ahora (que fue aprobada el pasado junio e introducía severas sanciones castigando la violencia doméstica) erosiona la autoridad en la familia, y que “una mujer que humilla a su marido hace tanto mal como un marido que pega a su mujer”.

Quizá es porque soy físico y tengo el reflejo de buscar simetrías, pero me llamo la atención el contraste. En el primer caso, endurecer la política contra el aborto sólo conseguirá que aumente. En el segundo caso, ser más permisivos con la violencia doméstica hará que se dispare. En esquema:

Caso 1: Menos facilidades => más abortos
Caso 2: Menos dificultades => más violencia

Es evidente que tanto el aborto como la violencia doméstica son problemas muy complejos, (tanto que probablemente pertenezcan a esa categoría que no queremos admitir: la de problemas sin solución). No es disparatado por eso sostener que las consecuencias no deseadas vayan a ser preponderantes. Pero, ¿por qué sólo en el aborto?

En España tenemos una legislación extremadamente dura con la llamada “violencia de género”. En las instancias oficiales y en los medios mainstream es prácticamente tabú cuestionarla. Y sin embargo, no veo que las estadísticas sugieran que está siendo eficaz: más bien parece lo contrario. Quizá, sólo quizá, la “senadora conservadora rusa” podría no ser la fanática ultramontana que sugiere The Economist. Podría ser que estuviera aplicando a la violencia doméstica el tipo de razonamiento que ellos aplican al aborto: que las consecuencias no deseadas de una cierta política superan a sus presuntos beneficios.

Sospecho que lo que tenemos aquí es un ejemplo típico de lo que psicólogos como Daniel Kahneman o Jonathan Haidt vienen señalando: cuando se trata de la moral, nuestros razonamientos y justificaciones son siempre a posteriori. Primero tenemos una postura y sólo después buscamos razones. Siempre las encontramos de sobra, pero nuestra valoración inicial, que es la que cuenta, se parece más a la reacción de agrado o repulsa ante una comida que a un análisis meditado de pros y contras: no tragamos el aborto o el maltrato, igual que no tragamos las sardinas o el repollo.

Si queremos que nuestras sociedades no se fracturen por docenas de grietas morales, más nos vale asumir esto pronto, y aceptar que se puede abominar del repollo y ser una buena persona.

Nota: no estoy diciendo que la moral sea una mera cuestión de gustos. Al contrario, que nuestras reacciones morales sean similares a las gastronómicas sólo subraya la necesidad de una reflexión ética.

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44 respuestas a (A)simetrías morales

  1. Pedro dijo:

    Lo siento pseudopodo, pero no lo acabo de pillar: ¿sugieres acaso que al ser nuestras convicciones morales “endebles”, la corrección legal de los comportamientos inmorales debe de ser más laxa para ser más eficaz?

    Un cordial saludo.

  2. Ramonmo dijo:

    Bueno, llega un momento en que la ética puede ser ventajosamente sustituida por la conveniencia. Tanto el aborto como la violencia “de género” dan de comer a muchísima gente. Y, por otro lado, en el mundo de hoy se impone un sustituto de la ética que es, simplemente, la identificación de un colectivo como “víctima”. Una vez hecho eso, resulta que lo moral es lo que ese colectivo diga. En los casos de los que hablas ese colectivo es el de las mujeres.

    La actual moral basada en la victimización no requiere ética alguna, y soporta con facilidad todo tipo de contradicciones.

    Un saludo.

  3. En cuanto a la violencia de género y el pensamiento ‘mainstream’:
    http://picandovoy.blogspot.com.es/2015/08/feminicidio-en-espana-ya-sera-menos.html
    ¡Un saludo, Pseudópodo!

  4. Epicureo dijo:

    Como siempre, un texto que hace pensar, maestro Pseudópodo.

    Quizá sea porque tengo tantos prejuicios como el que más, pero los dos casos no me parecen tan simétricos. El argumento en el caso del aborto no es moral, sino pragmático: no se cuestiona que el aborto sea un mal, sino que se analizan (y con datos) las consecuencias de determinadas políticas para prevenirlo. En el caso de la violencia doméstica en Rusia, en cambio, parece que la senadora rusa argumenta moralmente, indicando que la “autoridad en la familia” es un bien mayor que puede justificar la violencia (no sé si también tiene un argumento pragmático, ya que no tengo pleno acceso a The Economist).

    A mí, personalmente, me gustaría ver más pragmatismo en el abordaje de muchas lacras sociales, no solo en el aborto. La violencia llamada de género, el consumo y tráfico de drogas, la prostitución, la inmigración ilegal, el terrorismo… Son temas en los que no hay tanto grandes brechas en su consideración moral (alguna hay, pero no totalmente insalvable), como un absoluto despiste en el conocimiento de sus causas, motivos y mecanismos. No ayuda nada, por ejemplo, elegir nombres que presuponen una causa ideológica (“violencia machista”) o peor, que confunden la índole del fenómeno (“terrorismo machista”).

  5. Emilio dijo:

    Nada es inocente, sin embargo, Epicureo. De hecho la denominación legal de esta violencia es violencia de género y la intención de asimilarlo a una forma de terrorismo una constante de ese feminismo. Y en ese propósito no todo han sido fracasos. El cambio de denominación por otras como violencia machista, se ha producido, porque hasta a los llamados a aplicar la ley, esa denominación los confundía y los inducía a error.

  6. pseudópodo dijo:

    No, Pedro, lo que digo es que si hay algo moralmente malo parece que lo obvio es castigarlo, y que a más dureza del castigo, más conseguiremos evitar ese comportamiento; pero esto en la práctica puede no ser así, por la ley de las consecuencias imprevistas (que es tanto más verdadera cuanto más complejo es el problema). Esta idea es la que a The Economist le parece muy natural en el caso del aborto, pero le parece impensable en el caso del maltrato. Y lo que quiero recalcar es que seguramente en esta ceguera caemos todos, porque no nos damos cuenta de que juzgamos visceralmente en asuntos morales, y que los demás también lo hacen. Como nuestras sociedades son cada vez menos homogéneas, esto va a ser cada vez más problemático. En los EEUU ya tienen desde hace tiempo unas “culture wars” que dividen muy profundamente a la sociedad (y tienen que ver mucho con el triunfo de Trump) y nosotros vamos a eso.

    Epicureo, como siempre has hilado fino. En realidad, lo que yo señalaba era más bien una asimetría, y tú señalas aquí otra: el tipo de juicio. Los problemas morales se pueden juzgar desde un punto de vista utilitarista (objetivo de la ley: minimizar el número de abortos o de maltratadas) o desde un punto de vista que podríamos llamar deontologista (objetivo de la ley: obligar a que se obre bien). The Economist es utilitarista con el aborto y deontologista con el maltrato, y eso en cierto modo explica la asimetría que señalo yo, porque el utilitarista presta mucha atención a las posibles consecuencias no deseadas, mientras que el deontologista probablemente las ignorará porque lo que está bien está bien y lo que está mal está mal (en cuanto a lo que digo en el post de la senadora rusa, es que puede que simplemente esté juzgando el maltrato desde un punto de vista utilitarista, pero no lo puedo saber).

    A mí no me gusta el planteamiento utilitarista para la ética personal (tampoco el deontologista: me inclino por una ética de las virtudes). Pero a la hora de legislar, el utilitarismo es mucho más defendible, y aunque no me guste, reconozco que puede que ser como la democracia, el menos malo de los sistemas en la práctica.

    Esto enlaza con la cuestión de cómo de laxa tiene que ser la corrección legal de los comportamientos inmorales planteaba Pedro. Habría que distinguir siempre entre moralidad y legalidad; lo que es legal y lo que no lo es debería decidirse con el criterio de minimizar los daños reales, más que de obligar a la gente a obrar bien. De todos modos es un tema complicado, y tengo mis dudas, porque hace falta mucha madurez para hacer esa distinción entre moral y legal. Cuando algo se declara legal, para casi todo el mundo es equivalente a sancionarlo como moralmente aceptable, y las consecuencias pueden ser nefastas…

    Pero al final todo esto son hoy discusiones académicas, porque como señala Ramonmo (has dado en el clavo) la reflexión ética de milenios parece que se ha evaporado de la conciencia pública, y hoy basta ser una “víctima” para automáticamente tener razón. Y lo mejor es que para ser víctima basta sentirse como víctima…

    Nicolás, gracias por el enlace. Estoy de acuerdo en lo esencial con lo que dices, aunque pondría alguna pega en puntos concretos… (por ejemplo, no creo que nuestro secular catolicismo nos haga más propensos a la “violencia de género”: los luteranos de Escandinavia, los ortodoxos de Rusia y los musulmanes del mundo árabe creo que nos sacan ventaja en eso de zurrar a sus parejas… pero bueno, eso sería abrir otra discusión).

    Emilio, claro que no es inocente el nombre de “violencia de género”. Hay mucha ideología detrás.

  7. Cristina dijo:

    Desde el cariño como antigua lectora del blog y como colega física a la que también le gusta buscar regularidades y simetrías, debo decirte que has hecho un ejercicio de churrimerinismo importante, es decir, has mezclado churras con merinas 🙂 En primer lugar, no puedes comparar una orden ejecutiva con una ley, porque son mecanismos distintos. La relación entre dificultad de acceso a métodos anticonceptivos y embarazos no deseados creo que es bastante obvia. La violencia de género, sin embargo, tiene causas complejas y variadas. La finalidad de una orden ejecutiva de Trump es directamente dificultar el libre acceso a medidas de control de la natalidad; la de la ley de violencia de género (LIVG) no es reducir la violencia (aunque eso es lo que como sociedad deseamos en última instancia) sino reaccionar frente a ella, lo mismo que los artículos del código penal correspondiente a los robos no tienen como objetivo inmediato reducir los robos. La legislación penal no soluciona problemas sociales, ni en este ni en ningún delito.

    Por otro lado, me sorprende la afirmación de que la LIVG es “extremadamente dura”. Sé que este blog tiene lectores informados pero quizás sea necesario aclarar algunos puntos sobre esta ley. Lo “duro” de la LIVG es la percepción popular que se tiene de ella, no la ley misma. Por ahí se escucha la barbaridad de que vulnera la presunción de inocencia. Afortunadamente, eso no ocurre como se puede comprobar… leyendo la ley. En cualquier caso, recuerden que la LIVG ha pasado el filtro del Tribunal Constitucional hasta en 129 ocasiones, un hecho sin precendentes en España, según afirman Jueces para la Democracia. Es decir, no es cierto que que sea “prácticamente tabú cuestionarla”: se ha puesto en cuestión muchísimas veces pese al consenso con el que se aprobó en el Parlamento. Tampoco es verdad que prevea cárcel automáticamente tras una denuncia (esto no lo has dicho tú, lo aclaro porque es lo que se oye por ahí). Lo que sí prevé una serie de medidas cautelares que no son ni mucho menos un invento de esta ley: en España estas medidas están previstas en la Constitución. Como saben, estas son acciones que tienen como objeto la protección de la víctima. No se pueden decretar de forma arbitraria sino que han de concurrir una serie de criterios estrictos que básicamente se resumen en: 1) que un hecho investigado tenga carácter de delito y exista la posibilidad de que el imputado hubiese participado en su comisión y 2) que exista temor razonable y objetivamente fundado de que la presunta víctima puede sufrir un perjuicio grave e irreparable en el tiempo transcurrido hasta que se dicta sentencia. Las medidas más comunes son la salida del agresor del domicilio, la orden de alejamiento y la prohibición de comunicación. En casos de gravedad o de quebrantamiento de la orden de alejamiento se dicta la colocación de una pulsera GPS al maltratador y solo en los de extrema gravedad se practica la detención e incluso puede haber prisión preventiva. Curiosamente hoy me encontré en el periódico con el siguiente titular: “En prisión preventiva por agredir a un joven al que le partió nariz y pómulos”, es decir, que la prisión preventiva no es exclusiva de la violencia de género. De hecho, como acabo de recordar, en este caso sólo se dicta en casos de extrema gravedad. ¿Esto es “extremadamente duro”?

    Por último, has puesto un enlace a una noticia con las últimas muertes por violencia de género. ¿En cuales de estos casos no funcionaron (por falta de medios u otras razones) las medidas cautelares que acabamos de nombrar? Diría que en muchos, aunque habría que hacer un análisis sistemático. Es decir, no se puede decir tan alegremente que es la ley la que falla. En cualquier caso, según datos del Instituto de La Mujer, el número de muertes por violencia de género ha ido disminuyendo desde la aprobación de la LIVG a finales de 2004. Dejo el dato, aunque tampoco es muy significativo porque también han disminuido las muertes violentas en general así que no es obvio sacar conclusiones. Y en cuanto a denuncias de malos tratos en general, podríamos buscar datos en fuentes autorizadas pero también sería complicado dar una respuesta rotunda. En el supuesto de que las denuncias hubieran aumentado, bien podría deberse simplemente a una mayor conciencia y repudio social sobre el tema, y no a una mayor violencia. Sea como sea, les aseguro que la ley sí es efectiva para todas esas mujeres que no pueden huir de su maltratador y que, gracias a la LIVG, tienen la oportunidad de ir a un piso tutelado o protegido. También lo es para aquellas que pueden lograr protección y órdenes de alejamiento en un plazo razonablemente rápido gracias a los juzgados especiales. En cualquier caso, todos sabemos que se siguen cometiendo robos, por ejemplo, y nadie pone en duda que el Código Penal sea necesario.

    • Ramonmo dijo:

      Este comentario es un buen ejemplo de lo que yo decía: no hacen falta análisis de la realidad, reflexiones éticas y ni siquiera consideraciones utilitaristas de ningún tipo; se legisla según me convenga porque soy “víctima” y sanseacabó.

      • Cristina dijo:

        ¿Eing? En ese “se legisla porque soy víctima y sanseacabó” te refieres a la LIVG en particular, a todas la leyes en general, a alguna otra en concreto. ¿Vamos a poner en cuestión ahora el valor del derecho? Me he quedado de piedra, francamente. Todos los delitos tienen víctimas. ¿Qué víctimas se merecen que las nombres sin comillas? ¿Para cuáles hay que legislar?

      • Cristina dijo:

        Doy el dato de muertes por violencia de género desde 2004 pero soy yo la que no analiza la realidad ni tiene en cuenta “consideraciones utilitaristas de ningún tipo”. Olé. Al menos admitirás que aunque el análisis de los datos es muy complejo, es más significativa la serie completa que los números relativos a principios de 2017 sacados de la prensa, ¿no?. Y lo de no hacer reflexiones éticas me parece directamente ofensivo. En fin.

  8. loiayirga dijo:

    Rammonmo, eres completamente injusto con el comentario de Cristina.
    Se puede estar de acuerdo o no con lo que dice pero no se pueden despachar sus razones con dos lineas diciendo que todo es victimismo. Me parece que te equivocas.

    • Ramonmo dijo:

      Lo que es injusto es la LIVG y sus defensores. No sigo la moral cristiana, así que no tengo porqué ser justo con quien no lo es. Y, por otro lado, en este blog se tiende a la discusión racional de los temas y a mí me resulta imposible razonar con quien, por así decirlo, no habla mi idioma.

      Lo siento mucho, sé que todo esto va en contra del buen ambiente que trata de mantenerse en esta página, así que, por mi parte, dejo aquí el tema.

  9. loiayirga dijo:

    Lo que a mí me llama más la atención de la entrada es dar por supuesto que las valoraciones morales son evaluaciones viscerales. Si es así ¿qué hacemos? ¿Dónde queda la universalidad de la moral? Cuando alguien hace una valoración moral pretende que esta sea universal. No es que yo diga que “no me gusta a mí” sino que creo que “no le debería gustar a nadie.”
    Por eso a los contrarios al aborto no les es suficiente con no abortar ellos. Desearían que nadie abortara.
    Por eso los antitaurinos no se conforman con no participar de la fiesta nacional, sino que quieren prohibirla.
    (Por cierto, si se trata de asimetrías ¿habéis advertido la que se da entre estos dos asuntos? Que me dejen con mi conciencia cuando el problema son “los derechos del no-nacido”, -que se permita el aborto porque no se puede imponer a nadie la idea de que el embrión es una persona- pero al partidario de los toros no se le puede dejar con su conciencia en relación con los “derechos de los animales”. Es decir, se dice que el valor del embrión es algo subjetivo y el derecho del animal algo objetivo. El aborto se permite legalmente para que cada uno obre en conciencia, pero al animalista le gustaría poder impedir que el taurino obre también en conciencia.)
    Pero volvamos al asunto.
    Pseudópodo, no entiendo que una vez hechas las valoraciones “irracionales”, hayamos de justificarlas con razones. ¿Son esas razones las que convierten algo en malo o es ese prejuicio “gastronómico” previo? Si como pareces decir lo fundamental es la valoración previa (aunque sin embargo, añades que no se trata de que las valoraciones sean “gustos” morales) ¿qué aporta luego su justificación racional? ¿Es que dejará de comer repollo aquel a quien le gusta o viceversa? Si se trata de puros sentimientos parece difícil el debate moral. ¿Estamos encerrados todos en distintos paradigmas inconmensurables –nuestras preferencias morales viscerales?
    Una de tus frases –que la moral no es cuestión de gustos- parece huir del emotivismo moral pero las otras parecen apuntar en esa dirección. No comprendo como reconcilias “los gustos irracionales” con las razones.
    En fin, no me aclaro.

  10. triglifo dijo:

    Reconozco que, aunque creo haber entendido los diversos párrafos por separado, también me cuesta centrarme en el sentido de conjunto del post, lo que se ha querido transmitir.. el tema de debate, vamos.

    Con todo, a mí me ha interesado especialmente lo de de esos aspectos colaterales o imprevistos que surgen al aplicar ciertas medidas en teoría encaminadas a paliar lo que acaban provocando. Uno no sabe en muchos casos si se se actúa con mala fe o no… Lo que está claro es que las cosas son extremadamente complejas (perdón por el tópico) y creo que si somos sinceros, la mayoría deberíamos admitir que no tenemos demasiada idea de muchas de las materias de conocimiento implicadas en debates de índole moral. Por ejemplo, en el tema del cambio climático, podemos llegar a cierto acuerdo sobre el diagnóstico y ciertas medidas básicas de urgencia (y ni eso tengo claro) pero a la hora buscar la manera de aplicarlas nadie sabe cómo hacerlo ni qué efectos tendrán realmente (hay muchos factores implicados: migraciones, economía, política, culturales… además de los estrictamente “físicos”). ¿La energía nuclear será la única opción viable en un futuro inmediato desde un punto de vista ecológico como sugiere Lovelock? Pues no lo tengo claro, depende… Lo mismo para temas de ingeniería genética, médicos en general…

    Creo que esa incapacidad de comprender el mundo y sus flujos “caóticos” e imprevisibles genera frustración, y esa frustración se acentúa cuando aparecen temas fuertemente morales y hay que tomar decisiones difíciles. ¿Qué debo hacer? Quizá la moral siempre ha sido una cuestión de gusto y siempre lo será. ¿O debería decir de “tradición”? Me da la sensación de que por más que se avance en el conocimiento siempre habrán razones para apoyar A y su contrario B. Repollo contra zanahorias. Como dice pseudópodo: “Primero tenemos una postura y sólo después buscamos razones”.

  11. pseudópodo dijo:

    Ramonmo, habrá victimismo en el tema de la violencia de género, pero desde luego no el comentario de Cristina. Si no quieres discutir racionalmente, es mejor que no escribas, pero es una pena.

    Cristina, ya que no escribes en tu blog, me alegra que lo hagas en el mío. Veo, además, que eres de las que no tragan el repollo 🙂 Ahora en serio, intento responderte más o menos en orden.

    Sobre el “churrimerinismo”: como física, sabes que las analogías siempre son incompletas pero aun así pueden ser muy útiles. Aquí, la analogía entre los dos problemas sí me parece lo suficientemente relevante. Yo creo que en los dos casos se trata de evitar un mal. Lo que pretende Trump no es, como dices dificultar el acceso a los anticonceptivos, sino no conceder dinero público a la promoción del aborto (no se retira la subvención a una organización que se limite a repartir preservativos y dar educación sexual). Y esto se hace porque el aborto se considera un mal que hay que disminuir. Por su parte, la LIVG castiga al delincuente, claro, pero su finalidad última, como la de cualquier ley en un estado de derecho moderno, no debería ser el castigo sino la disuasión, e incluso la rehabilitación (“odia al delito y compadece al delincuente”). Es decir, también se trata de evitar un mal.

    Creo por eso que sí tiene sentido comparar los dos casos. Y creo que hay razones para decir que la LIVG es extremadamente dura. Ante todo, porque establece penas diferentes ante un mismo hecho según el sexo de su autor. Esto, diga lo que diga el Tribunal Constitucional (que convendrás conmigo que está bochornosamente politizado) va contra el principio básico de la igualdad de todos ante la ley (como sé muy poco de derecho, he buscado una explicación para todos los públicos de un catedrático de derecho)

    Esto es un disparate, la aplicación de esta ley está creando unas reservas subterráneas de odio en muchos hombres de las que no puede salir nada bueno.

    Porque, por mucho que formalmente siga en vigor la presunción de inocencia, en la práctica es muy fácil mandar a un hombre al calabozo por una simple denuncia. Según este enlace, en los primeros 4 años y medio años de aplicación de la ley hubo más de 800.000 procedimientos penales contra hombres, y del orden de la mitad pasaron una noche en el calabozo. De esos procesados, más de 250.000 fueron absueltos. ¿Quién les devuelve su honor, cómo se resarcen de la humillación?

    Luego está la dureza de las penas. Yo sólo conozco un caso de primera mano, el hermano de una amiga. Amenazó a su mujer en público, y lleva cuatro años en la cárcel. Sin que hubiera habido maltrato físico, ni antes ni después. No quiero hacer demagogia, pero parece una pena “extremadamente dura” si la compramos, por ejemplo, con los 26 años que pasó en prisión algún terrorista de ETA por cometer 21 asesinatos…

    Todo lo dicho no quita para que la LIVG tenga aspectos buenos. Pero da la impresión de que no se puede cuestionar ningún aspecto sin que unos cuantos “observatorios” públicos te pongan a caldo como un enemigo de la mujer…

    triglifo, se ve que estoy un poco oxidado en esto de publicar y no me explico bien; quizá el post apunta demasiadas cosas a la vez. Lo que me llevó a escribir es encontrar esa incongruencia en la manera de juzgar dos temas paralelos en una revista tan seria como The Economist, y caer en la cuenta de que eso es un ejemplo de algo que había leído a Haidt y a Kahneman: que en la práctica, nuestros juicios morales son viscerales y los justificamos a posteriori, pero a posteriori encontramos siempre justificaciones para cualquier cosa. Luego hay varios temas colaterales: la omnipresencia de las consecuencias imprevistas, si la LIVG es eficaz y proporcionada o no, cómo debería reprimir la sociedad los “malos” comportamientos… demasiadas ramas por las que nos podemos ir.

    loiayirga, yo creo que es sencillo: en la práctica, nuestros juicios morales son viscerales. Es un hecho psicológico. Pero un juicio moral, por su propia esencia, aspira a ser universal, como tú dices. Por eso los justificamos a posteriori, porque piden justificación. El problema es que generalmente nos vale cualquier cosa para justificarlos.

    La justificación racional a posteriori sería muy valiosa si fuéramos rigurosos y estuviéramos dispuestos a cambiar de opinión. Pero precisamente todo esto que digo no hace más que subrayar el valor de la ética, entendida en el sentido filosófico, y recalcar el riesgo del emotivismo moral…

  12. Alejo Urzass dijo:

    Esta entrada me recuerda a esta foto (magnífica, como todas las suyas) de Chema Madoz http://www.caborian.com/wp-content/uploads/2010/10/Chema-Madoz-pantal%C3%B3n-1987-001-e1287615959205.jpg; estamos ante un trampantojo, no hay simetría aunque lo parezca.
    Y no habiendo simetría, es todo muy complejo e inabarcable en un artículo.

    Para empezar, el efecto contrario resultante de no conceder dinero a la “promoción del aborto”, no es un “contraefecto”, ya que dicha organización no dedica ese dinero (según parece) a “promover el aborto” (lo que daría sentido a tal simetría), sino a “evitarlo”, que es lo contrario. Es decir, se reducirá el dinero de la prevención, y como consecuencia natural crecerá la aborción. Por otro lado, esto concuerda con que Trump no pretende evitar la aborción, solo granjearse el favor de los antiabortistas; si con ello aumenta (que lo hará) el número de abortos, también puede ser beneficioso para Trump, pues se retroalimentará el deseo antiabortista de sus votantes. Dudo pues de que sea un efecto contrario al calculado.

    Respecto al otro tema queda claro que es imposible tratarlo sin contaminación, visto el regateo de @ramonmo, que ve victimismo en @cristina, (yo no he visto victimismo en lo que ella ha expuesto). No voy a defender esa ley (porque la desconozco), pero sería deseable que @ramonmo expusiera por qué cree que esa ley es peor que no tenerla (ya que supongo que esto es lo que él opina). Pero ha preferido adoptar el papel de víctima en esta entrada, “a mí me resulta imposible razonar con quien, por así decirlo, no habla mi idioma” dice. ¿”Tu” idioma, Ramonmo?

    Me resulta confuso sacar ninguna conclusión de esta entrada, Don Pseudo. En realidad es el tipo de entrada que hace que este blog sea uno de mis favoritos, sin embargo la veo borrosa.

    • Ramonmo dijo:

      Parece que debo aclarar que, para mí, el victimismo no está en el mensaje, sino en la defensa y fundamento de la LIVG. Porque ésta no se basa ni en un análisis de la realidad (“la violencia de género tiene causas complejas y variadas” -razón por la que la ley no se ocupa de ellas-), ni en un razonamiento ético (porque SÍ que vulnera la isonomía y la presunción de inocencia), y ni siquiera en consideraciones utilitaristas (“la finalidad de la ley de violencia de género no es reducir la violencia sino reaccionar frente a ella”).

      Queda claro que, eliminados los anteriores, los únicos sostenes posibles para leyes como la LIVG son satisfacer el victimismo y, ya puestos, servir de fuente de ingresos para los que medran gracias a ella. Y el mensaje de marras es una gran confirmación de lo que decía yo en mi primera intervención.

      Mi idioma es el de los que aspiran a que las leyes sirvan para lograr una sociedad mejor.

      Saludos.

  13. Alejo Urzass dijo:

    Gracias por la aclaración. No voy a opinar de la ley puesto que la desconozco, como ya he dicho, pero no creo que defender una ley supuestamente victimista sea practicar el victimismo; lo mismo que defender una ley que permita y regule la práctica del nudismo no es hacer nudismo.

    En mi opinión las leyes deben defender al débil para lograr una sociedad mejor; habrá quien piense que una sociedad mejor es posible sin defender a los débiles. Quiero pensar que esta ley está pensada para ello, aunque quizá no esté bien hecha.

    Es posible que esa ley sea injusta, no lo sé. Supongo que tu postura es la misma con la ley antiterrorista española.

    Intentando volver al tema que plantea Pseudópodo (que la LIVG pudiera conseguir el efecto contrario) daría igual que fuera una ley justa o una ley injusta puesto que nuestro posicionamiento está predeterminado con anterioridad. Y si vale para esta ley valdría para las demás, lo que nos dibuja como seres bastante estúpidos, lo que efectivamente concuerda con Kahneman.

  14. Cristina dijo:

    Gracias por la contestación, Pseudópodo. Siento que querías llevar el debate a tema de la ética y que mis comentarios van por otro lado. Sin embargo, creo que la afirmación de que tras la aprobación de la LIVG hay más violencia no es correcta (mira por ejemplo esto) y eso rompe que la (a)simetría que planteas. También me veo en el deber de poner un grano de arena para terminar con la leyenda negra de la LIVG.

    De acuerdo con lo que explicas de las medidas anti aborto de Trump (no voy a comentar si me parece ético o no) pero sigo pensando que el espíritu de una orden ejecutiva no es el de una ley.

    Ahora sobre la LIVG. Unos datos: ETA ha asesinado en España a 829 personas desde 1968. Desde 2003, 891 mujeres han muerto asesinadas por sus parejas o exparejas (algunos quizás diferenciarán aquí entre víctimas y “víctimas” entre comillas, pero en fin). Todos sabemos que tenemos una legislación antiterrorista pensada específicamente para dar respuesta al terrorismo etarra (con figuras tan excepcionales como la de enaltecimiento del terrorismo que se usa hoy para condenar a gente por hacer chistes en RRSS, pero este es otro tema). Pues bien, vista la magnitud del problema de la violencia contra las mujeres (con más muertas en su haber que ETA, recordemos), el legislador vio necesaria una ley para tratar específicamente estos casos. ¿Significa esto que de alguna manera las mujeres pasan a tener un privilegio ante la ley? Ni muchísimo menos, se actúa con la misma contundencia frente a todos los casos de violencia, simplemente se considera la violencia de género como una realidad específica, que tiene unas causas determinadas, y que como tal precisa un tratamiento particular. Los accidentes laborales tienen unas características y unas causas, y los accidentes de tráfico otras, por lo que tienen que tratarse de forma diferente y con mecanismos distintos. Pues igual ocurre con otros tipo de violencia: se tratan con sus herramientas específicas simplemente porque tienen causas diferentes. Un abogado escribe “no quiero ni recordar la legislación anterior ni a indefensión que había, no se podía coordinar nada. Horrendo“.

    Y estoy de acuerdo en que lamentablemente el Tribunal Constitucional y la justicia en general están muy politizadas en este país…pero precisamente no es poder copado por feministas radicales sino más bien lo contrario.

    Cuentas un caso de una persona aparentemente encarcelada de forma injusta y no puedo sino decirte que es terrible, pero desgraciadamente tenemos que contar con esos errores. Yo también conozco un caso de injusticia flagrante en relación a otro delito y nadie cuestiona la ley que hay detrás. Sobre las condenas… a ver, a éste del vídeo le cayeron 9 meses, al concluirse que cometió un delito simple de violencia de género y no de lesiones (dice la noticia). No lo veo excesivo. Creo que hay un sesgo de confirmación aquí, al igual que ocurre con el tema de las denuncias falsas. Claro que hay denuncias de violencias de género falsas pero también se denuncian falsamente delitos contra la propiedad, contra las personas o contra la administración y nadie pide que se eliminen del Código Penal los hurtos, las lesiones o los cohechos, por poner unos cuantos ejemplos.

    Dices que no se puede hablar mal de esta ley y lo que yo veo es lo contrario. Buscando en google referencias para este comentario me he encontrado con muchísimas entradas críticas a la LIVG, algunas con datos falsos. El relato sobre la no presunción de inocencia, las denuncias falsas, las supuestas condenas sin pruebas… son comunes. Hay una contestación social brutal, creo que infundada, pero en cualquier caso no falta de altavoz púbico. Eso sí, lo que también hay son respuestas, algunas tanto o igual de vehementes que las críticas, pero las respuestas no son censura.

    Respecto al dato de los 800.000 procedimientos penales, creo que es falso. Al menos no me cuadra con estos números que creo son de fuentes fiables. En cualquier caso, que muchos procedimientos terminen en nada no significa que se hayan denunciado en falso sino que (afortunadamente) gozamos de seguridad jurídica. Para acabar con una condena se han de superar los procesos propios del Derecho Penal comunes a todas las infracciones criminales, como es el de presunción de inocencia. Es decir, contrariamente a lo que se oye por ahí, para condenar a un hombre por violencia de género hacen falta pruebas, no basta únicamente con la palabra de la mujer. De hecho, si fuera así de fácil, estos procesos terminarían siempre en condena para el acusado, nunca en absolución. Quiero decir, el hecho de que los hayan absuelto no significa que no hubiera causas fundadas para que esos hombres de los que hablas (que en realidad son muchísimos menos) acabaran en el calabozo. Existe además un número no despreciable de denuncias frustradas por la renuncia de la mujer durante el juicio. Esto tampoco significa que hayan denunciado en falso. Una víctima que decide denunciar tiene que regresar al mismo entorno social y familiar donde se produjeron los malos tratos. Esto hace que para la mujer que lo sufre sea muy difícil perseverar en la denuncia (no olvidemos que se denuncia a una persona con la que se mantienen lazos afectivos).

    Para terminar, hablas de las reservas subterráneas de odio. Pues bien, precisamente por eso creo que es importante hacer pedagogía sobre este tema, y por eso me decidí a escribir aquí, porque esa sensación de injusticia hacia los hombres no tiene base en absoluto. Lo que a mi parecer alimenta ese odio son las creencias erróneas sobre la LIVG y la difusión de datos falsos y medias verdades. Ojalá un poquito más de empatía y menos hablar de victimismo cuando hay tantas víctimas reales.

    Gracias también a Loiayirga y Alejo por sus palabras.

  15. Cristina dijo:

    Tengo un comentario en moderación. Mientras tanto, si me permiten dejo un documento de Jueces para la Democracia donde creo que se ve claro que el espíritu y las medidas previstas por la Ley Integral contra la Violencia de Género nada tienen que ver con las ideas populares que circulan por ahí.

  16. No voy a comentar sobre los dos casos específicos mencionados en el artículo, la orden ejecutiva de Trump y la enmienda que descriminaliza la violencia doméstica. Voy a discutir otros puntos más generales del argumento.

    Como físico, Pseudopodo, creo que el concepto de (a)simetría te ha sido inmediatamente sugerente para definir este problema. Pero creo que igualmente podríamos usar la expresión de “doble estándar”, que es mucho más frecuentemente usada para este tipo de situaciones y es más fácil de entender. A menos que haya algo en particular que consideres se aclare por usar el concepto de (a)simetría.

    Si lo que estamos discutiendo es meramente una cuestión de “doble estándar” creo que para todos nos es más fácil aceptar la contradicción. Usualmente cuando se tiene poca experiencia en el debate es frecuente acusar a bando opuesto de usar un “doble estándar”, pero tras acumular experiencia descubrimos que todos somos en algún grado culpables de usar “doble estándares” cuando nos conviene. No es que seamos poco rigurosos, sino que eventualmente hay contraposiciones de medio/fin, hecho/derecho, práctico/justo, etc. Incluso el más pragmático tiene ideales, e incluso el más idealista es capaz de conceder cuando la realidad se antepone a los ideales.

    Cuando discutimos Dylan también salió a colación el tema del aborto. Creo que yo me cuento entre los pragmáticos defensores del aborto, aunque muchos de nosotros hacemos ver nuestro apoyo como idealista (el aborto como un derecho) para no mostrar debilidad. Francamente, creo que la filosofía no me alcanza para dar con una conclusión puramente lógica y racional sobre el tema. No hay que ser necesariamente religioso, la metafísica aristotélica da va bastante para que pensar con el cuento de potencia y acto. Pero el costo social es inmenso y decisiones tienen que tomarse.

    En el caso del aborto yo he decidido ser pragmático, pero hay otros en los que soy reaciamente idealista como la tortura o la guerra. Soy anti-taurino por mis ideales, pero reconozco que @loiayirga hizo un muy buen argumento que cuando amenos aboga por una posición más neutral. Touché.

    Podríamos continuar este debate por la vía filosófica por largo tiempo, creo que hay valor en ello, pero hay otro punto que también quiero llamar la atención en el argumento de Pseudópodo, el cual es precisamente de que se necesita certeza filosófica (sino incluso científica) antes de solucionar estos problemas por la vía política. Viniendo de Pseudópodo, esta es una manera sorprendentemente mecanicista de pensar. De pronto le leo mal.

    Si bien existe la sociología, la economía (como ciencia), y la ciencia política, creo que es necesario hacer la distinción entre estas ciencia sociales y la política publica tal cual sucede en el mundo. Es mucho más util pensar acerca de la política pública como conocimiento tecnológico, en vez de como conocimiento científico. El conocimiento científico se preocupa principalmente por establecer mecanismos causales, mientras que el conocimiento tecnológico se preocupa por ofrecer soluciones, incluso si la causa no es clara. Antes de que conociéramos las leyes de la termodinámica, la humanidad ya había creado varias maquinas, la revolución industrial antecedió y en gran parte hizo posible el estudio científico del calor y la energía. La medicina, incluso la “medicina occidental”, se comporta sin excusas de igual forma: si se puede conocer la causa mejor, pero lo que importa antes que nada es la cura. La cura tiene que ser reproducible y verificable, en ese sentido es “científica”, incluso si no siempre es claro la causa de la cura.

    No sólo el “conocimiento científico“ y el “conocimiento tecnológico” son distintos, sino que además en muchos casos el conocimiento científico sirve tan sólo como una vaga guía. Es útil conocer las causas de un fenómeno, y con frecuencia no sólo es útil sino necesario, pero también con frecuencia es bastantemente insuficiente. Sabemos los fundamentos de como funciona la fusión nuclear en el sol, pero construir un reactor de fusión nuclear es increíblemente difícil. Sabemos los fundamentos de como funcionan las células madres, pero aplicarlas en tratamientos médicos nos elude.

    En el caso de la política pública es mucho más util pensar en ella como “conocimiento tecnológico”. Los efectos secundarios e indeseados de una política sólo pueden ser descubiertos tras tratar de aplicar una política, no es posible preverlos todos de antemano a partir de un estudio causal de la sociedad. Esto no significa que deberíamos perseguir políticas como si fueran experimentos sociales, esto es increíblemente peligroso. En muchos casos ya existe experiencia previa de políticas que han causado inmenso costo social, perseguirlas de nuevo es imprudente. Pero pensar en la política pública como un ejercicio de experimentación responsable puede ser inmensamente útil.

    La división entre idealistas y pragmáticos no puede ser soluciona fácilmente, pero cuando menos conciliar pragmáticos con diferentes puntos de vista debería ser posible. El proceso predominante mediante el cual una política pública es creada y jamás revisada sino para ser cambiada por una completamente distinta previene que incluso los pragmáticos se puedan poner de acuerdo. Sería mucho más fructífero si las políticas públicas fueran formuladas (la parte que más se discute), pero también monitoreadas, evaluadas, y ajustadas. Esto es lo que se enseña en ciencia política, la política pública como un mecanismo adaptable, que puede evolucionar, y que debería autocorregirse (en especial con participación de la población más directamente afectada por ella), pero raramente tiene lugar en la vida real, en cambio en la vida real las políticas públicas están atadas a a leyes rígidas y divisiones partidistas.

    Es como tratar de moverse de un punto a otro en la tierra: si se usa un cohete parabólico es la forma más directa de hacerlo, pero hay poca capacidad de maniobrar si ocurre algo imprevisto. En cambio, si se usa un avión el mecanismo es más complejo y se toma más tiempo, pero hay más capacidad para maniobrar, cambiar rumbo, y ajustarse a las circunstancias. Es inexcusable tratar de solucionar problemas sociales que tiene una larga historia de políticas fallidas con más políticas/leyes que funcionar como “cohetes”.

    Mi impresión tras leer a Pseuópodo, es que el también esta pensando en “cohetes”. Si el efecto secundario de una política pública es crear “reservas subterráneas de odio”, no existe motivo por el cual ese efecto secundario no pueda ser solucionado adaptando la política pública con programas de educación, o mediante otras políticas públicas. Existe el riesgo de crear un inmenso aparato legal ad-hoc, hay que tener preocupación, pero es igualmente inocente pensar que una política pública sin ningún efecto secundario puede ser formulada y que deberíamos esperar hasta que dicha política pueda ser descubierta.

  17. pseudópodo dijo:

    Cristina, Alejo, Marfil: Me dáis que pensar… y desgraciadamente ahora no tengo tranquilidad para hacerlo. Pero volveré a ello en uno o dos días.

  18. Me entero de que Hans Rosling ha fallecido esta semana. ¿Hans Rosling era tal vez el divulgador científico más icónico de esta generación en el area de la medición y solución “informada” de problemas sociales?* Creo que su mantra era promover “una visión del mundo basada en hechos/fact-based world view”, aunque yo matizaría bastante esa expresión, era más bien promover una visión del mundo basada en estadísticas que eran fácilmente medibles y representables gráficamente (que es increíblemente valioso, pero también por completo insuficiente).

    Se le echará de menos, cuando me familiarize con Hans Rosling yo era bastante joven y aún tengo una imagen eminente positiva de él, si bien no de sus seguidores. Hoy en día me resulta difícil separar los genuinos aportes de Hans Rosling de la nefasta Ted-ificación de la divulgación científica, pero lo justo es que se recuerde a Rosling principalmente por sus aportes.

    *Algunos dirán que Al Gore es más icónico en esta categoría ad-hoc que me inventado, pero ya la hemos liado.

  19. Epicureo dijo:

    No existe ninguna ley tan perfecta que resuelva todas las injusticias sin dar lugar a otras. Lo normal es que ocurran las dos cosas: que no sea del todo eficaz, y que se pueda abusar de ella. ¿Se puede mejorar? Quizá, si no nos empeñamos en negar los problemas. Experimentación y evaluación, como bien dice Marfil en su mensaje anterior.

    No me ha gustado eso de las “reservas subterráneas de odio”. Si los hombres las tienen por unos pocos años de aplicación de la ley de violencia contra la mujer, qué enormes yacimientos deberían tener las mujeres, después de siglos o milenios de ser maltratadas impunemente. Mejor sería estudiar qué es lo que odian los hombres que odian. Si odian que la mujer actúe como un ser humano independiente, que se fastidien porque no tiene razón. Si su odio se debe a verdaderas injusticias generadas por la ley, o a otros motivos, estúdiese y en lo posible resuélvanse.

    • Ramonmo dijo:

      ¿Podrías ampliar eso de “siglos o milenios de ser maltratadas impunemente”? ¿Son siglos o más bien milenios? ¿Podía un hombre matar impunemente a una mujer en el siglo XVIII, por ejemplo? Porque a mí no me suena semejante cosa.

      Y, aunque todo aquello fuera cierto (que no lo es) ¿es lícito que un hombre que no ha cometido ningún delito sufra las consecuencias de los que se atribuyen a sus ancestros? Porque eso es lo que hace la LIVG.

      Esa ley es una aberración, y desde luego que traerá tristes consecuencias, entre ellas (y quizá no la más importante) odio. Es lo normal cuando se legisla basándose en leyendas como las que indicas.

      • Alejo Urzass dijo:

        Cito la wikipedia:
        “No todos los acusados de superstición y brujería eran mujeres (hubo un insignificante porcentaje de hombres procesados y ejecutados por delitos de brujería), pero se consideraba a la mujer más inclinada al pecado, más receptiva a la influencia del Demonio, y, por tanto, más proclive a convertirse en bruja. El concepto de brujería en la Edad Moderna tenía un fuerte carácter misógino.”
        Se refiere a las cazas de brujas, llevadas a cabo entre 1450 y 1750 aprox.
        El subrayado es mío.

      • Alejo Urzass dijo:

        La palabra que quise subrayar es “insignificante” (he debido de introducir mal la etiqueta).
        Añado el dato de número de muertes por acusación de brujería, que se estima entre 60.000 y 5 mill.
        Y esto solo bajo el negocio de la de caza de brujas y europa.

  20. Ramonmo dijo:

    Yo pensaba más bien en cosas del tipo “me llamo Pepe, me cruzo en la calle con Pepita, la mato porque me apetece y no me pasa nada porque, como hombre, gozo de impunidad”.

    Eso es lo que se ha sugerido aquí, no episodios de histeria colectiva o de sacrificio de chivos expiatorios “a la Girard”, en los que, por cierto, participaban como victimarios tanto hombres como mujeres.

    Si no hay, no hay. Deberíamos alegrarnos de que semejante opresión masculina de la mujer haya resultado ser una leyenda en vez de dedicarnos a retorcer hechos históricos que nada tienen que ver con ella para que se ajusten a nuestras ideas.

    Saludos.

    • Busca información respecto a “violación conyugal sin condena”, de acuerdo a la Wikipedia en inglés, “most countries criminalized marital rape from the late 20th century onward—very few legal systems allowed for the prosecution of rape within marriage before the 1970s.”

      https://en.wikipedia.org/wiki/Marital_rape#Formalization_of_the_marital_rape_exemption_in_law

      Creo que eso cubre con suficiente laxitud la expresión “siglos y milenios”, que no es una exageración. Y estamos hablando meramente de países occidentales, no estamos considerando aún el caso de países donde la “violación conyugal sin condena” es común aún hoy en día o en el que la opresión a la mujer toma otras formas por completo no sutiles, como es el caso de los países en donde se aplica la sharia de forma estricta.

      Antes de debatir un tema como éste hay que empezar con suficiente acuerdo sobre historia, estadísticas, etc. No podemos empezar desde puntos opuestos diametralmente como reconocer que si, a la mujer se le ha maltratado impunemente en el hogar por milenios y la evidencia esta ahí para quien quiera buscarla, o negar esto porque “milenios suena a una exageración… ergo tal cosa no puede ser posible.”

      Con suficientemente acuerdo se pueden discutir otras cosas como: ¿cómo la historia de violencia en el hogar se manifiesta hoy en día de forma estructural una vez se ha hecho ilegal? Las instituciones y cultura se transmiten de generación en generación, pero cada individuo esta limitado a su duración de vida. No es correcto decir que “la mujer” en abstracto ha experimentado milenios de violencia en el hogar, tal cosa no existe a menos que nos imaginemos a la mujer como una estatua de piedra que persevera en el tiempo. En realidad las mujeres, cada una en una época distinta y lugares distintos, han experimentado distintos grados de violencia en el hogar dependiendo por supuesto de sus hogares, pero también del estado de las leyes y cultura en su tiempo.

      La mujer de hoy en día, salvo casos extremos como los países con sharia, no experimenta el mismo tipo de violencia impune que experimentaría tan sólo unas décadas o pocos siglos atrás. Contrario a alegrarnos inmediatamente por este logro deberíamos pensar en cómo es que la cultura, las instituciones, y las leyes evolucionan a distinto ritmo. Aveces las leyes van por delante de la cultura, otras veces van atrasadas. Independientemente de si defiende la posición de que la ley esta vez esta adelantada o atrasada a su tiempo, teniendo en cuenta que estamos hablando de un problema de milenios siendo resuelto en tan solo unas décadas, menos de un siglo, es lógico asumir que debe haber asincronía en algunos lugares de la sociedad.

      Las “reservas subterráneas de odio” (esta expresión va a pasar a los anales de este blog), bien sea en hombres o mujeres, no se pueden justificar o estudiar de forma abstracta como si un colectivo (el hombre/la mujer) experimentara injusticias y las reviviera por completo en milenios (la mujer) o unos pocos años (el hombre), de ahí el odio acumulado. La experiencia individual es un fenómenos por completo distinto en estos casos, y aunque se expresa de manera colectiva y con justificaciones históricas, es claro por las demandas (arbitrarias? e imprevisibles?) que vemos de estos grupos que la forma en que se manifiestan poco tienen que ver con sus supuestas causas y el origen de este odio. Esta crítica se puede hacer también a algunas demandas feministas, pero es mucho más clara cuando se ve en movimientos de derechos del hombre (esta expresión suena mucho mejor en español, pero en inglés tiene muy mala fama, en mi opinión justificada), y en casos como en los Estados Unidos con muchos de quienes soportan a Trump. Un suceso al que nos estamos acostumbrado, pero que hace tan sólo unos meses todos, incluso el más académico, calificaría más como “fortuito” que “estructural”.

      Notese como supuesto odio no se debe sólo a problemas de género o una respuesta al feminismo, los supuestos movimientos de derechos del hombre, sino que se entremezcla con xenofobia y racismo dirigidos a otros grupos de hombres al mismo tiempo.

      El odio esta presente y es un elemento importante, es verdad, pero este odio es mucho más imprevisible y arbitrario de lo que nos sentimos cómodos en admitir intelectualmente. No son reservas de odio que se acumulan en algún lugar y que provienen de un caudal. Más bien es odio derramado y sin forma, que no necesita ser muy grande (comparece la inmensa historia de injusticias a la mujer con la mucho menor historia de injusticias al hombre…) para ser peligroso. El odio no se acumula, sólo se agita e inflama en estos casos… se instiga odio y cuando crece ya no hay quien le controle.

      La distinción es importante porque se le resta legitimidad a los casos en que en verdad algo, si bien no odio, tal vez injusticias y resentimiento social se acumula en una sociedad y conduce a una revolución. Con lo desafortunadas que fueran dichas revoluciones, eran cuando menos un fenómeno social distinto. Lo que vemos en muchos casos hoy en día no es esto, sino alguien “gritando fuego en un teatro” y adjudicando el pánico y caos que ha creado en la sociedad a supuestas fallas estructurales o reservas de odio.

      • Ramonmo dijo:

        Hasta hace poco la violencia en la familia no se castigaba en general, no sólo la sexual del hombre a la mujer, sino tampoco, por ejemplo, la física ejercida de madre a hijos. Se trata de una concepción de la sociedad en la que se entiende que el Estado no debe inmiscuirse en los asuntos familiares, que siguen sus propias normas. Se trata también de una idea del matrimonio en la que se entiende que la mujer tiene, entre otras, la obligación de satisfacer sexualmente al hombre, mientras que el hombre, por su parte, tiene el deber de mantener económicamente a la mujer y a los hijos.

        ¿Suena horrible? ¿Medieval, desfasado? A nuestros oídos, desde luego. A nuestros oídos, que están acostumbrados a la música popular que habla del amor romántico y a las películas que acaban en boda. Han sido muchos siglos de idealizar las relaciones de pareja como algo meramente sentimental. En realidad, el matrimonio siempre ha sido, primordialmente, una simple forma de organizarse para la supervivencia, en épocas en la que ésta no estaba en absoluto garantizada. Una asociación en la que ambas partes (no sólo la mujer) aportaban algo y perdían algo, en la confianza de que la resultante fuera positiva, tanto desde el punto de vista individual como social.

        Lo que sí que está ocurriendo ahora es, simplemente, que el matrimonio (y las relaciones de pareja en general) está perdiendo su función objetiva. En estas circunstancias lo que habría que plantearse es abolirlo, sin más.

        Lo que me lleva al punto que comentas de la adecuación entre legislación y cultura. En las sociedades “democráticas” actuales poco tiene que ver una cosa con la otra. Las leyes se promulgan atendiendo a demandas de grupos de presión significativos (que no mayoritarios) desde el punto de vista electoral. Dar por supuesto que el sistema legislativo “avanza hacia la Justicia” y que, por tanto, las leyes pueden estar más “avanzadas” que la cultura es suponer mucho. El proceso no funciona así, y la LIVG es la mejor prueba de una ley injusta aprobada para satisfacer a un sector del electorado.

        De hecho, la cultura es un concepto totalmente vilipendiado y relegado. En el Occidente de hoy a la cultura se la trata como al enemigo del “progreso” y no se la tiene en cuenta para nada. En realidad se la está tratando de destruir, y su hueco se llenará, convenientemente, por legislación aprobada por el Estado.

        Si nos preocupan las acumulaciones de odio y nos gusta especular sobre su origen haríamos bien en evitar toda causa objetiva del mismo. El odio surge del trato percibido como injusto, en primer lugar. Que luego tenga una existencia “metafísica” y nos lo imaginemos como algo que surge o se acumula o se derrama no nos vale, en principio, para gran cosa. No es más que otra manifestación de la manía moderna de tomar las metáforas como si fueran el objeto real. Como discurso queda muy aparente, pero de ahí no puede salir nada bueno.

        Saludos.

  21. @ramono Primero preguntas en qué contexto se puede aseverar que la mujer ha sido víctima de violencia con impunidad por milenios, y ante un ejemplo concreto que te he dado (el caso de violación conyugal sin condena), te rehuyes diciendo que no cuenta por que el contexto histórico era distinto. Pides evidencia histórica, pero después dices que esa evidencia no te sirve porque su naturaleza histórica. Espero que seas capaz de ver la contradicción e imposibilidad de convencerte… Por mi parte, hay muchos otros puntos de tu argumento que me parecen razonables si somos capaces de matizar en vez de negar todo a punta de relativismo histórico.

    Un buen punto que sacas a colación es que la esfera privada y pública (y su división) son dimensiones que tienen una historia tan larga o casi tanto como el género. Cuando el análisis feminista se enfoca sólo en género, que es una dimensión muy importante, aveces se pierde de vista que hay otras dimensiones que son tan o aún más transversales que el género en la historia de la humanidad. Una política pública adecuada haría bien en reconocer estas limitaciones, la política pública por definición es pública, y existe una tensión cuando se intenta legislar sobre cosas que son privadas, sin importar que tan idealistas seamos al respecto.

    Existe también una tensión entre el análisis feminista y el relativismo histórico. Por toda la mala fama que el relativismo tiene, me temo que en ocasiones es inevitable. No es posible explicar gran parte de la historia humana si no concedemos que los valores y la moral han cambiado a través de las eras. Sin embargo, aquí el feminismo tiene un punto bastante fuerte a su favor si lo que se esta demostrando es que precisamente las mujeres eran consideradas superior a los niños, pero inferior al hombre. Ese es precisamente uno de los puntos centrales que el feminismo crítica. Si bien hoy en día consideramos que “objetivamente” no es pertinente usar la violencia contra los niños, no existe ninguna vertiente de pensamiento que sostenga que objetivamente niños y adultos son iguales y que deberían ser iguales ante la ley. La ofensa histórica es doble por tanto en el caso de las mujeres, pues no sólo se trata de violencia, sino además de desigualdad en cuanto han sido consideradas por milenios un ser en medio entre niños y hombres adultos.

    No conozco los aspectos específicos de la ley LIVG en España, aunque estoy familiarizado con leyes semejantes en otros países y la respuesta negativa que suelen tener siguiendo argumentos que supuestamente no son oponen al principio de la ley (hacer algo respecto a la violencia familiar, que es predominante ejercida por hombres), sino a aspectos específicos de la ley y su implementación… cuando en realidad lo que hacen es negar la existencia del problema en un primer lugar, bien sea negando que el problema exista, o que se pueda hacer algo al respecto, o que se deba hacer algo al respecto.

    Cuando argumente previamente con mi metáfora de políticas públicas que funcionan como “cohetes parabólicos”, trataba de recalcar que esta forma de pensar impide que incluso los pragmáticos se pongan de acuerdo entre sí. Sin embargo esto no aplica a casos de diferencias ideológicas profundas y que no son pragmáticas, sino se reconoce si quiera que haya un problema, no hay necesidad por una política pública (bien sea una flexible que funciona como avión o una inflexible que funciona como cohete parabólico).

    Casos han habido, lo concedo, en que efectivamente no había un problema, o dicho problema no era público en primer lugar, y la ausencia de política al respecto ha probado ser mejor que políticas públicas previas. Hoy en día se dejan muchas de estos problemas al mercado con tan sólo regulaciones menores por parte del estado. Hay también ciertas areas donde se esta haciendo más y más presión por hacer esto (me viene a la mente el caso de la legalización de la marihuana). Si alguien concibe de esta forma la violencia de género (como un problema que no existe o que se debe dejar al mercado o la esfera privada), aceptó que es ideológicamente consistente, aunque me pregunto si muchas personas tienen una opinión tan extrema al respecto una vez se plantea claramente lo que se esta queriendo decir.

    • Ramonmo dijo:

      No digo que no hubiera impunidad en los abusos en el matrimonio, digo que no sólo era en los sexuales, sino en cualquiera que se produjera dentro de la familia. Quedaban sin castigo las palizas, la violencia psicológica y los abusos de toda índole, fueran quienes fueran el agresor o agresora y la víctima. No es, por tanto, una cuestión meramente “de género”, aunque es evidente que la mujer sería más frecuentemente víctima de agresiones físicas, del tipo que fuera, por parte del marido, que al contrario.

      “Impunidad” aquí lo único que significa es que la violencia familiar quedaba fuera de la jurisdicción del Estado, no que dicha violencia estuviera bien vista socialmente, que no lo estaba (al menos en Occidente). Pero el mismo que podía agredir impunemente en su casa no podía hacerlo fuera de ella a un desconocido. No había, por tanto, una situación en la que se pueda decir, así en general, que un sexo tuviera impunidad sobre el otro.

      Las mujeres son seres distintos a hombres y niños, por lo que sólo desde posiciones apriorísticas se puede considerar ofensivo que históricamente se las haya tratado de manera diferente. Se diga lo que se diga, las mujeres no son iguales que los hombres, ni tienen las mismas aptitudes, ni las mismas actitudes, ni el mismo valor reproductivo…

      Si queremos una estructura social que dure y no colapse sobre sí misma lo primero que tenemos que identificar es qué es lo importante y qué lo secundario, quién debe ser protegido y quién debe ser el protector. Se considera que las mujeres y los niños son el objeto de protección prioritario y los hombres los protectores. Por eso unos trabajan en la casa, el lugar más seguro, y otros salen a los montes. Por eso unos se quedan en la ciudad y otros marchan a la guerra. Y la forma en que se vivía (o sobrevivía) hasta hace cuatro días tenía por fuerza que tener su reflejo en las instituciones sociales. No es relativismo histórico, es que las condiciones objetivas de vida eran diferentes.

      Había, pues, buenas razones de tipo social biológico para que esto fuera así… hasta ahora. Ahora todo eso ha cambiado. La tecnificación, la complejidad social y la presencia de un Estado ultradesarrollado constituido, además, en monopolista de la violencia han hecho innecesaria esa distinción secular de roles sociales. Ya no hay motivo para que el hombre deba ejercer el papel de protector de la mujer y para que, por ello, ambos deban contar con una situación jurídica diferente. Esto es lo que los defensores de la igualdad pensamos.

      No obstante, legislaciones como la LIVG siguen considerando inferior a la mujer, defendiendo que deben experimentar un trato especial únicamente debido a su sexo. Eso es notoriamente injusto. No hay motivo racional para que la paliza de un hombre a una mujer sea considerada delito y la de una mujer a un hombre sea considerada falsa. La gravedad del acto debe ser la misma. La frecuencia con que se dé una u otra es irrelevante. No debe haber penas diferentes para los inmigrantes que, en cualquier país, delinquen proporcionalmente más que la población nativa. Son cuestiones de justicia básicas.

      Lo que ha ocurrido en la práctica es que el papel de protector de las mujeres lo ejerce ahora el Estado en lugar del padre de familia, como había ocurrido tradicionalmente. Esa función ha pasado de lo privado a lo público, sin que haya variado la consideración, hoy anacrónica, de la mujer como ser indefenso que siempre ha tenido.

      Pero, a pesar de lo que dices, asumir ese papel de la mujer como eterna víctima no molesta al feminismo, porque eso le permite medrar y porque el feminismo actual se basa más en el odio al hombre que en cualquier otra cosa.

      Saludos.

      Saludos.

      • Ramonmo, me temo que diferimos en lo más profundo del argumento, y sólo coincidimos en argumentos secundarios y superficiales. Me excuso, pero no participaré más en tú linea de debate.

        Ya he expresado previamente que es válido, pese a lo poco políticamente correcto que se percibe hoy en día, considerar el contexto histórico, es decir: el cambio de valores, moralidad, concepción de género, y división entre espacio público y privado a través de la historia. Esto se puede hacer sin caer en el relativismo histórico, creo yo. E incluso si alguien propone el relativismo histórico de forma consistente, le concedo su congruencia intelectual. Sin embargo, cuando el relativismo histórico es usado para criticar exclusivamente al feminismo, y después se entremezclan supuestos argumentos objetivos a partir de la biología (se ve de lejos de dónde vienes y a dónde vas)… ese ya es un debate en el cual no tengo el menor interés de participar. Ramonmo, haces unas danzas entre relativismo y objetivismo; historia y biología; género vs público/privado, que dejan claro que lo único que importa para ti es cuando el argumento contradice el feminismo. No sólo eso, sino que además dejas en claro que no te importa si la mujer es víctima o no, igual o desigual en comparación al hombre, esta bien si la mujer es víctima (hay razones para que sea así), y también esta bien si no es víctima (la mujer miente), lo que importa es que la mujer víctima o no se mantenga callada, alejada de la legislación, y no amenace ningún privilegio masculino. Si la mujer es mansa, con gusto se le acepta que es igual (todos iguales ante la ley, no hay diferencias de género), o que es es desigual (la mujer necesita protección, hay diferencias de género) a conveniencia, total se mantiene el status quo.

        La razón por la cual este debate me era de interés es por la asimetría moral/doble estándar que Pseudópodo había sacado a relucir entre pragmatismo e idealismo en la concepción de distintas políticas públicas. Yo también he reconocido que el tema es complejo, no existe alguien por completo pragmático o idealista, sino que dependiendo del caso aveces optamos por el pragmatismo. Este debate iniciado por Pseudópodo me llama la atención, si hay comentarios respecto a futuro yo también comentaré. Pero no estoy interesado en el debate respecto al feminismo tal como lo plantea Ramonmo, así que personalmente lo dejo ahí.

  22. Epicureo dijo:

    Ahora que Ramonmo nos ha demostrado que siempre ha existido igualdad entre el hombre y la mujer, hasta que la Ley Orgánica 1/2004 vino por primera vez a imponer una intolerable discriminación, igual podemos volver al tema del artículo de Pseudópodo.

    Y es que, efectivamente, nuestros razonamientos son selectivos y muchas veces resultan ser racionalizaciones a posteriori de lo que ya creemos. No es raro que lleguen al punto de la negación de la evidencia; más aún, no es raro que lleguen al punto de la contradicción lógica (reductio ad absurdum) sin que por ello cambiemos de opinión. Lejos de ver esto como un defecto, tradicionalmente ser coherente y consecuente se consideran grandes virtudes, incluso cuando las consecuencias son desastrosas, y cambiar de opinión es un síntoma de debilidad y motivo de desprecio, salvo quizás cuando da lugar a una convicción más fuerte e inamovible que la primera (conversión).

    Propongo una cuestión. Consideremos, cada uno, un tema cualquiera sobre el que tiene una opinión firme. Puede ser la ley del aborto, la ley de violencia de género, el desarrollo de la energía nuclear, los cultivos transgénicos, el impuesto de sucesiones, el libre comercio, la renta básica universal, la pena de muerte, o lo que sea. ¿Qué haría falta para que cambiáramos de opinión y reconociéramos que los que piensan lo contrario tienen razón? Puede ser un hecho o una demostración de otro tipo, y no tiene que ser verosímil, ni siquiera posible. Es un experimento mental; solo se trata de ver si podemos imaginarlo.

    • Ramonmo dijo:

      Puedes volver al debate que quieras y cuando quieras, pero, por lo que sé, cerrar los temas mediante un sarcasmo no es usual en los comentaristas de este blog, que suelen llevar otro tono.

      Saludos.

      • Epicureo dijo:

        Me disculpo por el sarcasmo, y no es necesario que dejes el tema si no quieres. Te sugiero que participes en mi experimento: ¿qué haría falta para que pensaras que la LO 1/2004 es justa o necesaria?

  23. @epicureo Nótese que ambos, como hombres (asumo por tu nickname y lo que te he leído en el pasado en este blog), no tenemos mayor problema en discutir al mismo tiempo que se educa sobre problemas de género. Total a los hombres no nos afectan directamente, y no somos agobiados a diario por pequeñas y grandes injusticias que se acumulan a lo largo de la vida. Pero las “feministas” tienen suficientes motivos para quejarse de que cuando ciertos hombres reclaman su interés por “debatir”, en realidad lo que están haciendo es darles el trabajo de “educarles”. Es algo semejante al “peso de la prueba” en lógica, en éste caso el “peso de educarse” recae en quien pertenece a un grupo privilegiado, no se puede obligar a la víctima a educar mientras se defiende de injusticias diariamente.

    Y mientras “debatimos”, legislar debe esperar, por supuesto. Eso esta implícito en quienes abogan por el debate en estos casos. 😉

    Sólo Pseudopodo es la persona indicada para moderar los comentarios de su blog. Ramonmo esta comentado respetuosamente. Y aunque personalmente yo dejo su debate ahí por fondo más que forma, cuando menos respeta el tono del blog.

    En cuanto a la ley lo que importa por supuesto es el fondo, no la forma. Ahí no valen excusas de “seguir la forma”, mientras que el espíritu de la ley se contradice. Al menos cuando la ley no se ha corrompido de manera irreparable.

  24. pseudópodo dijo:

    Lo siento: creía que iba a poder responder a vuestros comentarios pero ha sido imposible… y no podré hasta dentro de por lo menos una semana. Pero volveré (ya sabéis que al comentar se abre por ahí abajo una casillita muy útil, la que pone “Notificarme los nuevos comentarios por correo electrónico” 😉 ).

  25. falel007 dijo:

    Ante el torrente de comentarios a este post, bastante normal por cierto dado el tema tratado, voy a añadir mi opinión .: No pasa ni un día sin que se abran los noticiarios de este país con al menos un nuevo caso de asesinato, intento de…., paliza, etc, lo que nos ha llevado a estar en un continuo estado de alerta máxima, pero como bien apunta pseúdopodo, la legislación vigente no hace que disminuyan los casos sino más bien todo lo contrario, lo que hace que me plantee si la susodicha legislación es únicamente papel mojado. Una pulsera GPS, una orden de alejamiento, no son más que dos supuestos métodos que no evitan la agresión, hace falta que se revise de manera inmediata el texto y las contramedidas , creo que no debería de ser necesaria una agresion para que la justicia, o los cuerpos de seguridad puedan actuar de forma efectiva. Ante la denuncia, la respuesta tiene que ser inmediata y las medidas más severas. Tenemos que crear un sistema de apoyo, dejar de enfocar el mayor porcentaje de “la solución” a la persona que maltrata, poner el foco en solucionar el modo en que las víctimas han de enfrentarse a una vida desconocida, trabajo, vivienda, nuevas condiciones en general.me pregunte si existe alguna red del tipo existentes en países como UK o EEUU, y no olvidar que siempre vuelven a golpear, supongo que en la mayoría de los casos la mejor forma de evitar nuevas muertes es hacer que las potencias les víctimas desaparezcan, de manera literal , de las vidas de estos agrsores.

  26. Cristina dijo:

    Es gracioso que Ramonmo no se haya dirigido a mí directamente en ningún momento. De hecho, ha contado a su auditorio (en el que no me incluye) que no habla mi mismo idioma. Sin embargo sí ha debatido con hombres también críticos con sus opiniones. Creo que esto ayuda a responder la pregunta de Epicureo. ¿Qué tendría que pasar para que pensara que la ley de la que hablamos es justa? Pues en primer lugar necesita un interlocutor masculino. Supongo que este comentario mío se despachará diciendo (empleando la tercera persona) que soy victimisma. Así es la vida.

    • Ramonmo dijo:

      Leí tu primer mensaje y comprobé que estaba plagado de patentes falsedades y flagrantes fallos de lógica. En consecuencia, decidí que no salía a cuenta responderte ni leer tus siguientes aportaciones. Visto tú último mensaje (que, por lo menos, es corto) me reafirmo en lo dicho: no hablamos el mismo idioma, el tiempo es oro y hay que priorizar.

      Llamo la atención sobre el hecho de que sólo juzgo tus mensajes y el tipo de discurso que se desprende de ellos en lo referente a un tema concreto. No me tomo la molestia de juzgarte a ti, que, en lo que a mí respecta, no eres más que un nick de Internet. Por el contrario, parece que tú sí te has molestado en forjarte una idea de mi personalidad. Me parece curioso cuando menos, pero bueno, allá cada uno.

      Creo que leyendo mis mensajes queda bastante claro qué es lo que no me gusta de la LIVG. A partir de ahí es inmediato deducir qué haría falta para que cambiara de opinión sobre ella. La cuestión de Epicureo a ese respecto me parece ociosa, no hace falta que responda, sería repetir otra vez lo mismo.

      También remarco que el hecho de que el debate parezca haberse centrado casi más en mi persona que en rebatir mis argumentos no me ayuda precisamente a ver que esté equivocado. De hecho, me lo tomo como indicio de lo contrario.

      Y por último: sí, has acertado: sugerir “a mí no me responde porque es un machista y yo soy una mujer” lo considero victimismo; pero victimismo “nivel premium”, además. Ahí te tengo que dar la razón.

      Un saludo.

      • Alejo Urzass dijo:

        O pretende usted engañarnos o se bien engaña a sí mismo, @Ramonmo, cuando le dice a Cristina, para justificarse que “En consecuencia, decidí que no salía a cuenta responderte ni leer tus siguientes aportaciones”, pero sin embargo ha entrado al trapo y ahora sí responde a Cristina. ¿Cómo puede usted responder habiendo decidido “ni leer” las nuevas aportaciones de Cristina?

        Pero bien, no me interesa su respuesta (porque ya no vale nada), sí me interesa destacar este párrafo suyo:

        “También remarco que el hecho de que el debate parezca haberse centrado casi más en mi persona que en rebatir mis argumentos no me ayuda precisamente a ver que esté equivocado. De hecho, me lo tomo como indicio de lo contrario.”

        Esto que ha escrito es la prueba de su desprecio a los que opinamos distinto; deja usted claro que se siente superior a @Cristina, a @Marfil, a @Epicureo y a mí mismo, porque sí hemos rebatido sus argumentos, que luego usted ha replicado con faltas de coherencia absolutas, como ya le ha indicado @Marfil… porque usted no hila tan fino como cree. “No hablamos el mismo lenguaje”, diría usted eufemísticamente, solo porque está usted convencido de que “su” lenguaje es el correcto y el nuestro es ruido. Pero no es así: sí hablamos el mismo lenguaje, pero a usted no le interesan los hechos porque le contradicen el discurso.

  27. Previamente había comentado acerca de la diferencia de estudiar la política pública como conocimiento tecnológico (enfocado en soluciones) en vez de como conocimiento científico (enfocado en causalidad).

    Personalmente creo que el primer enfoque es mejor, existe el riesgo de caer en la inacción y defensa del status quo cuando no se tiene suficiente conocimiento científico que promueva un cambio, pero en caso de que alguien éste interesado en el enfoque científico el siguiente artículo es bastante recomendable. Rescato un fragmento que me parece bastante importante:

    “A third strategy is to look at meta-analyses — studies that collect a large number of other studies in order to assess the weight of evidence. For example, there are many papers about the effect of minimum wage hikes on employment — some say it’s big, some say it’s small. But meta-analysis shows that most papers find only a small or zero effect. That’s a lot more reliable than looking only at one paper.”

    https://www.bloomberg.com/view/articles/2017-03-21/how-to-give-a-cool-appraisal-to-hot-economics-studies

    El dilema que plantea Pseudopodo se basa en estudios científicos individuales, pero se puede aplicar también a cuando existe una asimetría/doble estándar basado en meta-análisis que recolectan varios estudios científicos. Sin embargo, rescato este punto porque es muy frecuente que alguien defienda un punto de vista en política pública por aspectos ideológicos y después se dedique a buscar estudios científicos que lo apoyen, sin importar que tan singulares sean esos estudios. Con seguridad se pueden encontrar estudios científicos aislados que promueven nuestro punto de vista para la política pública que defendemos, pero un meta-análisis resulta útil para identificar nuestros propios sesgos.

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