Memento mori

Hacía mucho tiempo que una canción no me ponía un nudo en la garganta:

Johnny Cash grabó este vídeo en febrero de 2003. Su mujer murió en mayo de ese año, él en septiembre. Su casa, la que aparece en las imágenes, se destruyó en un incendio en 2007.

Pero lo verdaderamente dramático, lo que hace a este vídeo tan conmovedor, es que viéndolo sabemos que algo así también nos espera a nosotros.

[Versión con subtítulos en español aquí]

Publicado en Música, personajes, psicología, Religion, Videos | Etiquetado , | 15 comentarios

Libro de Horas

LibroDeHoras

La adoración de los pastores, en el Libro de Horas de Juana I (British Library)

Había en la región unos pastores que moraban en el campo y estaban velando las vigilias de la noche sobre su rebaño. Se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los envolvió con su luz, y quedaron sobrecogidos de temor. Díjoles el ángel: No temáis, os anuncio una gran alegría que es para todo el pueblo: Os ha nacido hoy un Salvador, que es el Cristo Señor, en la ciudad de David. Esto tendréis por señal: encontraréis al Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre. (Lucas 2:8-12)

Una gran alegría, para todo el pueblo: Feliz Navidad.

Publicado en Uncategorized | 16 comentarios

René Girard, en 2000 palabras (y V)

9. Cosas ocultas desde la fundación del mundo

Los estudiosos de los mitos han permanecido ciegos al mecanismo victimario que subyace en ellos, dice Girard, porque no aparece como un tema o motivo. Los mitos no hablan de violencia arbitraria porque se relatan desde una perspectiva que no ve víctimas por ninguna parte, sino sólo culpables justamente expulsados.

Esta ilusión, este engaño, se rompe por primera vez en la Biblia. Si lo propio de los mitos es ocultar la violencia, lo propio de las escrituras judeocristianas es revelarla. Nadie antes había puesto en duda la culpabilidad de las víctimas condenadas de modo unánime por sus comunidades. En la historia de José y sus hermanos, en los Salmos o en el libro de Job, las víctimas son inocentes, son las que tienen la razón. Si los relatos bíblicos resultan más antipáticos que los mitos griegos es porque nos están contando una verdad incómoda, en lugar de una bella mentira.

Poner al descubierto la mentira en la que se basan los mitos es un giro radical. Es mostrar lo que estaba oculto desde la fundación misma del mundo, desde el linchamiento primigenio que dio origen a la sociedad. Es en los Evangelios donde el mecanismo victimario se pone al descubierto con toda claridad, y por eso merecen justamente el nombre de revelación (por poner sólo un ejemplo: el sumo sacerdote Caifás dice que “es más conveniente que un hombre muera por el pueblo, y no que toda la nación perezca”, una descripción perfecta de cómo el linchamiento de un inocente restaura la paz social).

10. El Evangelio como revelación antropológica

Desde el siglo XIX toda una corriente de estudiosos se acercó a los Evangelios con mentalidad etnológica, comparando la historia de Jesús con mitos de muerte y resurrección como los de Osiris y Dionisos, y la eucaristía con los festines caníbales. Girard señala que erraban en el procedimiento. Los mitos son crípticos, mientras que los Evangelios son muy claros. Son los Evangelios los que arrojan luz sobre los mitos y no al revés. La revelación evangélica es la que permite llegar a una interpretación coherente de los sistemas míticos, de los rituales y de la cultura humana en su conjunto.

El paralelismo entre mitos y cristianismo en realidad subraya su radical oposición: en su base hay una historia común, la de la violencia colectiva (presentada oblicuamente en los mitos y abiertamente en los Evangelios), pero la interpretación que le dan es la opuesta. En los mitos la víctima es culpable, en el cristianismo es inocente. Al sacar a la luz la violencia colectiva tal como es, le niega el valor religioso y la muestra en su horror puramente humano y culpable.

Como decíamos, desmitificar el sistema lleva a su desintegración. Y efectivamente, allí donde el cristianismo penetra, los sistemas mítico-rituales se van extinguiendo y acaban por desaparecer.

La preocupación por las víctimas, inédita hasta el cristianismo, ha creado una sociedad sin parangón en ninguna otra del pasado. En cada generación hemos afinado nuestra sensibilidad para las injusticias. Hemos creado instituciones caritativas, hemos extendido la solidaridad más allá de la tribu y la nación, a la humanidad entera, hemos llegado a la idea de derechos humanos. Es esa aguda sensibilidad la que nos hace juzgar con un doble rasero, mucho más exigente para nosotros mismos, y nos impide, paradójicamente, reconocer la aplastante superioridad de nuestra sociedad sobre todas las demás.

* * *

Epílogo: Algunos textos recientes con motivo de la muerte de Girard

 

 

Publicado en cultura, Religion | Etiquetado , , , | 82 comentarios

René Girard, en 2000 palabras (IV)

7. El origen de la sociedad

Decíamos al principio que nuestra capacidad mimética es la que nos permite aprender, la que nos hace personas. Pero esa capacidad exacerba los conflictos, y cuando (pasando de la ontogenia a la filogenia) la hominización cruzó cierto umbral, los mecanismos animales que los mantenían bajo control (patrones de comportamiento basados en la dominancia) resultaron insuficientes. La propia violencia, sin embargo, produjo su antídoto con los mecanismos victimarios, las divinidades y los ritos sacrificiales, en los que con el tiempo las víctimas generalmente dejaron de ser humanas. La domesticación de la violencia fue lo que permitió que prosperaran las sociedades, y por eso este tipo de ritos son prácticamente universales.

El rito, no la razón, ha sido la verdadera guía de la humanidad. El origen de la sociedad está en el linchamiento primigenio, y no en el inverosímil contrato social. En palabras de Girard, “la ritualización del asesinato es la primera y más fundamental de las instituciones humanas, la madre de todas las demás, el momento decisivo en la invención de la cultura humana”.

8. La justificación debe ser trascendente

¿Son conscientes las sociedades primitivas de esta función de los sacrificios y los ritos? No, ciertamente, y es necesario que sea así. Sólo si son vistos como algo trascendente (por ejemplo, ordenados por los dioses) cumplen su papel preventivo. Tiene que haber una distinción neta entre la violencia sagrada, legítima, del sacrificio, y la ilegítima de la venganza.

Por eso comprender el sistema, desmitificarlo, lleva necesariamente a su desintegración. Nuestro propio sistema legal no se presenta como un mecanismo utilitario para que la sociedad funcione sino que se vale de unas nociones trascendentes (justicia, derechos humanos, etc) para legitimar su posesión del monopolio de la violencia.

Publicado en cultura, psicología, Religion | Etiquetado , , , , | 4 comentarios

René Girard, en 2000 palabras (III)

5. La huella de un prodigio

Hay que imaginar, dice Girard, que estos episodios desconcertantes debían ser relativamente frecuentes en las sociedades arcaicas sumidas en la violencia esencial, y dejaban el poso paradójico de que el malhechor, al que la masa había señalado como culpable, se metamorfoseaba en el bienhechor que con su muerte restauraba la paz. Un prodigio que debió causar una impresión profunda, que esas sociedades destilaron en los mitos. Una y otra vez, dice Girard, encontramos en ellos la huella de la violencia colectiva, transfigurada hasta quedar irreconocible.

6. El origen del sacrificio

Dejamos a la comunidad reconciliada, tras la escalada de la discordia, por la inesperada vía de un fenómeno de masas. Pero es inevitable que la paz no dure mucho. Las rivalidades florecen de nuevo y se avecina otra crisis. Recordando la extraña virtud de aquel clímax de violencia, la comunidad, agradecida a la misteriosa víctima que primero la sumió en el desastre para luego salvarla con su muerte, quizá llegará a la conclusión de que si los acontecimientos se desarrollaron así fue porque así lo quiso la víctima (¿era acaso una divinidad que los enseñó de esa manera el rito que los salvaría?). O quizá buscará simplemente reproducir aquella solución de una manera voluntaria y controlada. En cualquier caso, la experiencia anterior ofrece a la nueva crisis una solución: el sacrificio. El rito religioso por antonomasia, ejecutado con temor y temblor porque el material con el que se está trabajando, la violencia colectiva, es altamente inflamable.

Dado que hasta que no se encuentra esta válvula de escape a la violencia esencial no es posible construir una comunidad viable, el linchamiento primigenio recordado en los ritos y actualizado en los sacrificios es el acontecimiento fundador de la sociedad.

Publicado en cultura, psicología, Religion | Etiquetado , , , | Deja un comentario

René Girard, en 2000 palabras (II)

3. La escalada de la violencia

¿Cómo es posible semejante barbarie? René Girard la explicó recurriendo a un principio básico del comportamiento humano que, sin embargo, ha sido ignorado por la corriente principal de las ciencias sociales: nuestra capacidad mimética. Somos extraordinarios imitadores, y es imitando los gestos y las acciones de los demás, contagiándonos de sus actitudes, como aprendemos, nos socializamos y nos convertimos en personas.

Los otros son siempre nuestro modelo, nos miramos en ellos para saber lo que queremos ser, lo que queremos tener. Pero querer lo que otros tienen es una fuente de rivalidades y conflictos. Inevitablemente, se llega en algún caso a la violencia, violencia que pide venganza. Y al ser vengada, genera una nueva venganza. Un círculo vicioso que va in crescendo y que no tiene aparente solución, porque hay una paradoja en su raíz: si no la combatimos, la violencia gana; pero si la combatimos, gana también, porque la combatimos con más violencia.

Esta escalada se agrava porque la violencia es sumamente contagiosa: es el mimetismo, una vez más. Funciona, de hecho, como una epidemia o una reacción en cadena que amenaza la propia existencia de la sociedad.

Hoy este peligro nos puede parecer exagerado o irreal, pero la razón es que tenemos un sistema legal y judicial que corta la escalada de las venganzas, al atribuirse el monopolio de la violencia. Las sociedades arcaicas no disponían de este recurso, y estaban a merced de una violencia esencial que las habría desintegrado, antes incluso de haberse constituido como sociedades, si no hubieran encontrado un mecanismo moderador.

4. Las virtudes del linchamiento

La violencia es muy contagiosa, decíamos, pero tiene otro rasgo que proporciona una válvula de escape, y es que resulta fácilmente desplazable. El hombre que no puede liarse a golpes con su jefe en el trabajo se desahoga pegando una patada al perro al llegar a casa. Una sociedad sumida en la discordia puede pagarla con cualquiera y más cuando tras años de rivalidades miméticas y venganzas encadenadas es imposible saber “quién empezó”. Sale más barato tomarla con alguien para quien no vaya a haber venganza, un outsider que no tiene familia o no está inserto en un clan.

Si la espiral de violencia se enfoca sobre uno de estos personajes marginales, puede polarizar a toda la sociedad, llevándola a un clímax unánime que culmina en el linchamiento.

Lo de menos es que se haya matado a un inocente. Nadie lo ve así. Lo que la masa ve es que algo extraordinario ha ocurrido: tras la muerte, la histeria colectiva se aplaca como por arte de magia; el pueblo está reconciliado. Nadie va a vengar a la víctima: se ha encontrado espontáneamente una solución a la paradoja de la violencia.

Publicado en cultura, psicología | Etiquetado , , , | Deja un comentario

René Girard, en 2000 palabras (I)

[Hace tres semanas informaba aquí de la muerte de René Girard, y algún lector me pedía que contara algo más sobre su obra. Realmente tenía ganas de hacerlo, y aquí lo tienen: esto se podría titular “lo que yo entiendo que dice Girard”. No es que sea un autor esotérico o difícil de leer, pero sí es poco sistemático y sus devotos no han ayudado a hacerlo más comprensible. Yo no soy más que un lector de a pie (hay en la blogosfera quien ha hecho su tesis sobre él y blogs casi monográficos) pero intentaré explicar a Girad como si hablara de física: buscando la claridad por encima de todo. En lo que me equivoque, agradezco sinceramente la corrección de los expertos.]

1. Los simpáticos griegos

Los griegos tienen buena prensa. Al conjuro de las palabras “Grecia clásica” imaginamos el blanco Partenón sobre la Acrópolis, las bellezas de mármol, el ágora lleno de barbudos con túnica y sandalias charlando entre puestos de aceitunas, y a Platón y Aristóteles en la Escuela de Atenas que pintó Rafael. ¿Y qué decir de los simpáticos dioses griegos, ajenos a la culpa, dándose la gran vida como si fueran estrellas de rock?

¡Qué diferencia con los ceñudos judíos, siempre con normas, mandamientos, profetas indignados, sacrificios en el Templo a su Dios único, ese mandamás totalitario!

Los griegos molan, los judíos no. Igual, y por la misma razón, que la mentira tiene glamour y la verdad no.

2. El pharmakos

Pocos saben que en la luminosa Atenas se practicaban los sacrificios humanos. Lean la definición de pharmacos en la Wikipedia:

El pharmakos (griego : φαρμακός) es un rito de purificación ampliamente utilizada en la Grecia Antigua. Para combatir una calamidad, una persona era escogida y arrastrada fuera de la ciudad, donde a veces se la mataba. Esta víctima sacrificial, inocente en sí misma, era considerada un chivo expiatorio, cargada con todos los males de la ciudad. Su expulsión debía permitir purgar la ciudad del mal que la aquejaba, de donde la ambigüedad del término que podía significar tanto «remedio» como «veneno».

Es una definición sobria; tanto, que podemos pasar por alto el horror que encierra si no la releemos y pensamos bien qué significan estas palabras: se mata a una víctima inocente, arbitrariamente, porque sí.

La muerte de Esopo, arrojado sin culpa por un acantilado por los habitantes de Delfos, que algunos eruditos han visto como un caso de pharmakos.

[Digamos entre paréntesis que la expresión “chivo expiatorio” proviene de una tradición judía análoga, con la importantísima diferencia de que ellos enviaban a morir al desierto a un chivo, no a un hombre: un punto a favor de los ceñudos judíos.]

Publicado en cultura, psicología | Etiquetado , , , , | 15 comentarios

¿Flores contra las pistolas?

No sé si han visto este vídeo. Yo prefiero no comentarlo y que cada uno saque sus conclusiones: es una especie de test de Rorscharch.

Publicado en Sociedad | Etiquetado , , , | 103 comentarios

Puré de patatas

De acuerdo con la ley de Sabato, que sin duda se cumplirá también aquí, este blog puede deber su (pequeña) notoriedad a la genealogía o la crítica literaria. Incluso pude que haya quien piense que es un blog de divulgación científica, pues no faltan posts en esa línea.

El caso es que a mí, pese a ser científico de profesión, me interesa muy poco lo que se cuenta en la mayoría de los blogs de ciencia. Me interesa cada vez menos, de hecho, y últimamente cuando curioseo por Naukas suelo acabar pronto, vencido por el aburrimiento. La astronomía, por ejemplo. ¿Qué puede importarme a mí por dónde va una sonda planetaria, o lo que se sabe de la nebulosa M17? Tanto interés por esas estériles masas de gas o mineral es poco natural, y sólo se comprende si se las rodea con un halo de fascinación. Un halo impostado que se consigue y se administra por procedimientos muy poco científicos.

Carl Sagan fue en eso un maestro, y a la misma tarea se aplica, con menos talento pero igual entusiasmo, Neil deGrasse Tyson, que le ha sucedido poniendo cara a la nueva versión de Cosmos.

Aquí tienen un ejemplo perfecto de su retórica:

“Miro hacia el cielo de la noche, y lo sé, sí, sé que somos parte de este Universo, que estamos en este Universo, pero quizás más importante que estos dos hechos es que el universo está en nosotros. Cuando reflexiono sobre ello, miro hacia arriba y sé que muchas personas se sienten pequeñas, porque son pequeñas y el universo es grande, pero yo me siento grande, porque mis átomos vinieron de esas estrellas.

La cita repite un lugar común del saganianismo, y al bloguero de La Aldea Irrecductible, de donde la he sacado, le encanta. No sólo a él: hasta le han puesto música (convirtiéndola en una especie de himno litúrgico), que es lo que contaba el bloguero.

Qué quieren que les diga: a mí, que mis átomos vengan de una estrella o de un nabo me viene a dar lo mismo. Que los átomos pesados (del berilio para arriba) no se formaran en el Big Bang sino en reacciones termonucleares en estrellas, y que esas estrellas tuvieran que estallar como supernovas para que de sus restos se formara el sistema solar y, a fortiori, nosotros, es una historia interesante, qué duda cabe.  Pero igualmente lo es que los átomos de las patatas que me comí con el filete hace una semana formen parte hoy, gracias a una alquimia prodigiosa, de las neuronas que se disparan en mi cerebro y dirigen mi mano mientras escribo esto.

La trampa está en que los saganianos como Tyson, que usan la primera historia para decir, con místico arrobamiento, que “somos polvo de estrellas”, podrían usar la segunda para explicar que “somos puré de patatas”. Pero nunca lo hacen.

No somos ni una cosa ni otra, claro. Ni somos lo que comemos ni ser polvo de estrellas es algo más elevado que ser puré de patatas. Tyson y compañía no están haciendo ciencia sino predicando. Buscan emocionar revistiendo las inertes esferas gaseosas de la astronomía con un halo de mala poesía y de metáforas tramposas. Como el cardiólogo que, para dorar la píldora al paciente que tiene una cardiomegalia, le dice que “tiene un corazón tan grande que no le cabe en el pecho”.

 

Publicado en Ciencia, cultura, Ideas & Thoughts | Etiquetado , , , , , , | 72 comentarios

En la muerte de René Girard

Una vez más, un fallecimiento me hace escribir de urgencia: René Girard ha muerto.

Ignorado durante décadas, había alcanzado a los 91 años un prestigio inmenso y era miembro de la Academia Francesa y profesor emérito de Stanford. Para algunos, su teoría del deseo mimético y del chivo expiatorio es la única explicación convincente del origen de la cultura (Michel Serres lo llamó el Darwin de las ciencias humanas).

Aquí hablé de Girard hace años en este post, y sólo puedo ahora enlazarlo y recomendar la larga discusión en sus comentarios. Esta misma mañana he empezado a releer Veo a Satán caer como el relámpago. Se lo recomiendo: es el único libro con el que creo haber entendido el origen y la función del mito… y hasta el verdadero significado de los Evangelios (Girard contaba que la teoría literaria le condujo a la antropología, la antropología a la Biblia y ésta a la superioridad del cristianismo, lo que decidió su conversión… y naturalmente le ganó muchos enemigos en el mundo académico).

Publicado en cultura, filosofía, personajes, Religion | Etiquetado , , , | 11 comentarios