Monográfico: Bodrios

No sólo se aprende de los maestros, los que saben y además lo expresan bien. También es instructivo examinar, con mirada crítica, algunos ejemplos de gente que debería saber mejor lo que dice y que debería saber decirlo mejor. Con esa idea ha nacido esta antología, como explico aquí: Introducción a una antología de bodrios

El primer ejemplo es el manifiesto publicado por el PSOE ante el aniversario de la constitución y se examina aquí: Antología de bodrios (I): Un bodrio político / institucional. Una palabra de ese manifiesto merece un comentario aparte: No hay que decir “plasmación” (¡Google lo demuestra!)

Pero la inspiración original para recoger este tipo de textos vino ante mi perplejidad al leer esto: Antología de bodrios (II): Una crítica de arte (un ejemplo de la fatua erudición que hace que, no sin razón, mucha gente huya de todo lo que se llame “cultura”). Las referencias a Schrödinger en el texto me empujaron a escribir La concepción védica fundamental, para liberar a mi admirado físico de las garras de ese pedante.

En las páginas de cultura no sólo acampa la pedantería. También abunda el sectarismo. Véase en Antología de Bodrios (X): ABC y Francisco Umbral la importancia que da un prestigioso diario nacional al fallecimiento de uno de los escritores más distinguidos de España. Meditando melancólicamente sobre el asunto, llegué a un método para estimar la importancia relativa del fútbol y las letras. El resultado está en Fútbol: 69 veces más importante que las letras.

Todo un género del bodrio contemporáneo es el que deriva de la corrección política. Un ejemplo es este: Antología de bodrios (III): lenguaje no sexista aunque, como explico en el post, se trate esta vez de un bodrio nonato. De aquí, por otra parte, vino la idea para El masculino genérico y la conducción por la derecha.

Un caso distinto de bodrio son los innumerables artículos en los que se hace pasar por filosofía un conjunto de los tópicos de la época, mejor o peor hilvanados. A esta categoría pertenece el cuarto ejemplo: Antología de bodrios (IV): un bodrio cientifista en el que el autor pretende nada menos que formular explícitamente por primera vez en la historia la gran aportación de la ciencia a la ética. Para recuperarme del pasmo, tuve que ponerme a releer a William James

Relacionada con esto hay otra categoría, con menos pretensiones, pero probablemente más nociva: los artículos de sociología popular de los suplementos semanales de los periódicos. En Antología de bodrios (V): Sexo, mentiras y bluetooth critico un reportaje de El País semanal, que además de “banal, superficial y efectista”, como bien resumieron en Malaprensa, metía la pata al dar crédito a un bulo conocido en internet desde hace años. Hay una reflexión posterior, más distanciada, sobre los suplementos semanales, en La edad folletinesca.

En los dominicales, pero no sólo en ellos, medra una casta de opinadores profesionales, que no necesitan saber de lo que hablan para pontificar de lo divino y lo humano. En Antología de bodrios (VII): El cambio climático según Antonio Gala tenemos un fino ejemplo del género.

Y hablando de pontificar, si hay un tema que se trata con ignorancia y ligereza (cuando no con mala intención) en los medios actuales, es el de la religión. En Antología de bodrios (VIII): Teología en el tren de cercanías los teólogos de guardia del Que! nos informan de los últimos descubrimientos sobre el infierno.

Pero los bodrios no son patrimonio de los medios de comunicación. Por desgracia, la Administración también puede presumir de producirlos en abundancia. De varias maneras. En Antología de bodrios (IX): La concepción mágica, en el BOE muestro, citando a Garciamado, que el BOE está infestado de legislación simbólica: intentos, como la magia simpática, de influir en la realidad confundiendo la palabra con la cosa nombrada. Es decir, la concepción mágica del lenguaje.

En una línea no muy diferente está una de las estupideces sinnúmero segregadas por ese extraño parásito, el pedagogo políticamente correcto, que ha colonizado buena parte de lo que rodea la enseñanza: el bodrio número VI de nuestra antología: Imposibilidad del cero.

Otro ejemplo de bodrio oficial está en Antología de bodrios (XI): La nanotecnología da el braguetazo: cómo potenciar la investigación como les gusta a los políticos.

4 respuestas a Monográfico: Bodrios

  1. ermanitu dijo:

    No sé si merece catalogarse de bodrio, pero qué me dices de esta «supernova que explosionó en la Vía Láctea hace unos 8.000 años luz.»
    http://www.elmundo.es/elmundo/2008/07/02/ciencia/1214999991.html

  2. Dr.J dijo:

    Hola, en el número actual (Marzo 2011) de la Sociedad española de Bioquímica y Biología Molecular http://www.sebbm.es se trata de Docencia e Investigación en la Universidad (se supone que española). D. Juan José Moreno Navarro, a la sazón Director General de Política Universitaria del Ministerio de Educación nos dice:
    “Se hace necesario el engranaje de la universidad con el novedoso motor productivo del país, la puesta en valor de toda su investigación y talento y su capacidad de transferencia e innovación hacia la sociedad y el tejido empresarial. Pero para poder afianzar el papel de la transferencia y la inovación dentro del sistema universitario era necesario haber dado pasos significativos en aumentar la calidad y la excelencia científica: no se puede transferir lo que no se tiene. Ya hemos visto que se han logrado, y parece pues el momento de incentivar convenientemente estas actuaciones en la carrera profesional del profesor universitario (…) incorporando la inovación y la transferencia como campo de análisis”.
    Bueno, esto me recuerda al caricato Moncho Borrajo que pedía palabras al azar al público y componía una coplilla impromptu: se toma “puesta en valor”, “transferencia”, “calidad”, “excelencia”, “transferencia”, “innovación”…y se hace un discurso que nada significa.

  3. Mercedes dijo:

    Un acabado ejemplo de bodrio psudocientífico, esta vez se ha colado en el XIII congreso de Psiquiatría virtual de Psiquiatría.com. Se trata del artículo titulado “Efecto de las Ondas Materiales Ambientales sobre el Cerebro Emocional”, escrito por el Dr Osvaldo Leonardi que afirma ser neurólogo y catedrático de neuroanatomía, neurofisiología y neuropatología. El resumen se puede ver en:
    http://www.psiquitría.com/areas/psiq_general_y_otras_areas/
    Para el texto completo, que recomiendo, hay que pinchar en “texto completo”. Alucinante el equipo que se fabrica, al estilo del Dr. Franz de Copenhague, el de los inventos del Profesor TBO, con un electroencefalógrafo, un estetoscopio y algunas cosas más, todo para medir las oscilaciones del agua con los sonidos que él provoca con pasos en la habitación, con un diapasón, etc., y que supuestamente también mide las ondas electromagnéticas que crean en el agua. De ahí pasa a los efectos de esas ondas en el cerbro emocional, dado que estamos compuestos de un 65% de agua…. en fin, leedlo y ya medireis si merece pasar a la antología de los bodrios

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