Andrés Ibáñez: ¿Qué se lee en el metro?

Comunicados de la tortuga celeste –
¿Qué se lee en el metro?
Por Andrés Ibañez.

He tenido la siguiente conversación muchas veces: «En España», te dicen, «no se lee nada. Es preocupante». «Pues yo cuando voy en metro veo a mucha gente leyendo», dices tú. «Sí, pero sólo leen best sellers», te dicen. Para salir de dudas, me he pasado esta semana viajando en el metro de Madrid y tomando nota de los libros que leían los pasajeros. Ésta es la lista de autores, por orden alfabético, sin añadir ni omitir nada.
Las mil y una noches, Rafael Alberti, Aristóteles, M. Asensi (2), J. M. Auel (2), Paul Auster, Pío Baroja, Ángela Becerra, G. A. Bécquer (2), J. J. Benítez (2), Roberto Bolaño, Dan Brown (4), J. M. Cain, C. Camp, Truman Capote, C. J. Cela, Agatha Christie (3), M. H. Clark, Susannah Clarke, Paolo Coelho, Jesús Cotta, Dalai Lama, Abha Dawesar, Miguel Delibes (El hereje), P. Doherti, J. DuPrau, Lucía Etxebarría, W. Fernández Flórez, K. Follett, A. Gala, Laura Gallego, N. Gordon, Robert Graves (Rey Jesús), J. Grisham (2), F. Kafka, M. Keyes (2), S. King, Joseph Conrad, G. T. di Lampedusa, Donna Leon, T. Luca de Tena, H. Mankell, V. M. Manfredi, Sándor Márai, W. Somerset Maugham, D. du Maurier, Ch. Mieville, Arthur Miller, L. Mediano, A. Muñoz Molina, J. Navarro, K. Neville (3), Maurice Nicoll, Lynne Picknett, M. Proust, Mario Puzo, Anne Rice, Don Richard Riso, J. K. Rowling (3), C. Ruiz Zafón (4), R. Sánchez Ferlosio, Romain Sardou, F. Savater, F. Schatzing, Neale Stephenson, P. Sussman, L. Tolstoi, M. Vargas Llosa, Alice Walker, Margaret Weis, además de la Historia de las religiones de E. D. James, una biografía de Mahler, un ensayo sobre los templarios de Alain Demurger y Cómo escribir diálogos, de Silvia Adela-Kohan.

Primera conclusión: En el metro no sólo se leen best sellers. De un total de 90 libros, entre 25 y 30 (depende del cómputo de cada uno) son pura y simple literatura (entre ellos Kafka, Conrad, Proust, Tolstoi, Aristóteles, Bécquer). Es decir: casi un tercio de lo que se lee en el metro es literatura sin adjetivos.

Segunda conclusión: Algunos de los libros que se leen, a usted y a mí pueden parecernos muy malos, pero han sido premiados y calurosamente alabados por la crítica. Yo mismo soy culpable de no haber dicho claramente en mi crítica (lo dije indirectamente) que El hereje de Delibes me parece un libro espantosamente malo. No cabe duda de que el chico que lo estaba leyendo, y pasándose (supongo) el coñazo de su vida, estaba intentando leer gran literatura. La culpa de gran parte del desorden lector que nos asola la tienen la crítica y la conspiración de los premios ?en los cuales el gran público sigue confiando, entre otras razones, porque no tiene más remedio.

Tercera conclusión: No es que los lectores no lean gran literatura. Es que al lector corriente cada vez le resulta más difícil saber qué es lo que merece la pena ser leído. La institución literaria (editores, críticos, profesores universitarios) defiende mayoritariamente un tipo de literatura formalmente vanguardista y de contenido crítico y social que no interesa a casi nadie. El lector se aburre, y busca otra cosa.

Cuarta conclusión: En Madrid, otoño del año 2005, los temas que más interesan a los lectores son los históricos (19 títulos), la literatura fantástica (14), los libros de espiritualidad heterodoxa (8 o más según el cómputo), la novela negra o de detectives (7), y las recreaciones fantásticas de la prehistoria (4). Si tenemos en cuenta que las narraciones históricas o prehistóricas están en gran parte orientadas a la espiritualidad heterodoxa (la mayoría tratan de templarios, religiones inventadas, gnósticos, herejes, las «verdaderas» enseñanzas de Cristo, religiones matriarcales, etc.), veremos que el tema de la espiritualidad heterodoxa es el que más interesa a los lectores. Y que la fantasía (que podemos ampliar a gran parte de las ficciones históricas y de la prehistoria, que son también fantásticas aunque no narren hechos sobrenaturales) es el género preferido.

Quinta conclusión: La literatura se ha dividido en dos: una literatura que comentan los suplementos literarios y recibe los loores de la crítica, y otra, desconocida del mundo académico, que es la que lee la mayoría de la gente.

Sexta conclusión: Es la literatura «popular» o de «entretenimiento» la que mejor refleja los temas y preocupaciones de nuestra época. Si la literatura supuestamente «de calidad», presa de ideologías obsoletas y de poéticas rancias, sigue empeñada en contar las mismas historias y repetir los mismos mensajes, se verá cada vez más separada de los verdaderos lectores.

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Una respuesta a Andrés Ibáñez: ¿Qué se lee en el metro?

  1. qbit dijo:

    Muy bueno.

    Las conclusiones son bastante lógicas.

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