De acuerdo: la portada de este libro es espantosa (¿qué pinta ese conejito de peluche haciendo el pino con las orejas?) Y el título tiene un tufo a manual de autoayuda como para salir corriendo. A lo que hay que añadir que es un tocho de setecientas treinta y cuatro páginas. ¿Cómo es que he acabado leyendo esto? Por una casualidad: me lo encontré en la biblioteca al día siguiente de que me lo recomendaran, así que no me costaba nada echarle un vistazo.
Conocía de oídas a Lou Marinoff: autor del best seller “Más Platón y menos Prozac”, autodefinido como “consejero filosófico“, y crítico feroz de la progresía que controla el establishment universitario norteamericano. No he leído ningún otro de sus libros, pero este debe ser el más ambicioso: aquí no se trata de la pequeña felicidad individual, sino de la Felicidad de la Humanidad. Basta ver los temas tratados: la globalización, la igualdad entre sexos, la educación, las desigualdades económicas, las drogas, Oriente Medio, el terrorismo… no hay un Gran Tema de Nuestro Tiempo que no quede por tratar.
La receta de Marinoff para todos estos problemas es el camino medio (que es el título original del libro): in medio virtus, la virtud está en el término medio entre dos vicios, uno por exceso y otro por defecto. Una idea de Aristóteles que también se encuentra, con algunas variantes, en Buda y Confucio, la triada que para Marinoff forma el ABC de la filosofía. Aunque dentro de éstos, también la mayor virtud está en el medio: es Buda quien recibe unos elogios más ardientes.
Aristóteles veía la realización individual como condición necesaria para la armonía de la sociedad; Confucio veía la armonía de la sociedad como condición necesaria para la realización individual. No son posturas contradictorias, sino complementarias. Como hemos visto, si cualquiera de ellas se lleva al extremo, ambas se descomponen. Si se permite que el énfasis aristotélico en el individuo degenere hasta la anarquía, la sociedad no puede mantener un orden equilibrado. Si se permite que el énfasis confuciano en el colectivo se anquilose hasta la rigidez, los individuos no pueden alcanzar su potencial único.
También hemos visto que el budismo define no sólo el camino medio para la humanidad sino también una proporción áurea y un orden equilibrado entre los propios filósofos ABC. Si repartimos nuestras atenciones, consagramos nuestros esfuerzos y distribuimos nuestras energías entre Buda, Drama y Sangha (el modelo de conducta, las enseñanzas y la comunidad), el resultado será que respetaremos a los filósofos ABC en su totalidad y los honraremos en su unidad.
En cada problema tratado por Marinoff se presentan los dos extremos y el camino medio que representa la superación de los vicios contrapuestos. Por poner un ejemplo, en la polarización en los USA entre la derecha religiosa de la “coalición cristiana” y la izquierda atea postmoderna que controla las universidades, Marinoff aboga por reconocer la complementariedad de la duda (que impulsa la investigación y contribuye a descartar la falsedad) y la fe (que nos da la confianza necesaria para la vida y fuerza para soportar la adversidad).
No hay duda de que Marinoff es un gran profesor: escribe con elocuencia y tiene talento para presentar las ideas de manera vívida y resumirlas en eslóganes memorables. Por ejemplo, este resumen de las principales civilizaciones:
Islam: Un dios, un libro, un profeta
India: Todos los dioses, todos los libros, todos los profetas
Budismo y confucianismo: Ningún dios, ningún libro, ningún profeta
Occidente posmoderno: Cualquier dios, cualquier libro, cualquier profeta
Pero demasiado a menudo la elocuencia se convierte en locuacidad y falta de síntesis. A veces el libro parece un borrador que no se ha revisado y podado. Encontramos repeticiones (alguna muy curiosa, como esta: en la pg. 544 leemos que lo judíos, que son sólo “1/24 del 1% de la población mundial” han conseguido un 18% de los premios Nobel. Tres páginas más adelante, se dice que los judíos son doce millones y han recibido 164 premios Nobel, frente a 1400 millones de musulmanes con seis premios Nobel); también hay frecuentes obviedades como esta: “Quienes practican las artes de la nobleza y la caballerosidad valoran claramente la vida humana más que quienes practican el terrorismo; y por tanto son moralmente superiores a ellos”.
Afortunadamente, no todo el contenido es tan obvio. Marinoff no es Luis Rojas Marcos, y podemos encontrar muchos contenidos interesantes que se salen del tópico. Por ejemplo, la exposición de la doctrina de Confucio sobre el orden social, las ideas sociobiológicas sobre los conflictos entre sexos, la doctrina de las cuatro tradiciones cognitivas: oral, escrita, visual, y digital, o las vitriólicas críticas al posmodernismo hegemónico en la universidad norteamericana (el GULAG académico, lo llama Marinoff).
En definitiva, un libro ambicioso de filosofía práctica, con contenidos interesantes, pero que podría ser mucho mejor. El esfuerzo de síntesis que no ha hecho el autor lo tiene que suplir el lector a menudo, ejercitando la lectura rápida…
20 / Septiembre / 2007 a las 1:29 pm
Yo hace un año que lo tengo mirándome desde una estantería. Siempre lo pospongo, no sé si por su tochez o por el susodicho peluche. O tal vez porque leí una entrevista con el autor en el que poco menos que llamaba imbéciles a todos los europeos “por creernos la versión maniquea de la guerra de Irak que propaga Michael Moore”, dado que él defendía la otra versión maniquea.
Y claro, cuando alguien te cae gordo, la lectura está condicionada.
20 / Septiembre / 2007 a las 4:31 pm
No he leído a Marinoff, ni me apetece por el momento. En plan intercambio dejo un par de títulos (uno muy conocido, y otro menos), sobre el arte de vivir bien:
Viktor Frankl, El hombre en busca de sentido.
Luís Cencillo, Guía de perdedores, perdidos y perdidizos.
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21 / Septiembre / 2007 a las 9:22 pm
Gracias por tus recomendaciones, Joaquín, que siempre son bienvenidas. A Frankl lo leí hace tiempo, y ahora tengo en la estantería una biografía suya que no sé cuando empezaré. De Cencillo no tengo ninguna referencia… a ver si lo veo por ahí.
22 / Septiembre / 2007 a las 2:42 pm
Luís Cencillo es una lectura impresionante, de verdad. No lo recomiendo a la ligera.
5 / Octubre / 2007 a las 10:52 am
A pesar de sus contraproducentes comentarios, he leído este libro y como el mismo autor lo plantea, no sean tan superficiales y por la imagen de la portada lo consideren un cuento de Mama Oca, en la vida hay que ser objetivos y subjetivos, su conclusión superficial del asunto deja mucho que decir acerca del modo en que llevan su vida. Por mi parte acabé de leer el libro y me pareció muy ueno, lo recomiendo a todos los públicos.
7 / Octubre / 2007 a las 4:08 pm
Hoy mismo he conseguido acabar el libro de marras, que me ha costado lo suyo.. ufff, y necesitaba cotejar mi percepción con la de alguien mas. Muchísimas gracias por tus referencias Pseudópodo, con las que coincido al menos en un 90%, sobre todo en la falta de síntesis del texto, que se hace realmente pesado obligando como bien dices a la lectura rápida. Pero a pesar de esa “pesadez”, y de alguna visión un tanto peculiar justificando la guerra de Irak y defendiendo a ultranza a los judíos, creo que de forma parcial, a pesar de esas pequeñas pegas… creo que es un libro que merece la pena por todo lo demás.
En resumen, un gran libro (demasiado grande quizás, jajja), que recomiendo absolutamente, manteniendo eso si, el espíritu crítico a todo lo que cae en nuestras manos.
7 / Octubre / 2007 a las 4:43 pm
Gracias, Epicuro. Veo que estamos de acuerdo.
7 / Noviembre / 2007 a las 9:33 am
No hay nada más mediocre filosóficamente que creer que la solución a una disputa filosófica es una vía media, que normalmente es una forma de no reconocer el problema, sino de tratar de una síntesis lógicamente incoherente pero políticamente correcta.
A tí, como integrista católico, te habrá gustado lo de la complementareidad de la fe y de la razón, que por mucho que lo repitais propagandísticamente no es cierta.
20 / Mayo / 2008 a las 2:56 pm
por qué solo hacer comentarios desde un punto de vista intelectual, cultural a modo de recensión. Siendo prágmatico me parece que el libro presenta una perspectiva novedosa. cuando llevas mucho tiempo entre libros y otro tanto adormilado por tranquilizantes y alentado por antidepresivos, creedme es un alivio encontrar autores como Marinoff que te dan una vía de escape. A pesar de que tiene varios contras, para mí ha sido un chorro de aire fresco reconfortante pues trata problemas y sentimientos reales
29 / Julio / 2008 a las 12:46 am
He leìdo dos libros de Lou Marinoff, “Menos Prozac , màs Platón” y “El término medio”. Coincido en muchos aspectos con el autor, sobretodo con las causas de los problemas que aquejan a las sociedades occidentales. La inclusión de la mujer al campo laboral ,por ejemplo, es un factor que influye en el “abandono” de los niños y en féminas agotadas y frustradas en su papel de madres. El saber manejar la maternidad y el trabajo es un arte que muy pocas han adquirido; el feminismo también debe encontrar su feliz término medio para el bien de la familia, base de una sociedad sana.
15 / Agosto / 2008 a las 2:50 am
me parece importante todo lo que hablan sobre todo lode confucio
un buen libro son los de agatha cristie
15 / Agosto / 2008 a las 2:53 am
lou marinnof debe o debio de ser una gran persona para poder hacer ese libro voy a buscarlo en muchos lugares para ver si puedo leer ese libro que parece tan bueno
15 / Agosto / 2008 a las 2:54 am
que bien que escriban sobre este libro tan bueno lo he leido y me encanto se lo recomiendo a todos
18 / Agosto / 2008 a las 3:00 am
Gracias Lou Marinoff… Y en cuanto a la sociedad consumista que te critica es normal, forma parte del equilibrio.He leido sus libros son exelentes.Los recomiendo.